El club denuncia mensajes privados, insultos durante el calentamiento ante el Elche y presiones para que futbolistas se posicionen sobre cuestiones extradeportivas
El RC Deportivo ha dado un paso más en el conflicto abierto alrededor de una parte de su masa social. El club ha condenado públicamente los insultos y presiones que varios jugadores aseguran haber sufrido durante las últimas semanas y ha trasladado los hechos documentados a sus servicios jurídicos, que estudiarán la posible adopción de acciones en defensa de los futbolistas.
Las situaciones denunciadas se habrían producido tanto de forma presencial como a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, con mensajes enviados directamente a algunos miembros de la plantilla en su esfera profesional y también personal. El objetivo, según expone el club, habría sido presionarlos para que adoptasen públicamente una posición sobre asuntos extradeportivos.
Insultos durante el calentamiento ante el Elche
El episodio más reciente se produjo en el encuentro ante el Elche, el partido que marcó el regreso del Deportivo a Primera División. Durante el calentamiento, varios jugadores recibieron desde un sector de la grada gritos e insultos reiterados mientras se les reclamaba que se posicionasen públicamente a favor de determinadas reivindicaciones de una parte de la afición.
La situación, siempre según la versión trasladada por el club, volvió a repetirse a la salida del estadio y en presencia de familiares de los futbolistas. El Deportivo considera que este tipo de actuaciones supera la frontera de la crítica y entra en el terreno de la intimidación y la presión personal.
El club no identifica a los jugadores afectados ni concreta qué futbolistas han recibido esos mensajes. Tampoco detalla individualmente el contenido de las comunicaciones, aunque sí deja claro que los hechos han sido recopilados y puestos en manos de sus servicios jurídicos.
La explicación a las respuestas únicamente deportivas
El comunicado también aclara una de las imágenes que dejó el pospartido frente al Elche. Tanto Antonio Hidalgo como los jugadores que comparecieron ante los medios se limitaron a contestar preguntas estrictamente deportivas.
El Deportivo vincula ahora esa decisión con la intención de mantener a plantilla y cuerpo técnico al margen de un conflicto que considera responsabilidad de los órganos de gestión del club. La entidad sostiene que los futbolistas no deben verse obligados a pronunciarse sobre asuntos que no forman parte de sus funciones profesionales.
El conflicto de Marathón Inferior sigue como telón de fondo
El episodio llega en plena tensión entre el club y una parte de la afición por las medidas adoptadas en Marathón Inferior. El regreso a Primera ante el Elche ya estuvo marcado por una protesta visible en las gradas de Riazor, después de varias semanas de desacuerdo entre determinados colectivos de aficionados y la entidad.
En las últimas semanas el Deportivo ha introducido algunas modificaciones en su operativa con los abonados. Entre ellas, la posibilidad de ceder el abono o liberar la localidad de Marathón Inferior, con compensación económica si esa entrada acaba siendo vendida.
Las asociaciones de prensa cuestionan el veto a las preguntas
La decisión del Deportivo de limitar las comparecencias posteriores al encuentro ante el Elche a cuestiones estrictamente deportivas también ha provocado una reacción pública de varias organizaciones profesionales de periodistas. La controversia surgió después de que, durante la intervención de Ximo Navarro, el club frenase una pregunta relacionada con el conflicto de Marathón Inferior al considerar que no procedía.
La Asociación de la Prensa de A Coruña reclamó al Deportivo que respete la libertad de los periodistas para formular preguntas sobre asuntos de interés informativo. En una línea similar se pronunciaron el Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia y la Asociación Galega de Xornalistas do Deporte, que rechazaron el veto a determinadas cuestiones y defendieron la libertad profesional de los informadores que siguen habitualmente al equipo.
El Deportivo sostiene, por su parte, que la decisión tuvo como objetivo mantener a jugadores y cuerpo técnico al margen de un conflicto institucional después de las presiones e insultos denunciados por la entidad. El club defiende además que esa limitación no impidió a los medios recoger las impresiones deportivas de los protagonistas sobre el regreso a Primera División.
El club insiste en que entiende y respeta la crítica y el desacuerdo de los aficionados, pero marca una línea roja en los insultos, amenazas o presiones personales dirigidas a jugadores y técnicos. También recuerda que las medidas de seguridad implantadas en Marathón Inferior responden al número de sanciones acumuladas en ese sector del estadio.
El Dépor pide que los jugadores queden fuera del conflicto
La entidad coruñesa cierra su posicionamiento reclamando que plantilla y cuerpo técnico puedan desarrollar su actividad sin interferencias que afecten a su rendimiento o a su entorno personal y familiar. El mensaje apunta a separar dos terrenos que en las últimas semanas han terminado cruzándose: el pulso institucional entre club y aficionados y el día a día deportivo del equipo.
La tensión alrededor de Riazor entra así en una nueva fase. El Deportivo mantiene abierto el diálogo sobre algunas de las reivindicaciones de sus abonados, pero al mismo tiempo deja claro que cualquier presión directa sobre los futbolistas tendrá desde ahora también una respuesta por la vía jurídica si los servicios del club entienden que procede.