El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, organizó este martes una recepción oficial a la Unión Deportiva Ourense tras su histórico ascenso a Primera Federación. La celebración en la Plaza Mayor se convirtió en un baño de masas para el equipo rojillo, pero el momento más tenso llegó cuando el regidor tomó el micrófono y fue recibido con una lluvia de pitos, abucheos y gritos de ‘fuera, fuera’ que impidieron escuchar su discurso.
La paradoja de una fiesta con dos caras
La ciudad de Ourense vivió este martes una jornada histórica tras el ascenso de la UD Ourense a Primera Federación, conseguido el domingo en Cuenca con una victoria por 0-2 ante la UB Conquense. El equipo celebró su logro tras una sola temporada en Segunda Federación después de su reciente salto de categoría el pasado año, y la ciudad entera se volcó con una rúa multitudinaria que recorrió las principales calles del centro.
El equipo recorrió las principales calles a bordo de un autobús descapotable, en una esperada jornada marcada por la presencia de más de mil socios y aficionados. La marea roja tiñó Ourense de euforia, con familias enteras sumándose a una celebración que arrancó en O Couto y pasó por la Diputación antes de llegar al epicentro: la Plaza Mayor.
Cuando el alcalde cogió el micrófono
Pero en medio del ambiente festivo, el contraste recayó en la figura de Gonzalo Pérez Jácome, cuando el alcalde de Ourense cogió el micrófono en la Plaza Mayor le cayó una lluvia de pitos, abucheos y gritos de ‘fuera, fuera’ mientras intentaba realizar, sin éxito, su discurso. La protesta fue alta, clara y meridiana, en un momento que contrastó radicalmente con los aplausos y cánticos dedicados a jugadores y cuerpo técnico.
Jácome contestó: ‘Así me gusta, me gustan esos decibelios, yo quiero batir el récord de los decibelios con vosotros. Moitísimas grazas!’, intentando restar hierro a una situación incómoda que evidenció la distancia entre el regidor y una parte significativa de la afición unionista.
El contexto de una relación tensa
La recepción organizada por Jácome cobra especial relevancia si se mira en perspectiva. En abril de 2025, el alcalde felicitó a la Unión Deportiva Ourense por su excelente temporada 2024/2025, en la que se proclamó campeón de la liga de fútbol de Tercera Federación y obtuvo el ascenso a la categoría de Segunda Federación. Entonces, el tono fue institucional y correcto. Ahora, un año después y con el club ya en Primera Federación, la respuesta de la grada ha sido radicalmente distinta.
La figura del alcalde ourensano es una de las más polémicas del panorama político gallego. Jácome, líder de Democracia Ourensana, ha protagonizado numerosas controversias durante su mandato, y su relación con sectores de la ciudadanía ha estado marcada por la tensión. La pitada de este martes es solo el último episodio de un distanciamiento que parece consolidado.
Un ascenso construido con solidez
Más allá del ruido político, el protagonismo del día correspondió a la UD Ourense y a su afición. El equipo rojillo ofreció un recital táctico en Cuenca, con muchos minutos de mucha calidad, de resilencia y saber estar en los momentos de dificultad para sentenciar un ascenso a la tercera categoría del fútbol español. Los goles de Hugo Busto y Migui en los minutos 89 y 92 certificaron una hazaña que devuelve al club al lugar que históricamente ocupó el CD Ourense.
La UD Ourense conquistó en Cuenca el ascenso a la Primera Federación después de derrotar otra vez al Conquense (0-2) en la vuelta de una final del play-off, en un partido muy tenso y trabado, que no movió su marcador hasta los compases finales. La tensión se cortaba con cuchillo en La Fuensanta, pero el equipo de Borja Fernández supo gestionar la presión y ejecutar el plan con precisión quirúrgica.
Una rúa para el recuerdo
Una rúa sin precedentes en Ourense confirmó la comunión entre equipo, aficionados y lo bien que le quedan a la ciudad los colores rojo y azul, con parada ante las instituciones incluida, y momentos álgidos en la Plaza Mayor y en Concepción Arenal. La jornada dejó imágenes de euforia, emoción y orgullo, con camisetas y bufandas rojillas llenando cada rincón del centro urbano.
La Diputación de Ourense fue la primera parada oficial, donde el equipo fue recibido por el vicepresidente provincial César Fernández y Jorge Pumar, uno de los fundadores del club y quien logró retener los derechos de marca y el escudo del CD Ourense para después cedérselos a la UD Ourense. Un gesto simbólico que conecta pasado y presente de un proyecto que no deja de crecer.
El día después: visita a la Xunta
La celebración continuó este miércoles con la visita del equipo a la Xunta de Galicia, en una agenda que confirma la dimensión institucional del logro. Pero el recuerdo que quedará grabado en la memoria colectiva será el de la Plaza Mayor: miles de personas celebrando un ascenso histórico, y un alcalde recibido con una pitada que habla de fracturas que van más allá del fútbol.
La UD Ourense ha demostrado que el proyecto es sólido, que la apuesta por Borja Fernández ha sido acertada y que la ciudad tiene un equipo capaz de competir en la tercera categoría del fútbol español. El resto, el ruido político y las tensiones institucionales, quedó en un segundo plano durante una jornada que, pese a todo, fue de celebración pura para el unionismo.