El Deportivo encajó ante el Sevilla su primera derrota de la temporada en un partido espeso, con pocas ocasiones y decidido por un error que el conjunto andaluz castigó. Antonio Hidalgo introdujo cinco cambios respecto a Getafe y el equipo no terminó de encontrar continuidad. Este es el 1×1 blanquiazul del 0-1 en Riazor.
La crónica del Deportivo-Sevilla dejó un partido de márgenes muy pequeños, mientras que Hidalgo asumió después que los errores se pagan en una categoría que no perdona.
El once inicial
Leo Román — Fiable. Respondió cuando tuvo que intervenir y detuvo el primer disparo de Stassin en la acción del gol. Poco podía hacer en el rechace aprovechado por Miguel Sierra. Dio seguridad en varias acciones aéreas.
Adrià Altimira — Cumplidor. Correcto en defensa y prudente con balón. No sufrió excesivamente en su banda, aunque tampoco consiguió dar al equipo la profundidad que necesitaba cuando el partido se atascó.
Miguel Loureiro — Seguro. De los defensores más estables. Ganó duelos, estuvo atento a las coberturas y transmitió una sensación de solvencia que el equipo necesitó en varias transiciones sevillistas.
José María Giménez — Irregular. Alternó acciones de jerarquía con otras en las que sufrió más de la cuenta. Stassin le superó en la jugada que originó el 0-1 y esa acción pesa en su valoración.
Angeliño — Condicionado. Debutó como titular sin conseguir soltarse en ataque y terminó marcando el partido con una entrada por detrás sobre Miguel Sierra que le costó la roja directa en el minuto 59. Una expulsión que hizo mucho más difícil la reacción.
Luismi Cruz — Discreto. Le costó encontrar ventajas por fuera y participar con continuidad. Intentó asociarse por dentro, pero el Sevilla cerró bien los espacios y su influencia fue limitada.
Riki Rodríguez — Intermitente. Trabajó mucho sin balón y ayudó en la presión, pero le faltó claridad para acelerar el juego. Hidalgo acabó buscando otra marcha con Mario Soriano.
Lorenzo Amatucci — El más estable. Dio equilibrio, criterio en la circulación y oficio en un encuentro incómodo. Fue el centrocampista que mejor sostuvo al equipo cuando el Sevilla apretó arriba y mantuvo un nivel competitivo constante.
Yeremay Hernández — Con intención. Dejó detalles de calidad y buscó el uno contra uno, aunque le costó transformar esas apariciones en ocasiones claras. Su primera titularidad liguera llegó en un contexto poco favorable.
Bil Nsongo — Combativo. Peleó cada balón y fue de los que más incomodó a la defensa sevillista en la primera mitad. Hidalgo lo retiró al descanso en un cambio táctico para modificar la estructura ofensiva.
Pierre-Emerick Aubameyang — Aislado. Llegaba después de marcar en las cinco primeras jornadas, pero apenas recibió balones en zonas de remate. Trabajó, se movió y participó en la ocasión de Asp Jensen, aunque esta vez no encontró el gol.
Los cambios
Adama Traoré — Revulsivo. Entró tras el descanso y fue uno de los pocos futbolistas capaces de cambiar el ritmo. Dio profundidad, atacó espacios y obligó al Sevilla a retroceder en varios momentos.
Giacomo Quagliata — Intensidad. Dio energía por la izquierda y permitió al equipo mantener amplitud tras los cambios de Hidalgo. Su entrada mejoró el ritmo de esa banda.
Mario Soriano — Claridad. Aportó pausa y criterio con balón. El Deportivo jugó más tiempo en campo contrario con él sobre el césped, aunque el contexto de inferioridad numérica limitó su influencia.
Jonathan Asp Jensen — Cerca del empate. Tuvo la ocasión más clara del Deportivo en el minuto 69 después de una acción de Aubameyang. Su remate encontró una gran respuesta de Vlachodimos.
Zakaria Eddahchouri — Sin tiempo. Entró en el tramo final con el equipo volcado y apenas pudo intervenir en zonas decisivas.
Hidalgo y las rotaciones
Antonio Hidalgo — Sin premio. Introdujo cinco novedades en el once buscando piernas frescas en una semana de tres partidos. El plan no terminó de darle fluidez al equipo y, cuando reaccionó con los cambios, el gol encajado y la expulsión de Angeliño ya habían condicionado demasiado el escenario. La derrota deja una lección clara antes de recibir al Betis: en Primera, un detalle mal defendido puede pesar tanto como todo el trabajo anterior.