La UD Ourense celebró el pasado martes 3 de junio su ascenso a Primera RFEF con una rúa multitudinaria por el centro de la ciudad. Entre la marea roja, dos aficionados octogenarios se convirtieron en protagonistas inesperados: José (86 años) y Luis (81), captados en un vídeo viral que resume décadas de fidelidad al fútbol ourensano. Una historia de amistad, pasión y resistencia que ha dado la vuelta a las redes.
Ourense vivió el martes una jornada histórica. La UD Ourense recorrió las calles en autobús descapotable tras certificar el ascenso a Primera RFEF el pasado 31 de mayo en Cuenca, donde venció 0-2 a la UB Conquense en la vuelta del playoff. Miles de aficionados acompañaron a la expedición rojilla desde O Couto hasta la Plaza Mayor, pasando por la Diputación y culminando en Concepción Arenal. Pero entre tanto humo de bengala y cántico desbordado, dos rostros se ganaron un hueco especial en la memoria colectiva.
Cuarenta años de grada compartida
José y Luis no son una pareja cualquiera de veteranos del graderío. Son hermanos sin serlo, como ellos mismos explican. Se conocieron hace cuatro décadas en el bar Gaimola de Ourense, cuando José trabajaba en la construcción y Luis servía copas. La amistad cuajó rápido y el fútbol fue el pegamento definitivo. Luis, socio del CD Ourense desde 1965, contagió a José del virus rojillo. Juntos vivieron la agonía del viejo club, que desapareció en 2014, y juntos apostaron por el proyecto refundado de la UD Ourense desde Tercera Futgal.
\»Luis é amigo meu, pero somos irmáns\», resume José con naturalidad. Desde entonces, no se han perdido un partido. Ni uno. Han recorrido campos de tierra por toda la provincia —Palmés, Barra de Miño— siempre acompañados por un matrimonio amigo que les lleva en coche. Doce años después, el club que sembraron entre barro y resignación juega en la tercera categoría del fútbol español.
El vídeo que lo cambió todo
El domingo 1 de junio, José y Luis viajaron en autobús hasta Cuenca. No iban a perderse la final del playoff por nada del mundo. Pero el calor apretaba en La Fuensanta y los nervios también. Con el marcador aún en 0-0 y diez minutos por delante, decidieron salir del estadio a tomar el aire. Como siempre, juntos. No volvieron a entrar. Fuera, escucharon la explosión de júbilo que confirmó el ascenso tras los dos goles en el tramo final.
Alguien les grabó en ese instante, emocionados, abrazándose, incapaces de contener las lágrimas. El vídeo se viralizó en cuestión de horas. Miles de visualizaciones, comentarios, compartidos. La imagen de dos octogenarios celebrando un ascenso que jamás creyeron posible resume mejor que cualquier discurso institucional lo que significa este proyecto para Ourense.
\»Se emocionaron porque faltaba muy poco y con un gol nos mandaban a la prórroga\», explica Lorena, nieta de José, que les acompañó a la celebración del martes. \»Luego, cuando acabó todo, no pudieron volver a entrar\». Pero daba igual. El ascenso ya era suyo.
Fiesta en la ciudad, pitos en la Plaza Mayor
La celebración del martes tuvo de todo. Euforia desbordada en las calles, camisetas conmemorativas, humo rojo y azul, y un autobús repleto de jugadores radiantes. La primera parada fue en la Diputación, donde fueron recibidos por el vicepresidente César Fernández y Jorge Pumar, uno de los fundadores del club que logró retener los derechos de marca del viejo CD Ourense para cedérselos a la nueva entidad.
Después llegó la Plaza Mayor, epicentro de la fiesta. Cientos de aficionados esperaban en el escenario montado para la ocasión. Pero cuando el alcalde Gonzalo Pérez Jácome cogió el micrófono, el ambiente cambió de golpe. Una lluvia de pitos, abucheos y gritos de \»fuera, fuera\» le impidió pronunciar su discurso. El contraste fue brutal: ovación cerrada para el entrenador Borja Fernández y el capitán Varo, silbidos ensordecedores para el regidor.
No es la primera vez. Ya en mayo, durante un partido en O Couto, Jácome fue pitado de camino al palco. La relación entre el alcalde y la afición unionista lleva tiempo enquistada, especialmente tras declaraciones pasadas en las que vaticinó que el equipo estaba \»condenado a arrastrarse por la Regional Preferente\». Los jugadores le demostraron que estaba equivocado. Y la grada no lo ha olvidado.
De Tercera regional a Primera RFEF en doce años
La UD Ourense nació en 2014 sobre las cenizas del CD Ourense, que desapareció tras décadas en el fútbol profesional, incluidas varias temporadas en Segunda División. El nuevo proyecto arrancó desde Tercera regional y ha encadenado cinco ascensos en doce años, los dos últimos consecutivos. El pasado curso fueron campeones del Grupo I de Tercera Federación. Este año, tras acabar cuartos en la fase regular de Segunda RFEF con 55 puntos, eliminaron al Reus en semifinales y al Conquense en la final.
Durante la temporada, los rojillos destacaron por su solidez defensiva —tercer equipo menos goleado del Grupo I— y su eficacia: promediaron 1,37 puntos por cada uno de los 40 goles anotados. El 31 de mayo de 2026 quedará grabado en la memoria unionista. Algunos aficionados ya se lo han tatuado.
José y Luis, mientras tanto, siguen con su rutina. Ir a todos los partidos. Juntos. Lorena, que es socia aunque no va tanto —su pareja juega en el Villamarín—, toma el relevo generacional. \»Me hacen siempre el carnet para darle dinero al club\», confiesa. La historia continúa. Y ahora, en Primera RFEF.