Javi Galán se lesionó en su reencuentro con el Celta. El lateral extremeño, que disputó sus primeros minutos como celeste en el amistoso ante el Braga el pasado 18 de julio, sufrió una rotura fibrilar de bajo grado en el recto femoral izquierdo, la primera baja de una enfermería que también mantiene fuera a Pablo Durán, ausente hasta finales de agosto, y a Ilaix Moriba, ya en fase de recuperación avanzada.
Galán, el golpe más reciente, con molestias tras el esfuerzo en Braga
El lateral, que regresó este verano a Vigo tras su etapa en el Atlético de Madrid, la Real Sociedad y Osasuna, notó las molestias tras la carrera exigida tanto en el propio partido como en las semanas previas de pretemporada. Las pruebas confirmaron una rotura fibrilar de bajo grado en el recto femoral izquierdo, y el club ya le ha realizado una ecografía y ha puesto en marcha el tratamiento de fisioterapia. Salvo complicaciones, se trata de la baja más leve de las tres que maneja ahora mismo el cuerpo médico celeste, aunque llega en un mal momento para un jugador que apenas empezaba a coger ritmo con su nuevo-viejo equipo.
Pablo Durán, una molestia arrastrada desde diciembre
El caso más preocupante sigue siendo el de Pablo Durán. Todo empezó el 9 de diciembre de 2025, cuando el delantero tuvo que ser sustituido tras sentir un dolor brusco en el hombro izquierdo durante el partido ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Pese al diagnóstico inicial de una lesión ligamentosa, el jugador optó por aguantar con dolor y seguir compitiendo durante meses, alternando esa dolencia con otro contratiempo distinto, un esguince de rodilla sufrido en febrero ante el Mallorca. Finalmente, una vez terminada la competición, el club decidió operar: el pasado 26 de mayo, los doctores Domingo Carpintero y Juan José García Cota intervinieron con éxito la inestabilidad del hombro en el Hospital Fremap de Vigo. El plazo de baja estimado, de unos tres meses, sitúa su regreso a la dinámica de equipo hacia finales de agosto, justo en las primeras jornadas de LaLiga.
Un golpe a uno de los símbolos del proyecto
El momento de la lesión de Durán no podría ser más sensible para el club. Apodado «el búfalo de Tomiño», es uno de los grandes emblemas de la cantera celeste: llegó al Celta Fortuna en 2022, debutó con el primer equipo en 2024 y firmó una temporada de eclosión definitiva en la 2024/25, con seis goles y seis asistencias entre LaLiga y Copa del Rey. Ese rendimiento le valió una renovación hasta 2028 firmada apenas en abril de este año. Su ausencia en el tramo inicial del curso obligará a Claudio Giráldez a repartir minutos de otra manera en la delantera durante las primeras semanas de competición.
Ilaix Moriba, en la recta final de su recuperación
El centrocampista arrastra una tenosinovitis en el tendón de Aquiles derecho desde el pasado 16 de julio, aunque su evolución es más favorable: tras las pruebas de resonancia magnética, ya ha comenzado a entrenar de forma parcial junto al grupo en la Cidade Deportiva Afouteza, lo que apunta a una reincorporación progresiva en las próximas semanas de pretemporada.
Tres bajas, un mismo objetivo: llegar bien a la Liga
Con Galán en tratamiento tras su última lesión, Durán fuera de combate hasta finales de agosto y Moriba en fase de reincorporación, el cuerpo médico celeste tiene por delante semanas clave para gestionar tres procesos con distinto grado de urgencia. Ninguno de los tres compromete el arranque estructural del proyecto, pero la ausencia prolongada de Durán sí obliga a Giráldez a planificar el inicio liguero con una pieza menos en ataque, justo en las semanas en las que el técnico también está terminando de definir salidas y posibles incorporaciones.