Álex Marqués salió de Lezama con algo más que un punto. El portero del Fabril firmó una actuación que refuerza una sensación creciente: después de un aterrizaje con dudas, empieza a ganar peso bajo palos en Primera Federación. En el 2-2 ante el Bilbao Athletic, el propio Deportivo lo señaló entre los jugadores destacados del filial.
El partido dejó una buena radiografía de su momento. Marqués respondió a un cabezazo de Vizcay, sacó un duro disparo de Belategi antes del descanso y volvió a aparecer en la segunda parte en un mano a mano. También tuvo una acción mejorable en el 2-1, cuando se le escapó un disparo raso de Oyono. Ese contraste resume bien dónde está ahora mismo: un portero con herramientas físicas y reflejos para crecer, pero todavía con margen en algunos detalles de seguridad y juego con balón.
Una presencia que empieza a imponerse
Una de las primeras cosas que llama la atención en Marqués es su envergadura. Su presencia en el área condiciona mucho la percepción de la portería y le permite cubrir espacio con facilidad, especialmente en acciones a media altura y disparos cercanos.
En Lezama volvió a mostrar buenos reflejos abajo y capacidad para aguantar en el uno contra uno. El Fabril sufrió durante varios tramos y el guardameta tuvo que intervenir en momentos importantes para mantener al equipo dentro del partido.
Más confianza en las salidas
Otro de los aspectos que empiezan a dar una imagen distinta es su decisión para salir de portería. Marqués transmite ahora más seguridad al atacar balones divididos y reducir espacios, una faceta especialmente importante en un filial que quiere defender lejos de su área y asumir metros a la espalda.
La evolución también se aprecia en la confianza. En el inicio de su etapa en el Fabril hubo fases más dubitativas, pero el paso de los partidos le está ayudando a asentarse. Ya dejó buenas intervenciones durante la pretemporada y ahora empieza a trasladarlas a un contexto competitivo mucho más exigente.
El siguiente salto está en los pies
Si hay un terreno en el que todavía puede ganar una marcha es en el juego largo y en la seguridad con balón. Manuel Pablo quiere un Fabril capaz de iniciar desde atrás y eso obliga al portero a tener peso en la primera fase de posesión.
Marqués no rehúye esa responsabilidad, pero todavía puede pulir la precisión del desplazamiento largo y la toma de decisiones bajo presión. Es el tipo de mejora que, en un guardameta joven, puede marcar la diferencia entre ser fiable y convertirse en un proyecto de portero con techo alto.
Primera Federación, el examen que necesitaba
El salto de categoría está exponiendo al Fabril a partidos de más ritmo, más castigo en las áreas y más presión sobre la salida de balón. Para un portero joven, ese contexto acelera el aprendizaje. Marqués está entrando de lleno en ese proceso.
Con 20 años y contrato con el Deportivo hasta 2027, el margen de crecimiento sigue siendo amplio. La temporada acaba de empezar, pero actuaciones como la de Lezama ayudan a cambiar el relato: de una incorporación que generaba dudas a un perfil que empieza a resultar cada vez más interesante.
El próximo examen llegará en Riazor ante el Real Unión. Para Marqués, será otra oportunidad de confirmar que lo de Lezama no fue un pico aislado, sino parte de una progresión real.
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