El Celta empató sin goles ante el Betis en Balaídos y Claudio Giráldez salió de la sala de prensa con sensaciones encontradas. El técnico celeste destacó la primera media hora de su equipo, pero admitió que el desgaste tras la visita europea a Glasgow se dejó notar después del descanso. La falta de energía se mezcló con problemas para circular el balón y responder a los ajustes del rival.
Dos tiempos y una explicación: piernas cansadas y errores con balón
En las declaraciones posteriores al partido, reproducidas por FútbolFantasy, Giráldez diferenció claramente dos fases. Durante el arranque vio al Celta organizado en la presión y capaz de impedir las transiciones del Betis. También lamentó que el equipo no aprovechase sus ocasiones para adelantarse cuando tenía más claridad y energía.
Tras el descanso, el panorama cambió. El entrenador señaló el desgaste físico y la incapacidad de mover la pelota con velocidad de un costado al otro. Según su lectura, el Celta intentó descansar mediante pases hacia atrás en lugar de aprovechar los espacios abiertos en el lado opuesto. Esa pérdida de precisión impidió sostener las buenas sensaciones del inicio.
La entrada de Pablo Fornals fue otro de los factores destacados por Giráldez. El centrocampista permitió al Betis acumular un hombre más por dentro, obligó a los defensas celestes a decidir cuándo saltar a la presión y encontró a un equipo que ya no tenía la misma capacidad para repetir esfuerzos.
Una portería a cero que sostiene la racha
Pese al malestar por la segunda mitad, Giráldez concedió mucho valor a que el equipo no encajara. Para él, la organización defensiva y la capacidad de sobrevivir en bloque bajo son herramientas necesarias cuando falta frescura. El empate deja al Celta con siete jornadas consecutivas sin perder en Liga.
El técnico consideró el punto justo. Su balance de una semana muy cargada —dos victorias y un empate, incluyendo la visita a Celtic Park— fue positivo, aunque reconoció que también hubo ocasiones para ganar en Balaídos y que el Betis dispuso de llegadas peligrosas.
Febas crece y Burcio aporta oxígeno
La valoración individual también miró al centro del campo. Giráldez destacó la evolución de Aleix Febas y su capacidad para superar líneas con el pase, aunque reconoció que su rendimiento descendió en la segunda mitad, como el de otros futbolistas con muchos minutos acumulados.
Hugo Burcio recibió una mención positiva por la energía que aportó desde el banquillo. El entrenador entiende que todavía tiene margen de crecimiento, pero cree que su presencia ayudó a refrescar al equipo en un tramo exigente.
Glasgow también se jugó en Balaídos
La lectura del técnico da contexto a la preparación contrarreloj del Celta tras los problemas en el regreso de Glasgow. Apenas hubo margen para recuperar piernas y ajustar detalles antes de recibir a un rival de enorme talento. El entrenador no quiso utilizarlo como coartada absoluta: señaló los errores tácticos con balón y la dificultad para interpretar la segunda mitad como aspectos que también debe corregir el equipo.
El siguiente desafío será conseguir que los minutos de buen fútbol iniciales se prolonguen más allá del desgaste. Mientras tanto, la fiabilidad de la estructura defensiva celeste permite sostener resultados incluso cuando el equipo pierde control y profundidad.
