El equipo de Antonio Hidalgo cierra la pretemporada con cuatro porterías a cero, una sola derrota y apenas cuatro tantos recibidos antes de su regreso a LaLiga
El Deportivo llega al comienzo de la temporada con una certeza bastante más valiosa que cualquier resultado de verano: el equipo de Antonio Hidalgo ha construido una base defensiva difícil de mover. Los siete amistosos de preparación dejan cuatro goles encajados, cuatro porterías a cero y una única derrota, la sufrida este miércoles ante el Real Madrid en el Teresa Herrera.
El balance completo es de tres victorias, tres empates y una derrota. El Dépor venció al Compostela (0-4), al Lugo (1-0) y al Genoa (0-1); empató ante Real Oviedo (0-0), St. Pauli (2-2) y Fiorentina (1-1); y cerró el verano cayendo por la mínima frente al Real Madrid (0-1). Nueve goles a favor y cuatro en contra resumen una preparación en la que la solidez ha aparecido con mucha más regularidad que el brillo.
Cuatro porterías a cero y una defensa que empieza a tener jerarquías
El dato más llamativo no está únicamente en los cuatro goles recibidos. El Deportivo dejó su portería a cero en cuatro de los siete encuentros, incluida la victoria en Génova, donde los blanquiazules cerraron la gira italiana imponiéndose al Genoa en un partido de exigencia alta y ritmo competitivo.
Hidalgo ha utilizado la pretemporada para probar piezas, repartir minutos y gestionar varias ausencias, pero la estructura defensiva ha sobrevivido a los cambios. Leo Román ha transmitido seguridad bajo palos, mientras Ximo Navarro, Lucas Noubi y Miguel Loureiro han ido ganando peso en una zaga que no ha necesitado vivir permanentemente cerca de su área para protegerse.
La prueba más seria llegó en Riazor. el Real Madrid solo pudo romper el partido con una acción de Brahim y el Deportivo fue capaz de mantenerse dentro del encuentro hasta el final. Más allá del prestigio del rival y de las rotaciones propias de agosto, la sensación fue la de un equipo que ya entiende cómo competir cuando no tiene el control total del balón.
Hidalgo ha levantado primero los cimientos
El regreso a Primera obliga a convivir con escenarios muy diferentes a los de la pasada temporada. Habrá tramos sin pelota, rivales con más calidad individual y partidos en los que un error puede tener un precio altísimo. En ese contexto, la capacidad para reducir ocasiones, mantener distancias y no partirse aparece como una de las primeras victorias del trabajo de Hidalgo.
La pretemporada ha enseñado además diferentes formas de resistir. Ante el Oviedo el Dépor sostuvo un partido cerrado; frente al St. Pauli encajó sus dos únicos goles en un mismo encuentro antes de viajar a Italia; en Florencia tuvo que sufrir durante muchos minutos y terminó arrancando un empate ante la Fiorentina; y contra Genoa y Real Madrid volvió a ofrecer una versión compacta frente a rivales de mayor rango.
No significa que el equipo esté terminado ni que los amistosos permitan trasladar automáticamente sus números a la competición. Pero sí dejan una tendencia reconocible: al Deportivo cuesta hacerle daño, y ese es un punto de partida especialmente valioso para un recién ascendido.
El contrapunto está arriba
La fotografía del verano también tiene otra lectura. El Dépor ha marcado nueve goles en siete partidos, pero cuatro llegaron en el estreno frente al Compostela. Desde aquella goleada, el equipo anotó cinco tantos en los seis amistosos restantes. El dato no resulta alarmante en agosto, pero sí marca uno de los sectores donde todavía existe margen de crecimiento.
Aubameyang dejó su primer destello ante el Lugo, Zakaria Eddahchouri ha ofrecido movilidad y amenaza, Kevin Sánchez aprovechó minutos importantes y Nsongo Bil apareció en Florencia, pero la producción ofensiva no siempre ha acompañado al control del partido. Contra el Real Madrid volvió a verse esa diferencia entre competir bien y convertir las buenas fases en ocasiones claras.
Ahí está probablemente el siguiente paso para Hidalgo: conservar el bloque que ha convertido al Dépor en un equipo incómodo y añadirle más continuidad en campo rival, más presencia en área y mayor pegada. La defensa ya ha puesto los cimientos; ahora toca levantar plantas.
Del laboratorio de agosto a los puntos de verdad
El verano termina con una sola derrota y con rivales de perfiles muy distintos en el camino. Compostela, Oviedo, Lugo, St. Pauli, Fiorentina, Genoa y Real Madrid han servido para ir aumentando progresivamente el nivel de exigencia hasta llegar a una última prueba casi de competición.
El calendario del Deportivo ya deja atrás los ensayos y coloca al Elche como primer rival de la nueva etapa en Primera. A partir de ahí desaparecerán las excusas propias de la pretemporada y cada error empezará a costar puntos.
El Dépor todavía tiene incógnitas por resolver, futbolistas por recuperar y piezas que deben alcanzar su mejor nivel. Pero llega al estreno con algo difícil de improvisar a última hora: un equipo que concede poco, que sabe sufrir y que ha encontrado en la solidez su primera identidad para volver a medirse con la élite.