El Celta encontró por fin su primera victoria liguera y lo hizo de la manera más contundente: 5-0 ante el Racing de Santander en Balaídos. El equipo de Claudio Giráldez convirtió una tarde de necesidad en una goleada liberadora, apoyado en un penalti de Hugo González, un tanto de Ilaix Moriba, otro de Miguel Román y un doblete de Pablo Durán.
Después de seis jornadas sin ganar y de llegar además tocado por la derrota europea en Nicosia, el Celta necesitaba una respuesta. La encontró con una actuación que fue de menos a más y que terminó rompiendo por completo a un Racing que había comenzado con más balón pero que se descompuso tras el primer golpe.
El penalti cambia el partido
El Racing salió con personalidad y trató de manejar el encuentro desde la posesión. El Celta, con siete cambios respecto al duelo europeo, tardó en sentirse cómodo, pero encontró el punto de inflexión alrededor de la media hora.
Una acción dentro del área acabó en penalti y Hugo González convirtió el 1-0. A partir de ahí, el partido cambió de guion. El Celta ganó metros, aumentó la presión y empezó a encontrar espacios que hasta entonces no habían aparecido.
Antes del descanso llegó el segundo. Una pérdida del Racing permitió a los celestes activar una transición rápida y Ilaix Moriba firmó el 2-0, dejando el encuentro muy encarrilado antes del paso por vestuarios.
El Racing amaga con reaccionar, pero el Celta sentencia
El conjunto cántabro intentó reengancharse al partido tras el descanso e incluso llegó a marcar, aunque la acción fue anulada por fuera de juego. El aviso no cambió el rumbo del duelo.
El Celta siguió encontrando espacios y convirtió cada recuperación en una amenaza. Miguel Román hizo el 3-0 y terminó de romper cualquier posibilidad de reacción visitante.
Pablo Durán completa la fiesta
Con el Racing ya desordenado, el Celta encontró todavía más campo para correr. La entrada de Pablo Durán dio otra marcha al ataque y el delantero aprovechó el contexto para firmar un doblete que redondeó la goleada.
El 5-0 supone mucho más que tres puntos. Es la primera victoria liguera del curso, una descarga de confianza para un grupo que venía acumulando frustración y una tarde para que Balaídos recuperase sensaciones positivas antes del parón.
Giráldez había insistido en los últimos días en que no pensaba cambiar su idea pese a los malos resultados. Esta vez, el plan sí encontró eficacia, pegada y continuidad durante noventa minutos.
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