El estreno del Fabril en Primera Federación terminó con uno de esos golpes que escuecen más por el minuto que por el desarrollo. El filial blanquiazul cayó 1-0 ante el Mérida por un gol de Sofiane en el 91, pero Manuel Pablo quiso mirar más allá del desenlace y quedarse con la capacidad de reacción de su equipo tras un inicio incómodo.
El técnico reconoció después del partido que el Fabril había «empezado algo dubitativo», aunque valoró cómo el equipo fue asentándose en el José Fouto hasta competir de tú a tú ante un rival con más experiencia en la categoría. La crónica del Mérida-Fabril dejó precisamente esa sensación: un filial capaz de sostener el partido durante muchos minutos y castigado en una de las últimas acciones.
Un estreno que confirma la exigencia de la categoría
Manuel Pablo ya había advertido en la previa de que el salto a Primera Federación iba a exigir al Fabril un crecimiento competitivo inmediato. El equipo llegaba con bajas, con varios jugadores entrando y saliendo de la dinámica del primer equipo y con una plantilla todavía en construcción. Aun así, el filial logró mantenerse dentro del partido y reducir al mínimo las ocasiones claras del Mérida.
El entrenador fabrilista insistió durante la semana en que el objetivo era mantener la idea, pero aprender a sufrir más sin balón y competir mejor los detalles. El estreno confirmó esa hoja de ruta: el Fabril tuvo momentos de personalidad, pero también comprobó de la forma más dura que en esta categoría una acción aislada puede decidir noventa minutos de trabajo.
Antes del encuentro, el propio Manuel Pablo ya había explicado que el equipo debía compensar la falta de experiencia con ganas, ilusión, ritmo y trabajo. En Mérida hubo bastante de eso, aunque sin premio.
El 91, la primera lección
El gol de Sofiane a balón parado en el tiempo añadido deja la primera lección del curso. El Fabril compitió, resistió y estuvo cerca de sumar en una salida de nivel, pero la categoría castiga cualquier desconexión hasta el último segundo.
Para Manuel Pablo, el partido sirve como primera referencia real del nivel que tendrá que sostener su equipo durante la temporada. El resultado fue duro, pero el filial salió del José Fouto con señales competitivas suficientes como para pensar que el margen de crecimiento está ahí.