El Celta dejó este fin de semana un gesto que no ha pasado desapercibido en Vigo: en el amistoso de pretemporada ante el Braga, Iván Villar fue el único portero convocado que no disputó ni un solo minuto, mientras el filial ganaba protagonismo bajo palos. Un movimiento que refuerza lo que club y jugador llevan semanas dejando entrever sobre la portería.
El gesto de Braga que lo dice todo
Andrei Radu jugó la primera mitad y Coke Carrillo, portero del Fortuna, completó el partido en la segunda. Izan Server, guardameta del filial, había arrancado la pretemporada como una pieza más del grupo de porteros del primer equipo, pero fue en Braga donde su presencia adquirió otro significado: le tocó a él, y no a Villar, hacerse con minutos en un ensayo en el que el capitán vigués se quedó sin jugar ni un solo instante.
Radu, indiscutible; el filial, con más peso del habitual
El mensaje que traslada el cuerpo técnico es claro: Radu es el titular indiscutible de la portería celeste, y el club quiere reforzar esa posición con un guardameta de garantías que le exija competencia real a lo largo de la temporada. En ese nuevo escenario, la irrupción de Server como segunda opción por delante de Villar en un partido de pretemporada adquiere una lectura que en Balaídos pocos se atreven a negar del todo.
Un año de contrato y un deseo que no se oculta
Villar tiene contrato con el Celta hasta 2027, es decir, le queda todavía una temporada más de vínculo una vez arranque el curso 2026/27. Pese a ello, el club no esconde su intención de que el guardameta de Aldán busque una salida este verano, aunque desde su entorno se mantiene la discreción sobre sus planes y, según ha podido saberse, su idea inicial pasaría por agotar el contrato que le queda en Vigo si no llega una oferta que le convenza.
La portería, entre las prioridades del mercado celeste
El capítulo de la portería sigue siendo, junto con la búsqueda de refuerzos en banda, una de las carpetas más activas del mercado celeste este verano. El objetivo pasa por incorporar un tercer portero de nivel que le pueda discutir el puesto a Radu, un movimiento que, de completarse, terminaría de definir el nuevo organigrama bajo palos en Balaídos y dejaría a Villar en una posición todavía más alejada de la titularidad.