Galicia no solo aporta futbolistas a las categorías inferiores de España. También tiene peso en la sala donde se toman decisiones. El pontevedrés Manu Fernández Peña dirige las selecciones nacionales masculinas de base de la RFEF y, bajo su coordinación, varios jóvenes formados en Celta y Deportivo avanzan por una pirámide cada vez más exigente.
La fotografía que deja este inicio de temporada es especialmente llamativa para el fútbol gallego: un técnico salido de la estructura de la Federación Gallega al frente del proceso y nombres como Andrés Antañón, Anxo Rodríguez, Mauro Valeiro o Nico Mindiola apareciendo en distintos escalones de la selección.
De Pontevedra a Las Rozas
Manu Fernández, nacido en Pontevedra en 1982, fue nombrado coordinador de las Selecciones Nacionales Inferiores por la RFEF en marzo de 2025. Antes había ejercido desde 2015 como director deportivo de la Real Federación Gallega de Fútbol, además de asumir responsabilidades en competiciones. Su currículum también incluye experiencia como entrenador y como responsable de cantera del Pontevedra CF.
Su llegada a Las Rozas no fue un salto al vacío. Ya conocía la estructura federativa por su trabajo como jefe de delegación de la sub-21 y de la selección olímpica desde 2023. En enero de este año, la propia RFEF lo presentó como responsable de una metodología asentada sobre cuatro pilares: modelo de juego, formación en valores, desarrollo del talento y rendimiento competitivo.
Una red que rastrea desde benjamines hasta el fútbol profesional
El trabajo diario va bastante más allá de acudir a torneos y apuntar nombres en una libreta. En una entrevista publicada este martes por La Voz de Galicia, Fernández detalla una estructura cercana a las 30 personas y un sistema de seguimiento que mezcla presencia en los campos, vídeo, información de clubes y federaciones territoriales y análisis específico por posiciones.
La primera criba es gigantesca. El objetivo no es encontrar al futbolista que más destaca un fin de semana, sino construir un seguimiento continuado. La red cuenta con ojeadores repartidos por todo el país, seleccionadores, analistas, preparadores físicos, entrenadores de porteros y psicólogos. A partir de ahí se trabaja con una lista reducida de candidatos por puesto y categoría, que se revisa de forma constante.
La lógica es sencilla de explicar y dificilísima de ejecutar: en un país con centenares de miles de licencias federativas, el talento puede aparecer en un club profesional, en una cantera más modesta o en una territorial. Por eso el contacto con los clubes y las federaciones autonómicas resulta clave para que ningún futbolista quede fuera del radar demasiado pronto.
Celta y Deportivo ya tienen varios nombres en el escaparate
Ese mapa deja una presencia gallega importante. Andrés Antañón y Anxo Rodríguez, ambos del Celta, formaron parte de la España sub-19 campeona de Europa este verano. Los dos estuvieron en la convocatoria para la fase final de Gales y participaron en la final ante Alemania. Antañón, además, viene de marcar en la espectacular remontada del Celta Fortuna ante el Andorra, ya en Segunda División.
En el Deportivo, Mauro Valeiro lleva tiempo instalado en el circuito internacional. El centrocampista coruñés fue habitual con la sub-17 durante la pasada temporada, participó en el Europeo de la categoría y ya ha dado el salto a la sub-18. Este mes volvió a aparecer junto a Mateo Sobral y Bryan Bugarín en una convocatoria con clara presencia gallega, como contamos en Minuto Noventa.
Valeiro es uno de los jugadores que Fernández destaca por su evolución. El canterano deportivista ha ido ganando peso competitivo sin perder el perfil que lo hizo entrar en el radar: capacidad para jugar por dentro, lectura del juego y una respuesta defensiva que ha mejorado con el paso de los meses. Su progresión en Abegondo ya lo había convertido en uno de los nombres propios de la cantera blanquiazul.
También aparece Nico Mindiola, otro producto de A Madroa que avanza en las categorías inferiores de España y que, según explica Fernández, ha llamado la atención por su capacidad para ver portería pese a no responder al prototipo de delantero físicamente dominante.
El talento gallego ya no viaja solo
Durante años, la conversación alrededor de la cantera gallega se centró casi exclusivamente en los jugadores que conseguían abrirse paso. Ahora hay otra lectura posible: Galicia también exporta metodología, técnicos y conocimiento de captación.
Que Manu Fernández esté al frente de las selecciones inferiores no garantiza una vía rápida para ningún futbolista gallego —el nivel de competencia es feroz—, pero sí confirma el prestigio alcanzado por un profesional formado durante años en el ecosistema autonómico. Y que, al mismo tiempo, Celta y Deportivo coloquen varios nombres en las últimas fases del recorrido refuerza una sensación cada vez menos anecdótica: el fútbol gallego tiene jugadores para llamar a la puerta de España y también gente preparada para decidir quién merece cruzarla.