Riazor necesitaba una noche así. El Deportivo venció a Osasuna (2-1) después de verse por detrás por un error de Leo Román y de remontar en una segunda parte de insistencia, cambios decisivos y corazón. Mario Soriano abrió la puerta del empate, Bil Nsongo culminó la remontada cerca del final y los de Antonio Hidalgo pusieron fin a seis jornadas consecutivas sin ganar en LaLiga.
El triunfo tiene un valor que va más allá de los tres puntos. El Dépor llevaba semanas sin encontrar premio a su trabajo y se enfrentaba a un rival incómodo, capaz de aprovechar el más mínimo regalo. El reto que esperaba a los coruñeses antes del encuentro parecía complicarse definitivamente en el minuto 32, pero el equipo terminó cambiando el guion ante su afición.
Yeremay perdona y un error castiga al Deportivo
La primera mitad arrancó con un Deportivo reconocible en su intención de mandar. El equipo encontró espacios para lanzar a Yeremay y generó dos ocasiones especialmente claras en las botas del canario. En la primera, se plantó frente a Sergio Herrera, pero un control final defectuoso permitió que el portero le cerrase la puerta. En la siguiente, con el balón suelto dentro del área, el atacante optó por un regate que redujo su ángulo de disparo.
El Dépor llevaba el peso del encuentro sin resolverlo. Osasuna aguardó su oportunidad y la encontró sin necesidad de elaborar una jugada larga: Leo Román erró en la salida de balón, los visitantes recuperaron en campo contrario y Budimir marcó el 0-1 en el minuto 32. De la posibilidad de adelantarse a la obligación de remontar en una sola acción.
El golpe afectó al equipo de Hidalgo. La circulación perdió naturalidad, Osasuna se protegió con orden y el Deportivo llegó al descanso con el marcador en contra, después de haber desperdiciado sus mejores oportunidades.
Mario Soriano enciende a Riazor
El inicio del segundo tiempo tampoco ofreció una reacción inmediata. Osasuna encontró momentos para tener el balón y el Dépor parecía atrapado entre la urgencia de atacar y la falta de claridad. Hidalgo agitó el banquillo con la entrada de Adama por Quagliata. El cambio acabaría siendo fundamental, aunque antes hizo falta una acción individual para romper el bloqueo.
Yeremay aceleró hacia la frontal y provocó una falta en una zona peligrosa. Mario Soriano asumió el lanzamiento y conectó un disparo fuerte que Sergio Herrera no consiguió detener. El 1-1 devolvió la confianza al equipo y despertó a un Riazor que llevaba buena parte del encuentro esperando una señal.
La remontada dejó de parecer lejana. Luismi Cruz estuvo muy cerca de completar la reacción con otro lanzamiento de falta, pero el balón se estrelló en el larguero. El Deportivo había recuperado la iniciativa y Osasuna empezó a verse obligado a defender cada vez más cerca de su portería.
Adama desequilibra y Nsongo desata la locura
La segunda parte tuvo un protagonista cada vez más evidente: Adama. Su velocidad y sus conducciones cambiaron la forma de atacar del Dépor. Encaró, ganó metros y buscó centros desde la banda hasta convertirse en el principal foco de peligro del conjunto coruñés.
Hidalgo también dio entrada a Aubameyang, de regreso a la competición después de su lesión de rodilla. La presencia del delantero añadió otra referencia para las acciones finales de un partido que se jugaba cada vez más cerca del área navarra.
El premio llegó en los últimos minutos. Adama volvió a desbordar y puso el balón en el área. Herrera logró rechazar el primer remate, pero Bil Nsongo apareció a corta distancia para empujar el 2-1. Riazor estalló y los jugadores corrieron a celebrar una ventaja que habían perseguido desde que comenzó la segunda mitad.
Todavía quedaba una última dosis de sufrimiento. Osasuna envió un balón al larguero durante el descuento y puso en peligro el triunfo cuando parecía amarrado. El pitido final liberó a los blanquiazules, que pudieron celebrar al fin una victoria liguera después de seis jornadas de espera.
Una victoria para el equipo y también para Leo Román
La imagen final explicó el estado de ánimo del vestuario: varios compañeros acudieron a abrazar a Leo Román. El guardameta había quedado señalado por la acción del 0-1, pero el equipo logró remontar el error y evitar que se convirtiera en otra noche amarga.
La victoria deja una lectura doble. El Dépor debe corregir los fallos graves que siguen castigando su salida de balón y necesita mejorar la efectividad cuando genera ocasiones claras. Al mismo tiempo, confirmó que tiene capacidad de reacción, recursos desde el banquillo y futbolistas capaces de decidir partidos apretados: Soriano, Adama y Nsongo cambiaron una noche que parecía torcida.
El regreso de Aubameyang añade otro argumento ofensivo para las próximas jornadas. Pero el gran titular de esta noche pertenece al equipo entero: el Deportivo volvió a ganar en Liga y lo hizo remontando ante su gente.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial dentro del proceso editorial automatizado de Minuto Noventa, bajo su responsabilidad editorial.
