
Un triunfo marcado por la vergüenza: el filial del Dépor vence al Salamanca en un partido interrumpido por insultos racistas
El Fabril sigue a velocidad de crucero tras su ascenso, pero su victoria en el histórico estadio salmantino quedó manchada por un episodio que vuelve a poner el foco en el racismo en el fútbol español. El duelo tuvo que detenerse durante varios minutos por cánticos dirigidos contra jugadores musulmanes del filial blanquiazul, un hecho que empañó un nuevo ejercicio de autoridad del equipo dirigido por Manuel Pablo.
Dominio total del Fabril en una primera parte de campeón
El filial del Deportivo salió al césped con la tranquilidad del trabajo ya hecho, pero con el hambre intacta. Lejos de relajarse tras certificar el ascenso, el conjunto coruñés mostró una versión competitiva y ambiciosa desde el primer minuto.
Con rotaciones bien medidas, Manuel Pablo dio entrada a futbolistas menos habituales, pero arropados por piezas clave que mantuvieron el nivel colectivo. El resultado fue un primer tiempo de claro dominio visitante.
La banda izquierda fue un filón constante, con un Mané incisivo que generó superioridades y abrió el campo. Las ocasiones se sucedieron, incluyendo un disparo al palo que pudo ampliar la ventaja antes del descanso.
El gol llegó tras una acción bien trenzada que culminó Héctor Areosa mediada la primera mitad. Un tanto que reflejaba lo visto sobre el verde: un Fabril con ritmo, precisión y colmillo.
El racismo detiene el partido: un episodio que avergüenza al fútbol
Cuando el encuentro estaba bajo control visitante, el foco se desplazó de lo deportivo a lo social. Desde un sector de la grada comenzaron a escucharse cánticos de carácter racista dirigidos hacia jugadores del Fabril.
El árbitro activó el protocolo correspondiente y detuvo el partido durante unos minutos. Un gesto necesario, pero que vuelve a evidenciar que el problema sigue muy presente en los estadios.
Este tipo de comportamientos no solo afectan a los futbolistas directamente implicados, sino que golpean la imagen de la competición y del propio fútbol como espacio de convivencia. En un momento donde las instituciones insisten en tolerancia cero, episodios así reflejan que aún queda camino por recorrer.
Resistencia y madurez competitiva tras el descanso
Tras la reanudación, el Salamanca dio un paso al frente, empujado por su público y por la necesidad de reaccionar. El partido cambió de guion, con un Fabril más replegado, gestionando la ventaja y mostrando oficio.
Ahí emergió la figura de Álex Marqués, firme bajo palos para sostener al equipo en los momentos de mayor presión local. El filial supo sufrir, algo que también forma parte del aprendizaje competitivo.
Con este triunfo, el Fabril encadena una racha espectacular sin conocer la derrota, consolidando una dinámica que le ha llevado al ascenso y que ahora refuerza su condición de bloque sólido y fiable.
Un equipo en crecimiento… y un problema que no desaparece
Más allá del resultado, el encuentro deja dos lecturas claras. En lo deportivo, el Fabril sigue creciendo, con fondo de armario, identidad definida y una mentalidad ganadora impropia de un equipo recién ascendido.
Pero en paralelo, el racismo vuelve a aparecer como una sombra persistente en el fútbol español. La actuación arbitral fue correcta, pero el verdadero reto sigue siendo erradicar estos comportamientos desde la raíz.
El balón rodó, el Fabril ganó… pero el fútbol, una vez más, se quedó sin celebrar del todo.