El campeón gallego afronta este viernes un triangular ante Fabril y Compostela con la plantilla prácticamente construida, dos bajas que condicionan los planes de Gonza y el estreno en Segunda Federación cada vez más cerca
El Arosa SC empieza a abandonar esa primera fase de la pretemporada en la que casi todo admite la etiqueta de prueba. El equipo de Gonza Fernández afrontará este viernes en Cambados un triangular frente al Deportivo Fabril y la SD Compostela que aparece como un buen termómetro para comprobar hasta qué punto el campeón de Tercera Federación está preparado para competir un escalón más arriba.
No habrá puntos en juego, pero el contexto empieza a cambiar. El grueso de la plantilla está construido, los nuevos llevan varias semanas dentro del grupo y los ensayos ya han permitido al cuerpo técnico probar distintos dibujos. El objetivo ahora no pasa simplemente por acumular kilómetros en las piernas, sino por ir acercándose al equipo que deberá presentarse el primer fin de semana de septiembre en Amorebieta.
El salto tiene su importancia. El Arosa regresa a Segunda Federación cuatro años después y lo hace después de una campaña extraordinaria en la que terminó proclamándose campeón del grupo gallego y consiguiendo el ascenso directo. La continuidad de Gonza Fernández permitió mantener el hilo conductor de aquel éxito, aunque el escenario que encontrará ahora será bastante más exigente.
De la reconstrucción a las decisiones
La dirección deportiva encabezada por David López, Perú, ha intentado conservar buena parte del bloque que logró el ascenso y rodearlo de futbolistas acostumbrados a categorías nacionales. El capitán Carlos Pacheco seguirá ejerciendo además como uno de los pilares de un vestuario que mantiene buena parte de la identidad que llevó al equipo hasta Segunda Federación.
El último interrogante continúa situado en la medular. El Arosa entró esta semana buscando un mediocentro de mayor capacidad física, un perfil diferente a los que ya maneja Gonza. El nombre de Mateo Arellano apareció como una de las opciones mejor colocadas, pero mientras el club no oficialice una incorporación conviene mantener el asunto exactamente donde está: una posición pendiente de resolver y no un fichaje consumado.
Tres partidos que ya dejaron información
El Arosa ha disputado tres amistosos y los resultados han sido tan diferentes como útiles para el cuerpo técnico. La primera aparición fue especialmente llamativa. Los arlequinados superaron por 3-1 al Pontevedra en A Lomba y mostraron varias de las armas que pretende conservar Gonza en la nueva categoría: orden sin balón, capacidad para acelerar después de recuperar y contundencia cuando el rival concede espacios.
Después llegó un 0-2 frente al Portonovo, encuentro condicionado por las cargas de trabajo y utilizado para detectar defectos, y posteriormente el Arosa volvió a ganar, esta vez por 0-1 al Villalonga con un gol tempranero de Gabri Palmás.
Más interesante que el balance de dos triunfos y una derrota es lo que ha ido probando el entrenador. Gonza utilizó estructuras con tres centrales durante los primeros encuentros y frente al Villalonga cambió hacia un 4-4-2. La idea parece clara: no atarse a un único traje para una Segunda Federación en la que habrá partidos y rivales que exigirán registros muy diferentes.
Xandre y Édgar alteran el plan
La pretemporada también ha dejado sus primeros golpes. Xandre, una de las incorporaciones del verano, tuvo que ser operado de apendicitis y deberá permanecer temporalmente fuera del grupo. Su ausencia frena inevitablemente su adaptación en un momento especialmente importante de la preparación.
A ello se añadió el problema muscular de Édgar frente al Villalonga. El central tuvo que abandonar el encuentro después de notar molestias en la zona isquiotibial, añadiendo otra incidencia a una defensa en la que Gonza necesita repartir minutos y empezar a establecer sociedades.
Ninguna de las dos situaciones cambia el proyecto, pero sí obliga a gestionar mejor las cargas durante unas semanas en las que el Arosa había diseñado un calendario intenso precisamente para llegar con ritmo competitivo al estreno de Liga.
Fabril y Compostela elevan el listón
La siguiente estación llegará este viernes 14 de agosto en el Municipal de Burgáns. El triangular reunirá a Arosa, Deportivo Fabril y Compostela, tres equipos que afrontan el verano desde escenarios muy distintos pero con una característica común: todos están construyendo una versión nueva respecto al curso pasado.
Para los de Gonza será especialmente interesante enfrentarse a dos rivales que deberían subir considerablemente el ritmo respecto a algunos de los primeros amistosos. El Fabril prepara su estreno en Primera Federación y se encuentra además en plena fase de decisiones dentro de una plantilla con numerosos jóvenes peleando por quedarse. El Compostela, por su parte, vuelve a aparecer en el camino del Arosa después de una campaña en la que ambos protagonizaron una intensa pelea por el campeonato de Tercera.
Ahí aparece uno de los grandes atractivos del triangular. Más que buscar una copa de verano, el Arosa necesita comprobar si su presión, su capacidad para defender lejos del área y su velocidad después de recuperar funcionan también cuando enfrente aparece un equipo capaz de elevar el ritmo.
El calendario no concede demasiado margen
La pretemporada todavía tendrá recorrido después de Cambados. El Arosa se medirá posteriormente al Boiro, disputará otro triangular frente a Cambados y Estradense y cerrará agosto enfrentándose a Alondras y Céltiga.
Todo conduce hacia el fin de semana del 5 y 6 de septiembre, cuando comenzará la Segunda Federación. Y el calendario no ha preparado precisamente una bienvenida con alfombra roja. El Arosa debutará lejos de A Lomba frente al Amorebieta y sus primeras jornadas estarán marcadas por una sucesión de rivales vascos que obligarán al recién ascendido a adaptarse rápidamente al nuevo nivel competitivo.
Ese inicio ayuda a entender por qué Gonza insiste tanto en construir un equipo capaz de manejar diferentes partidos. El Arosa que dominó durante largos tramos en Tercera tendrá que aprender también a esperar, sufrir, defender áreas y castigar pequeños errores del rival.
Mantener lo que funcionó sin quedarse en el pasado
Ese es probablemente el gran desafío del proyecto. El Arosa no necesita renunciar al equipo que fue campeón, porque precisamente esa identidad lo llevó hasta Segunda Federación. Pero tampoco puede pensar que aquello será suficiente.
La plantilla conserva liderazgo con Pacheco, futbolistas importantes del ascenso y una idea reconocible desde el banquillo. Las incorporaciones buscan añadir juventud, físico y experiencia sin desmontar el bloque anterior. Y el mercado está ya mucho más cerca del cierre que del comienzo.
Ahora le toca hablar al césped. Cambados supone otro paso en ese proceso. Fabril y Compostela exigirán algo más, las pruebas tácticas empezarán a parecerse a decisiones y cada minuto acercará al Arosa al día en que desaparecerán los amistosos y volverán los puntos.
El campeón de Tercera ya está construido. La cuestión que empieza a resolver Gonza es qué Arosa necesita para sobrevivir —y competir— en Segunda Federación.