Antonio Hidalgo dejó una lectura muy concreta después de la primera derrota del Deportivo en esta Liga: el margen de error en Primera es mínimo. El técnico blanquiazul reconoció que su equipo estuvo incómodo durante buena parte de la primera mitad, mejoró tras el descanso y terminó pagando dos acciones que cambiaron por completo el partido ante el Sevilla.
El 0-1 de Riazor puso fin al invicto con el que el Dépor había llegado a la sexta jornada. La crónica del encuentro dejó un partido muy cerrado, decidido por el gol de Miguel Sierra y condicionado después por la expulsión de Angeliño.
«Lo hemos intentado con todo»
Hidalgo explicó que el primer tiempo fue muy igualado y con pocas situaciones claras, pero que el Deportivo encontró una versión más agresiva a la vuelta de vestuarios. El equipo consiguió instalarse más arriba, aunque una transición sevillista terminó castigando ese buen arranque de segunda parte.
El entrenador resumió el tramo final con una frase sencilla: «Lo hemos intentado con todo». A partir de la roja a Angeliño, el escenario se volvió mucho más cuesta arriba y el Dépor ya no pudo sostener el mismo ritmo ni encontrar el gol del empate.
La exigencia física también pesó
Uno de los aspectos en los que más incidió Hidalgo fue el estado físico de varios futbolistas. El calendario comprimido y la falta de una pretemporada completa en algunos casos condicionaron la gestión de los cambios y la capacidad para mantener frescura durante los noventa minutos.
Ese contexto ya había aparecido en la previa. El duelo ante el Sevilla llegaba como una prueba de consistencia apenas tres días después de la visita a Getafe, y el propio cuerpo técnico había advertido de la dificultad para recuperar esfuerzos en tan poco tiempo.
Para Hidalgo, el aprendizaje es inmediato: «Es Primera División, esto te penaliza». La frase resume bien un partido en el que el Deportivo necesitó muy poco tiempo de desconexión para encajar el único gol y vio cómo la expulsión terminaba reduciendo todavía más sus opciones.
Sin reproches a Nsongo ni a Angeliño
El técnico también aclaró dos decisiones concretas. Sobre el cambio de Bil Nsongo al descanso, explicó que no respondió a un mal rendimiento, sino a la necesidad de meter más jugadores por dentro y fijar mejor por fuera para cambiar la estructura ofensiva.
En cuanto a la expulsión de Angeliño, Hidalgo evitó alimentar la polémica. Su valoración fue que el lateral intentó disputar el balón y que «no hay mucho que explicar de esa roja».
La derrota no modifica el discurso que el entrenador venía manteniendo durante el buen inicio liguero. El Dépor ya había demostrado capacidad para competir a nivel de Primera, pero ahora aparece otra parte del aprendizaje: entender que una transición, una pérdida o una inferioridad numérica pueden decidir un partido que hasta entonces estaba equilibrado.
El siguiente examen llegará rápido. El Deportivo volverá a jugar en Riazor ante el Betis con apenas unos días para recuperar piernas y corregir los detalles que el Sevilla convirtió en castigo.