El Atlético de Madrid convirtió el Cívitas Metropolitano en una pasarela de emociones fuertes. El 4-2 frente al RCD Espanyol no fue solo una goleada; fue una declaración de intenciones antes de la visita europea del Brujas. Remontada, pegada, desajustes defensivos y un Sorloth en modo martillo pilón. Todo en una noche que dejó claro que este Atleti vive en permanente montaña rusa… pero cuando acelera, arrasa.
Un susto que encendió la mecha
El plan de Diego Pablo Simeone parecía diseñado para no especular. Once ofensivo, con Sorloth como referencia y Griezmann orbitando con libertad. Sin embargo, el guion saltó por los aires antes de que el público terminara de acomodarse.
Transición rápida del Espanyol, desajuste en salida y Jofre aprovechando un balón suelto en el área para firmar el 0-1. Gol de oportunismo, de los que incomodan al favorito y refuerzan al que viene a resistir. El equipo perico, con línea de cinco y bloques compactos, encontró premio en su primera estampida.
El Atleti quedó expuesto en las vigilancias y en la gestión tras pérdida. Durante varios minutos, el partido fue incómodo, espeso, con un Espanyol cerrado como caja fuerte y un conjunto rojiblanco buscando grietas sin la precisión necesaria.
Sorloth, el ariete que no negocia el área
El empate cambió el relato. Y tuvo firma clara: Alexander Sorloth.
Centro con intención, ventaja física, cabezazo contundente. El noruego volvió a demostrar que cuando el balón sobrevuela el área, su radar no falla. 1-1 y sensación de que el equipo había encontrado el camino.
El tanto no solo equilibró el marcador; estabilizó emocionalmente al Atleti. Cardoso creció en la base, Griezmann empezó a recibir entre líneas y el ritmo ofensivo subió un peldaño. Cada posesión rojiblanca ya tenía colmillo.
Griezmann en modo director y Giuliano rompiendo al espacio
Tras el descanso, el partido giró definitivamente hacia el lado local. Antoine Griezmann, con libertad total, comenzó a filtrar pases que partían en dos al sistema defensivo visitante.
Uno de ellos dejó a Giuliano mano a mano. Definición fría, 2-1 y explosión en la grada. El Espanyol, demasiado hundido, ya no encontraba salida limpia. El repliegue constante acabó pasando factura.
El tercer golpe llegó con balón parado. Peinada al primer palo y Lookman entrando en plancha para el 3-1. El Atleti olió sangre. Cada llegada era una amenaza real.
Sorloth repite, Expósito maquilla
Cuando el choque parecía decidido, volvió a aparecer Sorloth. Segundo cabezazo de la noche, salto imperial y 4-1 que olía a sentencia.
El Espanyol no bajó los brazos y Edu Expósito recortó distancias con un disparo potente desde la frontal. 4-2. Gol que maquilló el marcador pero no cambió la sensación de superioridad local.
Eso sí, el detalle defensivo vuelve a estar sobre la mesa: Oblak volvió a recoger el balón de su red. La portería a cero sigue siendo una tarea pendiente en un equipo que ataca con fiereza pero concede más de lo deseado.
Un Atlético cuarto, pero con ambición intacta
Con este triunfo, el Atlético se asienta en la zona alta de LaLiga, manteniendo el pulso con Villarreal y Barcelona. El equipo suma pegada, variantes ofensivas y confianza antes de una cita clave en Europa.
El mensaje es claro: cuando el Atleti acelera, es un vendaval. Pero para aspirar a cotas mayores, necesita ajustar los engranajes atrás. Porque en noches europeas, el mínimo desliz se paga caro.
La montaña rusa sigue en lo alto. Y el Brujas ya asoma en el horizonte.