El club reorganiza varios banquillos de su cantera, incorpora a Alberto Suárez al cuerpo técnico de Manuel Pablo y recupera a Juan Riveiro más de una década después
El crecimiento deportivo del Deportivo también obliga a subir el listón en Abegondo. Con el primer equipo de regreso en Primera División y el Fabril preparado para estrenarse en Primera Federación, la cantera blanquiazul afrontará la temporada 2026/27 con una estructura técnica reajustada para acompañar ese nuevo escenario.
No se trata de una revolución ni de una limpieza de banquillos. El club ha optado por recolocar perfiles que ya conocen la casa, mantener los cuerpos técnicos que funcionan y reforzar el último peldaño de la formación. La principal consecuencia aparece en el Fabril, donde la exigencia de la categoría obliga a profesionalizar todavía más el trabajo diario.
El movimiento genera un efecto dominó que alcanza al Juvenil B, al Cadete A y a los equipos alevines. Borja Souto asciende, Dani Xelo regresa a una categoría que conoce perfectamente, Alberto Suárez se integra en el filial y Juan Riveiro vuelve al club más de diez años después.
El Fabril deja de ser un filial convencional
El ascenso sitúa al Fabril en un campeonato poblado por equipos históricos, estructuras profesionales y futbolistas con amplia experiencia en la antigua Segunda B. El filial ya no competirá únicamente para formar: tendrá que desarrollar talento mientras responde cada fin de semana ante rivales construidos para ascender.
Ese salto explica la nueva función de Alberto Suárez, que abandona el banquillo del Alevín A para incorporarse como analista al cuerpo técnico de Manuel Pablo.
El entrenador del Fabril continuará acompañado por Juanillo Villamisar, pero dispondrá ahora de una estructura más amplia para estudiar rivales, preparar partidos y analizar el rendimiento individual de sus futbolistas.
El cambio refuerza un proyecto que llega a la categoría con una plantilla muy avanzada y una base importante de jugadores formados en Abegondo. M90 ya analizó el grupo de 25 futbolistas con el que Manuel Pablo podía comenzar a construir el nuevo Fabril.
La misión será doble. El equipo deberá competir en una categoría que castiga cada error y, al mismo tiempo, continuar preparando futbolistas para Antonio Hidalgo. Un filial siempre debe mirar hacia arriba, pero en Primera Federación conviene hacerlo sin perder de vista al delantero rival.
Borja Souto avanza y Dani Xelo vuelve al Cadete
La reorganización también modifica los banquillos del Juvenil B y del Cadete A. Sus entrenadores intercambian escalones dentro de la estructura formativa.
Borja Souto pasa a dirigir al Juvenil B de Liga Nacional después de trabajar con el Cadete. Estará acompañado por Kata Sicardi en una categoría especialmente sensible, situada en el tramo final antes del salto al Juvenil A y, posteriormente, al fútbol sénior.
El club premia así el recorrido de un técnico joven que continuará creciendo dentro de Abegondo y que deberá gestionar una etapa en la que empiezan a definirse con mayor claridad los futbolistas con opciones de alcanzar el Fabril.
El camino inverso lo recorrerá Dani Xelo, que asumirá de nuevo el Cadete A de División de Honor. El cambio no supone un descenso dentro del organigrama, sino el regreso de un entrenador con experiencia contrastada en una edad fundamental para la evolución técnica y táctica de los jugadores.
Xelo ya dirigió durante dos temporadas al Cadete y conquistó dos campeonatos de División de Honor. Posteriormente pasó por el San Tirso y el Juvenil B, donde también consiguió el título de Liga Nacional. Su trayectoria demuestra que el Deportivo no mide a sus formadores únicamente por la categoría que ocupan, sino por su capacidad para intervenir en el momento adecuado del desarrollo de cada generación.
Juan Riveiro regresa para aportar oficio al Cadete
Dani Xelo contará además con la colaboración de Juan Riveiro, que vuelve a la cantera deportivista más de una década después de su anterior etapa.
