El filial de Manuel Pablo compitió sin complejos, generó ocasiones para adelantarse y solo cedió ante el Real Madrid Castilla por un penalti en el tramo final
El Deportivo Fabril salió derrotado del Memorial Luis de Carlos, pero abandonó Viveiro con bastantes más argumentos que reproches. El equipo de Manuel Pablo sostuvo un partido de alta intensidad ante el Real Madrid Castilla, discutió el dominio del conjunto blanco y tuvo oportunidades suficientes para haber inclinado el marcador antes de que un penalti tardío resolviese el encuentro.
Álvaro Leiva provocó y transformó la pena máxima que estableció el 1-0 cuando el empate parecía definitivo. Un desenlace cruel para un filial blanquiazul que ofreció una actuación competitiva ante otro equipo de Primera Federación y confirmó que pretende afrontar el salto de categoría manteniendo una identidad valiente.
El resultado se lo llevó el Castilla. Buena parte de las certezas, sin embargo, viajaron de regreso hacia Abegondo.
Un examen con temperatura de competición oficial
El amistoso tuvo poco de paseo veraniego. Los dos filiales imprimieron ritmo, agresividad en la presión y velocidad a las transiciones durante buena parte del encuentro, disputado ante alrededor de 1.500 espectadores en el Kiko Rey de Cantarrana.
Para el Fabril era una prueba especialmente valiosa. El conjunto de Manuel Pablo se prepara para competir por primera vez en una Primera Federación que elevará considerablemente la dificultad semanal, tanto por la calidad de los rivales como por la experiencia que acumulan muchas de sus plantillas.
El Castilla, dirigido por Julián López de Lerma, también afrontará el curso en la tercera categoría del fútbol español, aunque encuadrado en el Grupo 2. El equipo madridista llegaba además después de derrotar al Albacete en su primer compromiso de pretemporada y sumó en Viveiro su segunda victoria consecutiva.
El Fabril demostró que puede competir a ese ritmo. Pasó momentos de dificultad, especialmente cuando el rival apretó su salida de balón, pero no se descompuso ni renunció a iniciar las jugadas desde atrás.
Álex Marqués sostiene la salida y responde bajo palos
Una de las figuras del encuentro fue Álex Marqués. El guardameta asumió un papel central en la propuesta deportivista, participando constantemente en la circulación y ofreciendo una línea de pase a sus centrales.
La apuesta también tuvo riesgos. Una entrega comprometida permitió a Roberto Martín presentarse con peligro, pero el portero corrigió su propio error con una intervención firme. Fue una acción que resumió parte del plan de Manuel Pablo: valentía para construir desde el área, incluso cuando la presión rival trata de convertir cada pase en una encerrona.
Marqués también respondió ante las llegadas del Castilla y sostuvo al equipo durante los momentos de mayor empuje blanco. Su actuación permitió que el Fabril llegase con el partido abierto hasta los últimos minutos.
La voluntad de iniciar desde atrás no fue un capricho de pretemporada. El filial pretende conservar el balón como herramienta para defenderse, atraer al rival y encontrar espacios a su espalda. En Primera Federación habrá tardes en las que tocará despejar sin preguntar, pero Manuel Pablo no parece dispuesto a convertir cada salida en un pelotazo a la grada.
El Fabril también tuvo el partido en sus botas
Superadas las dudas iniciales, el filial deportivista comenzó a encontrar vías para superar la presión del Castilla. La movilidad de sus atacantes y la capacidad para acelerar después de recuperar permitieron generar varias transiciones peligrosas.
Martín Ochoa dispuso de una de las ocasiones más claras después de recuperar un balón y atacar el espacio. El delantero se encontró con una gran intervención de Illia Voloshyn cuando ya buscaba la definición.
El guardameta ucraniano volvió a resultar decisivo ante Álvaro Fraga y nuevamente frente a Martín Ochoa. Cerca del final, Ferran Quetglàs, que había entrado durante la segunda mitad, evitó también el tanto de Iker Gil, mientras la defensa madridista completaba el despeje prácticamente sobre la línea.
El propio parte oficial del Real Madrid reconoce que el Fabril pudo adelantarse en una transición durante la segunda mitad antes del arreón final del Castilla.
Las ocasiones dejaron una lectura relevante: el filial no se limitó a protegerse. Cuando consiguió superar la primera línea blanca, tuvo claridad y velocidad para amenazar el área contraria.
Los cambios alteran el equilibrio
Como corresponde a estas alturas del verano, ambos entrenadores utilizaron el encuentro para repartir minutos y probar distintas combinaciones.
