Claudio Giráldez dejó en la previa del Celta-Athletic una explicación bastante clara sobre cómo piensa gestionar una temporada que arranca sin apenas margen para respirar. El técnico celeste asumió que el calendario obliga a repartir minutos y defendió las rotaciones como una necesidad estructural, no como un simple recurso puntual.
«Con ocho partidos en un mes que vamos a tener para arrancar la Liga y Europa, creo que es necesario e imprescindible que podamos rotar para mantener un nivel futbolístico y de energía adecuado», explicó Giráldez. Su mensaje fue directo: la profundidad de plantilla debe permitir que el Celta mantenga su identidad y su intensidad aunque cambien los nombres.
«Tenemos una plantilla de un nivel muy similar»
Giráldez insistió en que no entiende las rotaciones como una rebaja del nivel competitivo. «Tenemos una plantilla de un nivel muy similar. Hoy salimos con un once igual de competitivo que el día de Osasuna, igual de competitivo que vamos a sacar en Anoeta. Se trata de que el nivel del equipo no se resienta juegue quien juegue», señaló.
La frase encaja con una de las claves de la temporada celeste. El regreso a Europa multiplica la carga competitiva y obliga a gestionar esfuerzos desde agosto. En M90 ya habíamos adelantado que Giráldez preparaba cambios ante el Athletic, con varias posiciones abiertas y la necesidad de repartir minutos después del desgaste ante Osasuna.
El desgaste del partido ante Osasuna
El entrenador también explicó cómo llegó el equipo a ese duelo después de una semana de máxima exigencia. «Pocos días, demasiado intenso todo», resumió al hablar del margen de recuperación.
Sobre la derrota frente a Osasuna, Giráldez consideró que el Celta había tenido «el partido controlado en igualdad» antes de quedarse con diez. A partir de ahí, añadió, el equipo tuvo que asumir «un desgaste físico y mental» durante más de 40 minutos que terminó pasando factura en la recuperación posterior.
«Creo que el equipo ha recuperado bien. Tenemos ganas de empezar a ganar partidos en nuestra casa, que la afición pueda disfrutar», apuntó entonces el técnico, que quería recuperar ante el Athletic la versión más completa de su equipo.
Una rotación que también es una declaración de plantilla
Más allá de nombres concretos, la comparecencia dejó una idea de fondo: Giráldez quiere construir una plantilla en la que las jerarquías no dependan únicamente del once inicial. Con Liga y Europa en paralelo, la exigencia será sostener ritmo, presión y energía sin quemar siempre a los mismos.
El partido ante el Athletic terminó después con derrota por 0-2 en Balaídos, y el propio Giráldez fue muy crítico tras el encuentro al reconocer que «desde el 0-1 fue un desastre». Pero su discurso previo sobre las rotaciones deja una clave que seguirá vigente durante todo el curso: el Celta va a necesitar a prácticamente toda la plantilla para sostener una temporada de doble competición.