Partido de los que hacen afición. La Real Sociedad y el Real Oviedo empataron 3-3 en la jornada 25 de LaLiga EA Sports tras un segundo tiempo que fue un intercambio de golpes sin red. De un 0-2 visitante a un 3-2 local en el 90’, y del éxtasis txuri urdin al jarro de agua fría en el 93’. Fútbol sin anestesia en Anoeta.
Un primer acto espeso y táctico
Los primeros 45 minutos fueron más de laboratorio que de área. Mucha pizarra, líneas juntas y escasas situaciones de remate. El equipo de Pellegrino Matarazzo intentó controlar desde la posesión, mientras que los de Guillermo Almada aguardaban su momento para correr.
Sin profundidad real ni disparos que exigieran a los porteros, el choque pedía revolución. Y la tuvo.
Fede Viñas desata la tormenta carbayona
El descanso cambió el guion. El Oviedo encontró petróleo en el balón parado. Fede Viñas atacó el primer córner con hambre de nueve clásico y firmó el 0-1 con un cabezazo poderoso. Tres minutos después, volvió a castigar la pasividad defensiva local para colocar el 0-2. Doble zarpazo y silencio en la grada.
La Real reaccionó con orgullo. Óskarsson recortó distancias también por arriba y devolvió la fe a los donostiarras. El partido ya era un ida y vuelta constante, con defensas sufriendo en cada centro lateral.
Remontada exprés y golpe final de Bailly
El tramo final fue directamente una locura competitiva. Caleta-Car igualó el encuentro tras otro saque de esquina y, cuando el reloj marcaba el 90’, Óskarsson culminó la remontada con el 3-2 que parecía definitivo. Anoeta vibraba.
Pero el fútbol no entiende de guiones cerrados. En el 93’, Eric Bailly, incorporado al ataque en una acción a balón parado servida por Cazorla, apareció con instinto para empujar el 3-3. Del cielo al suelo en tres minutos.
Polémica arbitral y lesión que preocupa
El choque dejó también una acción caliente: una dura entrada de Yangel Herrera sobre Alberto Reina que ni el colegiado ni el VAR consideraron merecedora de expulsión. La jugada terminó con el futbolista oviedista sustituido y con la sensación en el banquillo visitante de que el listón disciplinario fue desigual.
Para completar el parte, Álvaro Odriozola cayó lesionado prácticamente en su primera intervención, una mala noticia añadida para los locales en una tarde ya de por sí agitada.
Un punto que sabe a poco para ambos
El Oviedo tuvo el partido en su mano con el 0-2. La Real lo rozó con el 3-2 en el minuto 90. Al final, reparto de puntos y la certeza de que este 3-3 deja más emociones que certezas en la clasificación.
En clave competitiva, el empate mantiene a ambos en la pelea por sus respectivos objetivos, pero la sensación en los vestuarios fue clara: aquí se escaparon dos victorias distintas.