Couhaib Driouech ya es oficialmente jugador del Celta. El club vigués confirmó este martes 25 de agosto el acuerdo con el PSV Eindhoven para el traspaso del atacante, que firma por cuatro temporadas y queda vinculado a la entidad celeste hasta 2030.
La operación cierra una de las prioridades que Claudio Giráldez había marcado para el tramo final del mercado: incorporar un futbolista de banda con velocidad, desequilibrio y capacidad para atacar espacios. En M90 ya contamos en junio que Driouech estaba en la agenda del Celta y hace apenas dos días avanzamos que el acuerdo con el PSV había entrado en su fase decisiva. Ahora ya no hay condicional: el fichaje es oficial.
Un extremo para ganar desborde y profundidad
El propio Celta define a Driouech como un extremo diestro que actúa principalmente desde la izquierda, aunque también puede desenvolverse por el costado derecho. Su juego se apoya en la aceleración, el uno contra uno, los cambios de ritmo y la capacidad para atacar la espalda de la defensa.
Son exactamente algunas de las características que Giráldez reclamaba para completar su frente ofensivo. El técnico había señalado públicamente que todavía faltaban tres perfiles para cerrar la plantilla: un atacante con desequilibrio, un mediocentro y un central diestro de rendimiento inmediato. Con Driouech, el primero de esos frentes queda resuelto.
Cuatro años de contrato y primera experiencia fuera de Países Bajos
Driouech, nacido en Países Bajos en 2002 y de origen marroquí, afrontará en Vigo su primera experiencia profesional fuera del fútbol neerlandés. Se formó en el Heerenveen, pasó por el Excelsior y terminó consolidándose en el PSV Eindhoven antes de dar el salto a LaLiga.
Según los datos difundidos por el propio Celta en el anuncio oficial, el atacante disputó la pasada temporada 40 partidos, con nueve goles y ocho asistencias. También cuenta con experiencia en Champions League: ha jugado 12 encuentros en la competición, con cuatro goles y dos asistencias.
Uno de sus partidos más destacados llegó precisamente en Europa, ante el Liverpool, cuando firmó un doblete y fue elegido MVP. Ese bagaje ayuda a explicar por qué el Celta ha apostado por una incorporación en propiedad y con contrato largo, en lugar de una solución de mercado a corto plazo.
Del Rangers frustrado a Vigo
La llegada del extremo a Balaídos tuvo un giro inesperado en las últimas semanas. Driouech estuvo muy cerca de firmar por el Rangers, pero aquella operación se cayó tras surgir discrepancias médicas sobre una dolencia muscular. El PSV defendía que se trataba de un problema menor y el Celta aprovechó la reapertura del escenario para acelerar una negociación que llevaba tiempo siguiendo.
El reconocimiento médico en Vigo era, por tanto, un paso especialmente relevante antes de la firma. Superado ese trámite y rubricado el contrato, el club ha podido oficializar por fin una operación que había quedado pendiente de ese último filtro.
El mercado del Celta sigue abierto
Driouech completa una de las necesidades principales, pero no pone necesariamente el punto final al mercado celeste. El Celta sigue trabajando en un mediocentro y en un central derecho, los otros dos perfiles que Giráldez considera necesarios para cerrar la plantilla.
En el centro del campo, André Almeida continúa como uno de los nombres que más fuerza ha ganado. La salida de Matías Vecino abrió espacio para ese movimiento y el portugués mantiene Vigo como destino preferido.
Con Driouech, eso sí, el Celta ya incorpora el tipo de atacante que llevaba semanas buscando: joven, vertical, con experiencia europea y margen de crecimiento. El seguimiento que comenzó como una posibilidad de cesión termina convertido en un traspaso y en un contrato hasta 2030.