Riveiro ya trabajó en el Fabril junto a Tito Ramallo y acumuló posteriormente una larga trayectoria en el fútbol gallego. Sus últimas experiencias se produjeron en el Paiosaco y en el Atlético Arteixo, al que condujo hasta Tercera Federación y mantuvo durante tres temporadas consecutivas en categoría nacional.
Su incorporación añade experiencia competitiva a un cuerpo técnico encargado de trabajar con jugadores sub-16. El Deportivo recupera así a un entrenador conocedor del fútbol sénior, de las categorías gallegas y de las dificultades que aparecen cuando un canterano abandona el fútbol puramente formativo.
Ese conocimiento puede resultar especialmente útil para preparar a los jóvenes ante los siguientes saltos del recorrido: Juvenil B, División de Honor juvenil y Fabril.
Quillo continúa con la generación de 2015
La marcha de Alberto Suárez hacia el cuerpo técnico del Fabril abre una vacante en el Alevín A. El elegido para ocuparla será Alberto Bonigno, Quillo, que continuará trabajando con la generación nacida en 2015.
El movimiento apuesta por la continuidad. Quillo conoce a estos futbolistas desde su etapa benjamín y podrá mantener una línea metodológica ya interiorizada por el grupo.
En categorías tan tempranas, el conocimiento del jugador puede pesar tanto como la pizarra. El club evita una ruptura innecesaria y mantiene al frente del equipo a un entrenador que conoce las fortalezas, las necesidades y la evolución individual de cada niño.
Para el Fabril Alevín, el Deportivo incorpora a Hugo González, procedente del Calasanz. Su llegada amplía la presencia de técnicos vinculados al fútbol formativo coruñés y refuerza una estructura que pretende detectar y desarrollar talento desde las primeras edades.
Continuidad en la cima y captación desde la base
En el Juvenil A no habrá modificaciones relevantes. Miguel Figueira continuará como primer entrenador y Manu Manovel seguirá ejerciendo como segundo.
El cuerpo técnico se completa con Javi Valencia, especialista en porteros, y Fran Varela, responsable de la preparación física. El Deportivo mantiene así un equipo de trabajo que ha obtenido buenos resultados y que gestiona el último gran filtro antes del fútbol sénior.
La continuidad cobra especial importancia en un momento en el que el Fabril puede ofrecer a los juveniles un escenario competitivo de máximo nivel. El salto desde División de Honor hacia un filial de Primera Federación será más duro, pero también aumentará el valor formativo de cada oportunidad.
En el Infantil San Tirso, Jorge Queijeiro continuará como entrenador y compatibilizará esa responsabilidad con su trabajo en la captación. El objetivo será conectar la observación de talento con el desarrollo diario de los jugadores incorporados.
El modelo encaja con una cantera que no solo pretende retener a sus mejores futbolistas, sino también ampliar su radio de captación. La gestión de las promesas y sus siguientes pasos ya constituye uno de los grandes frentes del club, como demuestra el trabajo para encontrar cesiones de mayor exigencia a varios jóvenes vinculados al primer equipo.
Una cadena formativa con una meta más alta
Los cambios no alteran la filosofía general de Abegondo, pero sí reflejan la nueva dimensión deportiva del Deportivo. El primer equipo compite en Primera División y el Fabril lo hará en el escalón inmediatamente anterior al fútbol profesional.
Ese contexto reduce las distancias entre la cantera y Riazor, pero también eleva la exigencia. Los futbolistas deberán llegar mejor preparados y los técnicos necesitarán controlar más áreas: formación, rendimiento, análisis, gestión emocional y adaptación competitiva.
El Dépor ha preferido ajustar su estructura antes que desmontarla. Conserva a los entrenadores que han dado resultados, facilita movimientos internos y añade experiencia en puntos estratégicos.
El ascenso del Fabril no solo cambió una categoría en el calendario. También obligó a revisar toda la escalera. Y en Abegondo ya están colocando cada peldaño para que el camino hacia el primer equipo sea más exigente, pero también más sólido.