Dos goles en dos jornadas sostienen a un Deportivo que aún produce poco arriba y que sigue sin sentirse cómodo cuando intenta apretar lejos de su portería.
El Deportivo salió de La Rosaleda con un segundo empate consecutivo en su regreso a Primera, pero también con una fotografía bastante nítida del momento en el que se encuentra. El equipo compite, resiste y tiene futbolistas capaces de decidir una jugada. Lo que todavía no tiene es una identidad completamente reconocible.
Antonio Hidalgo lo resumió después del encuentro cuando habló de la necesidad de encontrar qué tipo de equipo quiere ser el Dépor. La frase encaja con lo visto ante el Málaga y con la autocrítica del técnico sobre el bloque alto: cuando el Deportivo fue capaz de instalarse arriba, tuvo fases de control; cuando el Málaga superó esa primera presión, el partido empezó a llevarlo hacia zonas donde los coruñeses terminaron defendiendo más cerca de Leo Román.
Los números ayudan a explicar la sensación. El Málaga acabó con un 55% de posesión, 14 remates por 6 del Deportivo, siete saques de esquina por cuatro y 47 ataques considerados peligrosos frente a 27. No fue un asedio permanente, pero sí hubo una diferencia apreciable en volumen ofensivo. El Dépor generó menos y necesitó mucho menos para marcar.
Aubameyang convierte poco en mucho
Ahí aparece Pierre-Emerick Aubameyang. Dos jornadas de Liga, dos goles. Contra el Elche abrió el marcador en Riazor y en Málaga volvió a hacerlo. Esta vez recibió el último pase de Luismi Cruz y resolvió con la naturalidad del delantero que no necesita tres ocasiones para entrar en el partido.
Ese es ahora mismo uno de los grandes activos del Deportivo. Mientras el mecanismo ofensivo todavía busca automatismos, Aubameyang eleva el valor de cada llegada. Puede participar poco durante varios minutos y, aun así, decidir en el siguiente toque. Hidalgo lo definió tras el encuentro como un futbolista de “talla mundial” y una “bendición” para el equipo, una valoración que refleja hasta qué punto el gabonés está marcando diferencias desde el inicio.
La cuestión para el Dépor no está en si Aubameyang va a marcar —ya ha demostrado que conserva colmillo—, sino en cuántas situaciones de ventaja será capaz de generarle el equipo. Ante el Málaga, el delantero vivió muchas fases demasiado lejos del área y con pocos apoyos próximos. Cuando el Deportivo consiguió conectar con Luismi, Mario Soriano o los hombres que aparecían entre líneas, el ataque respiró. Cuando no lo hizo, Auba quedó aislado.
Un equipo más cómodo abajo que arriba
La lectura táctica del propio entrenador deja otro elemento importante. Hidalgo reconoció que el equipo se está desenvolviendo mejor en bloque bajo que en presión alta. No es un detalle menor. Para un recién ascendido, saber protegerse cerca del área puede ser una herramienta valiosa; el problema aparece si ese recurso termina convirtiéndose en refugio casi permanente.
El Málaga encontró caminos para superar la primera línea y obligó al Deportivo a retroceder. A partir de ahí, los coruñeses defendieron con oficio, pero entregaron metros y posesión. El remate de Chupe al larguero en la segunda mitad fue el aviso más evidente de que el punto nunca estuvo completamente amarrado.
El mérito del Dépor está en que, incluso sin dominar el encuentro, no se rompió. Dos partidos en Primera, dos empates y dos goles encajados. Hay competitividad y capacidad para sobrevivir a fases adversas. Pero también hay señales de que el equipo necesitará crecer con balón y mejorar la coordinación de su presión si quiere dejar de jugar tantos minutos al filo.
Yeremay añade una pieza que puede cambiar el dibujo
La otra buena noticia de La Rosaleda fue el regreso de Yeremay después de tres meses fuera. Todavía está lejos de su mejor ritmo competitivo, pero su presencia puede modificar mucho el escenario ofensivo. El Deportivo necesita jugadores capaces de recibir entre líneas, ganar un uno contra uno y hacer que el rival dé un paso hacia atrás.
Si Yeremay recupera continuidad, Aubameyang debería recibir más balones cerca del área y menos envíos de supervivencia. Esa conexión potencial puede ser una de las claves para que el equipo deje de depender tanto de la eficacia puntual del delantero.
Dos puntos y una pregunta todavía abierta
Después de dos jornadas, el Deportivo todavía no ha ganado, pero tampoco ha perdido. Ha marcado en ambos partidos y Aubameyang ha firmado los dos goles. Es una base competitiva razonable para un recién ascendido, aunque el margen de mejora es evidente.
El próximo paso no pasa únicamente por sumar más. Pasa por descubrir cómo quiere hacerlo este equipo. Presionar arriba exige sincronización y piernas; esperar abajo reduce riesgos, pero también puede alejar demasiado a Aubameyang del área rival. Hidalgo todavía está calibrando ese equilibrio.
Mientras llega la respuesta, el Dépor dispone de un argumento que vale puntos: un delantero que está convirtiendo casi cada oportunidad limpia en una amenaza real. Aubameyang está tapando algunas grietas. El reto ahora es que el edificio empiece a sostenerse también por sí mismo.
Fuente estadística: datos del Málaga-Deportivo recogidos por Europa Press. Declaraciones completas de Antonio Hidalgo en los canales oficiales del RC Deportivo.