Ronald Baroni no se esconde. El presidente del CD Lugo ha calificado la temporada como un «fracaso» y ha reconocido públicamente que se equivocó al apostar por Yago Iglesias como entrenador. En una entrevista de balance, el máximo dirigente albivermello asumió toda la responsabilidad del noveno puesto final, fuera del playoff, y dejó claro el perfil que busca para el banquillo: un técnico «con cojones» capaz de manejar un vestuario.
Un «fracaso» asumido sin excusas
El discurso de Baroni fue directo y sin medias tintas. El club se había marcado como mínimo el playoff de ascenso y terminó noveno, lejos también de la plaza de Copa del Rey. Para el presidente peruano, la conclusión no admite matices: si no se cumplen los objetivos deportivos, es un fracaso, y el principal responsable es él mismo.
«Se hizo un plantel para pelear cosas importantes y no las hemos peleado», resumió. Baroni insistió en que no busca excusas y que la temporada, pese al golpe, ha servido de aprendizaje para no repetir errores en una campaña que el club afronta dentro de un plan a tres años con un único objetivo: devolver al Lugo al fútbol profesional.
El error Yago Iglesias y la renovación que se enfrió
La gran decisión del curso fue la destitución de Yago Iglesias en la jornada 29, con el equipo a un punto del playoff. Baroni fue tajante al ser preguntado si se equivocó al elegirlo: «Sí, totalmente». Pero matizó que, aun así, le respaldó hasta el final e incluso le ofreció renovación por escrito el 11 de marzo.
Según el relato del presidente, esa propuesta de continuidad quedó en manos de los agentes del técnico, que no le dieron seguimiento. El dirigente cargó especialmente contra las declaraciones posteriores de Yago en redes sociales —aquello de que «las prisas arruinan las cosas y la paciencia crea grandeza»—, que interpretó como una falta de autocrítica. Para Baroni, el problema no era de paciencia, sino de irregularidad: el equipo se pasó la mayor parte del torneo entre los puestos 9 y 13, sin acercarse de forma estable a la zona alta.
Álex Ortiz, un interinaje sin premio
El relevo de Yago recayó en Álex Ortiz, hasta entonces vinculado a la formación del club. Baroni se mostró agradecido con él, pero reconoció que la apuesta no dio frutos: el equipo llegó a estar a un punto del playoff y terminó a cinco. El presidente admitió que no había un plan B preparado y que se le pidió que asumiera el primer equipo de forma interina en un momento muy complicado.
En su análisis, el dirigente apuntó a la falta de fondo físico y de competitividad del bloque, y lamentó especialmente no haber sacado rendimiento a jugadores como Borja Sánchez, al que considera «un jugador de Primera División» que llegó sin ritmo y al que, en su opinión, ninguno de los dos técnicos supo poner a punto.
El caso Lago Júnior: el fichaje caro que no cuajó
Baroni también abordó la situación de Lago Júnior, el futbolista más caro de la plantilla y por el que existían grandes expectativas. El extremo marfileño no rindió al nivel esperado, aunque el presidente quiso quitarle responsabilidad personal: «Hizo todo lo que pudo, pero no le dio». Lo que sí lamentó es que, sabiendo que no contaría con muchos minutos a partir de diciembre, el jugador se aferrara a su contrato pese a que el club le había buscado una salida con el salario cubierto. La planificación del nuevo Lugo, con once jugadores ya garantizados, pasará por depurar ese tipo de situaciones.
Un entrenador «con cojones» y plantilla más corta
De cara al futuro, el perfil del nuevo técnico está clarísimo en la cabeza del presidente. «Quiero un entrenador que tenga los cojones de hablar con el plantel a la cara y pueda manejar un vestuario», afirmó, lamentando que esa autoridad no la tuvo ninguno de los dos entrenadores de la pasada campaña. La búsqueda la dirige Javi Recio, director deportivo renovado, y es la prioridad absoluta antes de cerrar el resto de la plantilla.
El Lugo planea una plantilla más corta para dar protagonismo a los jóvenes, en la línea del trabajo de cantera que ya asoma con futbolistas como Mateo Muñoz. Baroni dejó un aviso para navegantes: la falta de actitud y de competitividad «no se va a negociar nunca más» y quien no deje la piel en el campo tendrá «las puertas abiertas para irse hoy, no mañana».
Crecimiento institucional pese al tropiezo deportivo
Más allá del césped, el presidente reivindicó los avances institucionales: la remodelación del Anxo Carro ya en marcha y el proyecto de ciudad deportiva, pendiente únicamente de un permiso de la Xunta para arrancar. También aseguró que la situación económica está saneada y que el reciente apunte en la lista de morosos de la FIFA —por unos derechos de formación de un jugador de la base procedente del Basilea— ya está resuelto y no afectará a la inscripción de futbolistas. El objetivo para la próxima temporada, repitió, es «exactamente el mismo»: el ascenso al fútbol profesional. La entrevista completa fue publicada por El Progreso de Lugo.