El Racing ha sumado un punto de seis y el debate ya no es solo cómo juega el equipo, sino con qué herramientas cuenta Javi Vázquez para corregirlo.
Dos jornadas no bastan para condenar una temporada ni para dictar sentencia sobre un mercado. Pero sí sirven para detectar señales. Y el Racing de Ferrol ha dejado una especialmente incómoda en este arranque: con el mercado ya cerrado y solo tres ausencias en Almendralejo —Unai Ropero, Álvaro Juan y Dani Ojeda, este último por un virus gastrointestinal—, Javi Vázquez tuvo que volver a recurrir a soluciones que invitan a discutir la confección de la plantilla.
El dato más evidente está arriba. Roberto Arroyo ha sido el delantero titular en las dos primeras jornadas. Marcó en Fadura, pero su perfil no es el de un nueve de referencia clásico. Azael, por su parte, volvió a partir desde una posición exterior en Extremadura. Son decisiones del entrenador, sí, pero también son el reflejo de las piezas que tiene disponibles. Cuando una plantilla corta obliga tan pronto a desplazar perfiles y a asumir roles que no parecían los naturales en verano, la pregunta deja de ser únicamente táctica.
La plantilla corta era una apuesta, no una sorpresa
El Racing cerró el mercado con 22 futbolistas. No fue una consecuencia inesperada del último día, sino una decisión asumida por la dirección deportiva. Álex Vázquez defendió públicamente una estructura corta y la posibilidad de apoyarse en el Somozas para completar necesidades. El 2 de septiembre, en el balance del mercado, el director de fútbol aseguraba que el club había sido «fiel al 100%» a lo que quería. M90 recogió entonces ese balance y la satisfacción de la dirección deportiva con la planificación.
El cierre de mercado tampoco resolvió todas las dudas
El último día añadió dos piezas ofensivas: Etienne Eto’o, delantero centro, y Raúl Blanco, un futbolista de talento que puede moverse entre líneas y actuar como mediapunta. Fueron las dos incorporaciones que pusieron el broche al mercado, casi sobre la bocina. El problema es que ese cierre no terminó de corregir todas las carencias que ahora aparecen sobre el campo. Llegó un nueve y llegó otro jugador para la zona de creación, pero no un extremo específico que aumentase de forma clara las alternativas por fuera.
La contradicción se hace todavía más evidente porque la confección no fue presentada como una plantilla impuesta al entrenador. Fue el propio Javi Vázquez quien expresó públicamente su satisfacción con la plantilla y quien explicó que se había perfilado en plena sintonía con Álex Vázquez. «Todo lo que hemos firmado hasta ahora, fueron fichajes que queríamos», afirmó en agosto, llegando a asegurar que la plantilla le encantaba y que el nivel de gestión para formarla estaba siendo «top». Ese respaldo del entrenador a la construcción del grupo es un matiz importante ahora que el campo empieza a mostrar carencias de profundidad y alternativas.
Ese matiz importa ahora. Si el propio entrenador avaló públicamente la plantilla y explicó que había sido perfilada en sintonía con Álex Vázquez, resulta difícil separar por completo el mal inicio del debate sobre la planificación. Lo visto en Fadura y, sobre todo, en Almendralejo no encaja del todo con el discurso de una plantilla versátil, con muchas alternativas y preparada para no tener que hacer «encaje de bolillos» cuando falte alguien. Con solo tres bajas, el Racing ya tuvo que recolocar piezas y reducir mucho sus opciones ofensivas.
Ese modelo puede funcionar. Una plantilla corta facilita la gestión de minutos, reduce jugadores desconectados y permite abrir espacio a jóvenes vinculados a la estructura. Pero tiene una condición: los 20 o 22 futbolistas del primer equipo deben cubrir de verdad los puestos esenciales. Y ahí es donde estas dos primeras jornadas generan dudas.
En Fadura, después de todos los cambios, Edgar Pujol fue el único futbolista de campo del banquillo que no participó. En Almendralejo se quedaron sin minutos Pujol y Sekou Djanbou. Javi Vázquez utilizó cinco sustituciones y acabó modificando la estructura para buscar el empate. No parece un escenario de sobreabundancia precisamente.
El problema no es que juegue Azael; es por qué tiene que hacerlo ahí
Azael puede actuar por fuera y Roberto Arroyo puede desempeñarse como referencia. El fútbol moderno está lleno de jugadores polivalentes y sería absurdo convertir cada cambio de posición en una crítica. El problema aparece cuando esa polivalencia deja de ser una variante y se convierte en necesidad apenas empieza septiembre.
Si el Racing llega a una jornada con tres bajas —una cifra completamente normal en cualquier temporada entre lesiones, sanciones o enfermedades— y ya aparecen dudas sobre quién debe ocupar el extremo o quién debe ejercer de delantero centro, entonces la planificación merece revisión. No porque el mercado haya sido necesariamente malo, sino porque quizá ha quedado demasiado ajustado en determinadas zonas.
El propio Javi Vázquez no escondió tras el 1-0 ante el Extremadura que el equipo está lejos de lo que él quiere. Habló de falta de ocasiones, de ritmo de balón, de ocupación del área y de llegada con más gente. Su autocrítica fue profunda. Pero varias de esas carencias no dependen únicamente del dibujo o del entrenamiento: también tienen que ver con perfiles, amenazas y alternativas.
Un punto de seis y una primera señal de alarma
El Racing empató 1-1 ante el Arenas y perdió 1-0 frente al Extremadura. Un punto de seis, un gol a favor y dos partidos en los que le ha costado generar peligro sostenido. La derrota de Almendralejo llegó por un error individual en una acción a balón parado, pero reducir el análisis a ese fallo sería demasiado cómodo. El equipo produjo poco y terminó el partido buscando soluciones desde el banquillo sin encontrar una variante capaz de cambiar el guion.
Eso no convierte a la plantilla en mala. Tampoco invalida el trabajo de verano. Pero sí rebaja el margen para el discurso complaciente. Si el Racing se ha marcado como objetivo pelear arriba, la exigencia debe aplicarse también a la dirección deportiva. Javi Vázquez puede mejorar al equipo, ordenar mejor los ataques, encontrar sociedades y elevar el rendimiento individual. Lo que no puede hacer es fabricar perfiles que no existen.
A Malata debe dar tiempo, no tapar el debate
El calendario ofrece ahora dos partidos consecutivos en casa y una oportunidad perfecta para cambiar la dinámica. El Racing recibirá primero al Real Unión y después al Barakaldo. A Malata puede empujar, el equipo puede crecer y es perfectamente posible que dentro de unas semanas estas dudas parezcan prematuras.
Pero el análisis no debería depender únicamente del próximo resultado. Una planificación se evalúa también por el margen de maniobra que ofrece cuando aparecen problemas normales. Y si con tres ausencias asumibles el entrenador ya tiene que estirar posiciones, reducir alternativas y recurrir a soluciones de emergencia, la plantilla corta deja de ser una idea atractiva para convertirse en una apuesta que deberá demostrar muy pronto que estaba bien calculada.