Nsongo aterrizó en A Coruña como un completo desconocido y hoy es uno de los símbolos del regreso del Deportivo a Primera, después de pasar de dudar su continuidad a firmar una renovación hasta 2030.
Pocas historias resumen mejor la temporada del Deportivo en su regreso a Primera que la de Nsongo. El delantero camerunés llegó a Abegondo en agosto de 2024 sin que apenas nadie en A Coruña supiera quién era. Procedía del Canon Yaoundé, uno de los clubes históricos de Camerún, y aterró con 19 años y un perfil que el club veía interesante pero sin garantías. El primer curso fue de adaptación pura: cinco goles en 28 partidos con el Fabril, una cifra discreta que ni siquiera convenció del todo al área formativa blanquiazul.
Un futuro en duda que él mismo cambió
El club tenía dudas reales sobre ampliar su contrato. La idea inicial en la dirección de fútbol formativo era no ejecutar la opción de extensión. Pero Nsongo no se quedó esperando: fue el propio jugador quien trasladó al Deportivo sus ganas de continuar, poniendo de su parte todas las facilidades posibles para que el club confiara en él un año más. Esa insistencia, lejos de quedar en un gesto simbólico, terminó siendo la decisión más rentable del curso para Riazor.
Del filial al delantero centro titular
La segunda temporada cambió por completo el guion. Nsongo explotó en el Fabril hasta convertirse en el máximo goleador del filial, con 12 tantos que fueron determinantes en el ascenso del equipo de Manuel Pablo a Primera RFEF. Ese nivel no pasó inadvertido para Antonio Hidalgo, que lo subió al primer equipo en pleno tramo decisivo de la temporada. Pese a sufrir un periodo de adaptación lógico al dar el salto, el camerunés respondió con seis goles en apenas 17 apariciones ligueras, diez de ellas como titular, convirtiéndose en el delantero centro indiscutible del Dépor en las semanas más exigentes del curso.
Los dos goles que entran en la historia
El nombre de Nsongo quedará para siempre unido al José Zorrilla. Allí firmó un doblete ante el Real Valladolid que certificó matemáticamente el ascenso del Deportivo a Primera División ocho años después. Primero cabeceó un centro de Luismi Cruz para adelantar a los suyos, y antes del descanso repitió para sentenciar el partido. Dos goles que, en apenas unos minutos, transformaron a un jugador que medio año antes era un recurso del filial en el héroe absoluto de toda una afición.
Renovación y blindaje hasta 2030
El impacto de Nsongo no se quedó solo en lo deportivo. El Deportivo cerró renovaciones en varias posiciones durante el último mes de mercado, pero la del camerunés tiene un significado especial: el club ha blindado su contrato hasta 2030, con una cláusula elevada que busca protegerlo de un interés que ya empieza a llegar desde fuera. Fernando Soriano fue uno de sus principales valedores en el club, incluso en el mercado invernal, cuando defendió apostar por él en lugar de salir a buscar un delantero de fuera.
La irrupción del año
Pocos casos en el fútbol español de esta temporada resumen tan bien lo que significa ser el «rookie del año»: un jugador que debutó con el primer equipo en diciembre y que desde marzo no ha salido del once, dejando un balance que ningún otro canterano que dio el salto desde un filial en Segunda ha podido igualar. La historia de Nsongo, de la cantera del Canon Yaoundé a ídolo de Riazor en menos de dos temporadas, es la de un futbolista que nadie esperaba y que terminó siendo decisivo en dos ascensos distintos: el del Fabril a Primera RFEF y el del primer equipo a la máxima categoría. Ahora, con ficha de Primera y contrato largo, empieza el reto más exigente de su carrera.