Manuel Pablo mantuvo únicamente a Álex Marqués durante todo el partido, mientras fue modificando el resto del once. El carrusel de sustituciones redujo la continuidad del juego y provocó que el encuentro perdiese parte del orden que había caracterizado los primeros tramos.
El Castilla terminó adaptándose mejor a ese nuevo escenario. Con futbolistas frescos y más espacios para correr, el conjunto blanco comenzó a llegar con mayor frecuencia. Rachad avisó con un remate y Guille González obligó a intervenir nuevamente al guardameta deportivista.
El Fabril, pese al cansancio y a la entrada de varios jóvenes, conservó la posibilidad de ganar hasta prácticamente el final. Esa capacidad para mantenerse dentro de los partidos será uno de los aprendizajes imprescindibles en su nueva categoría.
M90 ya analizó cómo el filial llega a Primera Federación con una base amplia de jugadores y buena parte de los deberes adelantados. Ante el Castilla, muchos de esos futbolistas comprobaron de primera mano el nivel de exigencia que encontrarán a partir de finales de agosto.
Un error castigado en el último suspiro
Cuando el empate parecía encaminado, una salida defectuosa desde el área dejó al Fabril nuevamente expuesto. El Castilla recuperó la pelota, Leiva encontró espacio para rematar y el balón impactó en la mano de David Fernández.
El árbitro señaló penalti y el propio Leiva asumió la responsabilidad. El atacante engañó a Álex Marqués y convirtió el lanzamiento que decidió el Memorial Luis de Carlos. La crónica oficial del Real Madrid sitúa la acción en el minuto 88, mientras que la información local la recoge en el 89. En cualquiera de los dos casos, llegó prácticamente sobre la bocina.
El gol castigó uno de los pocos errores graves del Fabril, pero no borró el trabajo anterior. El filial había sido capaz de discutir el encuentro, defender con personalidad y exigir intervenciones de mérito a los dos porteros utilizados por el Castilla.
Una derrota útil antes del verdadero salto
Los amistosos no reparten puntos, pero sí ofrecen pistas. Y las que dejó el Fabril en Viveiro resultan alentadoras.
El equipo todavía debe ajustar la salida ante presiones altas, evitar pérdidas en zonas comprometidas y ganar precisión en los últimos metros. Son correcciones previsibles en plena pretemporada y todavía con numerosos futbolistas acumulando sus primeros minutos.
Al mismo tiempo, el conjunto de Manuel Pablo mostró personalidad, capacidad para competir y recursos para generar peligro ante un rival de nivel similar al que encontrará durante el campeonato.
El filial afrontará una temporada especialmente exigente dentro del Grupo 1 de Primera Federación, compartido con otros cuatro representantes gallegos. Su siguiente prueba llegará el sábado 8 de agosto frente al Atlético Astorga en La Eragudina, según el calendario anunciado por el Deportivo.
En Viveiro perdió por un penalti tardío, pero no salió empequeñecido. Para un filial que acaba de subir y necesita comprobar hasta dónde puede llegar, esa conclusión pesa bastante más que un 1-0 de agosto.
REAL MADRID CASTILLA, 1: Illia Voloshyn —Quetglàs, min 60—; Fortea —Guille González, min 46—, Mateo Garrido —Luis Paulo, min 60—, Manu Serrano —Sotres, min 46—, Liberto —Lezcano, min 60—; Izan Regueiro, Beto —Manex Rezola, min 60—; Castrelo —Leiva, min 60—, Roberto Martín —Rachad, min 60—, Gabri Valero —Mesonero, min 66—; y Carvajal —Jacobo Ortega, min 60—.
DEPORTIVO FABRIL, 0: Álex Marqués; Guille Pastoriza —Pablo García, min 60—, Vergara —Malick, min 72—, Hatim —David Fernández, min 72—, Iker Vidal —Vega, min 72—; Estévez —Papa, min 72—, Koke —Leandro, min 60—, Álvaro Fraga —Areosa, min 72—; Justino —Pablo Cortés, min 72—, Martín Ochoa —Iker Gil, min 72— y Mauro —Lucas Castro, min 60—.
Gol: 1-0, Álvaro Leiva, de penalti, en el tramo final.
Árbitro: Javier Figueiredo. Amonestó a Izan Regueiro y Papa.
Incidencias: Memorial Luis de Carlos disputado ante unos 1.500 espectadores en el estadio Kiko Rey de Cantarrana, en Viveiro.