La remontada del Deportivo ante Osasuna (2-1) dejó tres nombres propios por encima del resto: Mario Soriano, autor del empate; Adama Traoré, agitador del segundo tiempo; y Bil Nsongo, responsable de culminar la victoria. El equipo de Antonio Hidalgo necesitó levantar el 0-1 de Budimir después de un error de Leo Román y terminó rompiendo una racha de seis jornadas sin ganar. Estas son las notas individuales del Deportivo–Osasuna en Riazor.
El once titular del Deportivo, uno por uno
Leo Román — 3. Su grave fallo en la salida de balón permitió a Osasuna recuperar en campo contrario y a Budimir marcar el 0-1. Una acción de enorme peso que condiciona su valoración, aunque sus compañeros consiguieron rescatar el partido. Al final fue arropado por el vestuario.
Adrià Altimira — 6. Formó parte de una línea defensiva que tuvo que reajustarse tras el gol visitante. No hay una intervención individual decisiva comparable a las de los goleadores, pero el equipo sostuvo la remontada sin conceder otro tanto.
Miguel Loureiro — 6. Partido de trabajo y resistencia en la zaga. Su nota refleja el rendimiento colectivo de una defensa que acabó protegiendo el 2-1, con el importante aviso del larguero de Osasuna durante el descuento.
José María Giménez — 6. Participó en el eje de una defensa exigida por la reacción navarra después del descanso. Sin una acción individual especialmente destacada en las crónicas consultadas, se mantiene en el aprobado.
Giacomo Quagliata — 5. Comenzó en el lateral izquierdo y fue sustituido por Adama Traoré cuando Hidalgo buscó cambiar el partido. La sustitución terminó siendo decisiva en clave ofensiva, sin que eso convierta por sí solo la actuación de Quagliata en un suspenso severo.
Lorenzo Amatucci — 6. Pieza del centro del campo inicial en un choque con distintos ritmos. El Deportivo mandó en el arranque, perdió fluidez tras el 0-1 y volvió a empujar en la segunda mitad. Valoración prudente, sin adjudicarle acciones concretas no acreditadas.
Mario Soriano — 8. Apareció cuando más lo necesitaba el Deportivo. Su libre directo acabó dentro de la portería de Sergio Herrera y devolvió la vida a Riazor. Además de su gol, fue uno de los futbolistas llamados a organizar el juego blanquiazul.
David Mella — 5. Titular en el frente ofensivo, pero el peso de las ocasiones más claras del primer tiempo recayó sobre Yeremay y la gran sacudida del segundo acto llegó con Adama. Le faltó protagonismo determinante en las acciones que definieron la remontada.
Luismi Cruz — 7. Estuvo a centímetros de firmar uno de los goles de la noche. Su lanzamiento de falta se estrelló en el larguero cuando el empate ya había reactivado al Deportivo. Aportó amenaza real a balón parado.
Yeremay Hernández — 7. Una noche de contrastes. Dispuso de dos ocasiones clarísimas en la primera mitad y no acertó: en una, el último control favoreció a Herrera; en otra, se complicó con un regate. Sin embargo, nunca dejó de intentarlo y provocó la falta que desembocó en el 1-1 de Soriano. Decisivo también desde el error.
Bil Nsongo — 8. El gol que cambia el partido y rompe la sequía de victorias. Estuvo atento al rechace de Sergio Herrera tras la acción de Adama y apareció donde tiene que aparecer un delantero: a pocos metros de la portería, para empujar el balón. Su acierto valió tres puntos.
El banquillo cambió el partido
Adama Traoré — 9. El revulsivo de la noche. Entró por Quagliata, desequilibró por banda con arrancadas y centros y terminó participando directamente en la jugada del 2-1: su envío al área generó el remate rechazado por Herrera que Nsongo aprovechó. El cambio más influyente de Hidalgo.
Pierre-Emerick Aubameyang — 6. Su reaparición tras la lesión fue una buena noticia por sí misma. Entró en la segunda mitad y ofreció una referencia adicional para el ataque mientras el equipo buscaba el tanto de la victoria. Sin participación directa documentada en los dos goles, su valor estuvo sobre todo en volver a estar disponible.
La clave del 2-1: Hidalgo encontró la solución en la banda
La decisión de introducir a Adama marcó el giro ofensivo. Yeremay había fabricado la falta del empate, Soriano había devuelto al Dépor al partido y Luismi Cruz había rozado la remontada. Pero el último golpe llegó mediante el desborde del extremo y la intuición de Nsongo. La necesidad de reaccionar tras seis jornadas sin ganar convirtió cada intervención en un examen.
Y también deja una lectura para el futuro: el equipo puede competir y remontar, pero debe evitar regalar ventajas como la del primer tiempo. El regreso de Aubameyang amplía las alternativas para las próximas jornadas.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial dentro del proceso editorial automatizado de Minuto Noventa, bajo su responsabilidad editorial.
