Álvaro Núñez empieza a justificar por qué el Celta se adelantó en enero para ficharlo antes incluso de que Óscar Mingueza abandonase Vigo. El defensa vasco, incorporado pensando en cubrir una futura salida del barcelonés, ha ganado peso en la rotación de Claudio Giráldez gracias a una virtud que encaja especialmente bien en el actual Celta: puede rendir como central y como carrilero. Ese crecimiento llega además en una plantilla que ha tenido que repartir esfuerzos entre Liga, Europa y compromisos internacionales.
Según destaca Faro de Vigo, Núñez ha ido creciendo en jerarquía durante este inicio de curso después de unos primeros meses condicionados por la pubalgia con la que llegó al club. Su adaptación ya había dejado buenas señales la pasada temporada, pero es ahora cuando su polivalencia empieza a convertirse en un recurso estable.
El fichaje que el Celta quería para el verano llegó antes
La operación tuvo un contexto muy concreto. El Celta veía en Álvaro Núñez una alternativa de futuro ante la previsible salida de Mingueza y manejaba inicialmente la idea de incorporarlo en verano. Sin embargo, el Elche, sabiendo que el jugador acababa contrato y no iba a renovar, acabó facilitando una salida en enero.
El movimiento permitió al club ganar meses de adaptación. Núñez llegó con problemas de pubalgia y necesitó tiempo antes de alcanzar continuidad, pero el fichaje terminó adelantándose a una necesidad que después se confirmó con la marcha de Mingueza.
Central o carrilero: Giráldez ya tiene otra pieza híbrida
La gran diferencia respecto a Mingueza está en la forma de interpretar el puesto. Núñez no tiene exactamente el mismo perfil creativo ni la misma tendencia a cerrarse hacia dentro para generar juego, pero ofrece otras cosas: más recorrido exterior, agresividad defensiva y capacidad para atacar la banda.
Giráldez lo ha utilizado tanto como central derecho como de carrilero. En Anoeta apareció en el eje de la zaga y el propio Celta lo incluyó en el once que mantuvo la portería a cero ante la Real Sociedad. También ha tenido presencia en Europa y en distintas rotaciones ligueras. El club lo mantiene además plenamente integrado en la plantilla del primer equipo, con el dorsal 15 esta temporada.
Una solución que gana valor con el calendario
La versatilidad de Núñez tiene más valor en un equipo que cambia estructuras durante los partidos y que necesita repartir cargas. El calendario del Celta está obligando a Giráldez a rotar y ajustar piezas con mucha frecuencia, y disponer de un futbolista capaz de ocupar dos alturas distintas en el mismo costado amplía mucho el margen táctico.
Además, su perfil encaja con una idea habitual del técnico: defensas que puedan salir jugando, ocupar amplitud y participar en campo contrario sin perder contundencia atrás.
De alternativa a candidato a tener peso real
El fichaje de Núñez no llegó acompañado del ruido de otras incorporaciones, pero su evolución empieza a darle una dimensión distinta. La salida de Mingueza abrió un hueco evidente y, sin copiar su perfil, el vasco está empezando a ofrecer una respuesta propia.
Con el paso de las jornadas, el debate ya no está tanto en si puede actuar en varias posiciones, sino en hasta qué punto puede consolidarse como una pieza habitual de Giráldez. En un Celta obligado a competir en varios frentes, tener un defensa que puede cambiar de rol sin alterar la estructura del equipo es un recurso que vale cada vez más.
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