Mientras el RC Deportivo ultima su plantilla para LaLiga EA Sports, el Fabril se prepara para competir en Primera Federación. Dos ascensos en el mismo verano que no son una coincidencia, sino la consecuencia lógica de un modelo de cantera que lleva años construyéndose en silencio en Abegondo. Lo que ha ocurrido en A Coruña esta temporada merece más que un titular: merece una lectura pausada.
El ecosistema que el Dépor había perdido
Durante años, el Deportivo de La Coruña fue un club sin escalera. Primero el descenso a Segunda en 2018, luego la caída a Primera Federación, y en medio de todo eso un filial que competía en Tercera o Segunda Federación sin conexión real con el proyecto del primer equipo. Los jugadores formados en Abegondo tenían que marcharse cedidos — a Cartagena, Racing de Ferrol, Ourense, Pontevedra — para encontrar el nivel de competición que necesitaban para crecer. El club producía talento pero no podía retenerlo en su estructura.
Eso ha cambiado. A partir de agosto, el RC Deportivo jugará en LaLiga EA Sports y el Fabril lo hará en Primera Federación. Entre ambos cubren los escalones tres y uno del fútbol español. Un jugador formado en la cantera blanquiazul tiene ahora un camino interno real, con saltos lógicos y sin necesidad de emigrar a otro proyecto para madurar.
Lo que dice el Fabril sobre la salud del modelo
El ascenso del Fabril como campeón del Grupo 1 de Segunda Federación, con tres jornadas de sobra, no fue un accidente. Fue la expresión más clara de un modelo que Ismael Arilla, director de fútbol formativo, lleva años defendiendo: apostar por el talento local, confiar en los procesos y no buscar atajos. De los jugadores que protagonizaron la temporada, 12 eran gallegos y 11 de la provincia de A Coruña. Seis llevaban más de una década formándose en el club. Esos datos no salen solos: son el resultado de decisiones sostenidas en el tiempo.
Los números de la temporada también hablaron: mejor local de los 90 equipos de toda la Segunda Federación, el equipo menos goleado de la categoría con solo 19 tantos encajados, y el más realizador del Grupo I con 56 goles. No es el perfil de un filial que compite para sobrevivir. Es el perfil de un equipo construido para ganar.
Manuel Pablo: el símbolo que el proyecto necesitaba
Hay entrenadores que encajan con un proyecto por sus credenciales técnicas. Manuel Pablo encaja también por lo que representa. Campeón de Liga con el Dépor del año 2000, figura histórica de una generación que situó al club entre los grandes de Europa, el canario volvió a Abegondo no como mito sino como técnico con un proyecto claro. Su apuesta por los jóvenes locales, su comunicación directa con la dirección deportiva formativa y su capacidad para construir un equipo sólido desde la disciplina defensiva han sido los pilares del ascenso.
Pero su valor va más allá de los resultados inmediatos. Manuel Pablo en el banquillo del Fabril es un mensaje al deportivismo: este club se toma en serio su cantera, y lo hace con gente que entiende lo que significa llevar ese escudo.
Los cedidos que vuelven y lo que implican
Uno de los indicadores más reveladores del nuevo momento del Deportivo es la lista de jugadores propios que estaban cedidos fuera y que ahora tienen opciones reales de regresar al proyecto. Kevin Sánchez, Jairo Noriega, Álvaro Mardones, Martín Ochoa, Adrián Guerrero, Luisao Macías, Diego Gómez y Rubén López pasaron la temporada en equipos de Primera RFEF porque el Fabril competía en Segunda Federación, una categoría que ya habían superado, y el salto al primer equipo era demasiado grande. Ese problema ya no existe. La Primera Federación es exactamente el escalón que esos futbolistas necesitan, y ahora lo tienen en casa.
Es un cambio estructural, no solo deportivo. El club deja de perder la trazabilidad sobre sus propios jugadores en los momentos más delicados de su desarrollo.
El reto real: sostenerse en Primera Federación
Dicho todo lo anterior, la Primera Federación no es un regalo. Es una categoría donde compiten clubes con presupuestos profesionales, con plantillas construidas para ascender a Segunda División, y donde el nivel físico y táctico da un salto notable respecto a la Segunda Federación. El Fabril llega como campeón, pero llegará siendo filial de un club que acaba de subir a LaLiga y que prevé entre 7 y 8 fichajes para el primer equipo, lo que inevitablemente marcará el ritmo de las decisiones sobre los jugadores compartidos.
El propio Ismael Arilla lo advirtió sin eufemismos: «ahora empieza un proyecto complicado». Sostenerse en Primera Federación con el ADN de cantera intacto, sin ceder a la tentación de fichar perfiles ajenos al modelo solo para ganar partidos, será la prueba de madurez del proyecto.
Lo que significa para A Coruña y para el fútbol gallego
Hay una dimensión más amplia que merece atención. Que el RC Deportivo juegue en LaLiga y el Fabril en Primera Federación no solo beneficia al club: activa toda la pirámide del fútbol gallego. Los jugadores jóvenes de Galicia tienen ahora una referencia local de alto nivel a la que aspirar, con un proyecto que los acoge si tienen el nivel suficiente. El modelo Dépor arranca la pretemporada el 6 de julio con la ambición de quien sabe que ha recuperado algo más que una categoría: ha recuperado su identidad.
Dos ascensos, un mismo verano, una sola idea. El Deportivo de La Coruña tiene ahora una estructura mayor y de mayor nivel si cabe que hasta la fecha. Y eso, en el fútbol, vale más que muchos fichajes.