El Celta entra en la recta final del mercado con una carpeta especialmente incómoda todavía abierta. Carles Pérez, de regreso en Vigo después de su cesión en el Aris de Salónica, aparece como la principal salida pendiente en la planificación de Marco Garcés y el club contempla distintas fórmulas para encontrar una solución antes del cierre.
Según informa AS, el extremo catalán es el único descarte que queda por resolver, tiene contrato hasta junio de 2027 y Claudio Giráldez no cuenta con él para el nuevo curso. El mismo medio apunta además que su ficha es actualmente la más elevada de la plantilla, un condicionante que reduce el margen de maniobra en estos últimos días de mercado.
Traspaso, cesión o rescisión: tres caminos sobre la mesa
El escenario preferido por el Celta sería un traspaso que permitiera obtener algún retorno económico y cerrar definitivamente la etapa del futbolista en Vigo. No parece, sin embargo, la vía más sencilla. El salario del jugador y sus dos últimas temporadas lejos de Balaídos dificultan la aparición de una propuesta que satisfaga a todas las partes.
La segunda posibilidad pasa por una nueva cesión. En ese caso, la operación exigiría encontrar un club dispuesto a asumir al menos una parte de la ficha. La tercera alternativa, siempre según la información de AS, sería negociar una rescisión de mutuo acuerdo si el mercado no ofrece una solución más favorable.
La situación de Carles Pérez se encuadra en una operación salida que el Celta lleva semanas afinando. Buena parte de los movimientos pendientes se han ido resolviendo y el atacante de Granollers ha quedado como el expediente más delicado de la recta final.
Dos cesiones que no terminaron en compra
El Celta ya encontró acomodo para Carles Pérez en los dos últimos veranos. En 2024 se marchó al Getafe cedido con una opción de compra de cuatro millones de euros. Tuvo peso durante el primer tramo de la temporada con José Bordalás, pero fue perdiendo protagonismo y el conjunto azulón no ejecutó esa opción. Cerró el curso con 30 partidos y tres goles entre Liga y Copa.
Un año después puso rumbo al Aris de Salónica. Su inicio en Grecia quedó condicionado por el conocido incidente de la mordedura de un perro, que retrasó su puesta a punto. Terminó la temporada con 27 encuentros, un gol y una asistencia, y el club heleno tampoco activó la opción de compra que figuraba en el acuerdo.
Una semana para cerrar la última salida
El margen temporal empieza a estrecharse, aunque en A Sede mantienen la calma. La prioridad es encontrar una fórmula que encaje económicamente y permita liberar una ficha que pesa en la estructura salarial. La dirección deportiva afronta estos días con más frentes de mercado todavía abiertos y con la necesidad de cuadrar las últimas piezas de la plantilla.
En ese contexto, resolver el futuro de Carles Pérez puede tener efecto dominó sobre otros movimientos. El Celta continúa atento a posibles oportunidades y el mercado celeste sigue vivo hasta el último tramo, pero la salida del extremo es ahora una de las operaciones que más condicionan el tablero de Garcés.
Después de dos veranos saliendo a préstamo, esta vez el club intenta que la solución tenga carácter definitivo. Si no aparece el traspaso, la cesión compartida o incluso una rescisión negociada mantienen abierta la puerta. Tres caminos distintos para una misma necesidad: cerrar una carpeta que el Celta no quiere llevarse más allá del mercado.