Iago Aspas ha dado un paso al frente en uno de los arranques más incómodos del Celta en los últimos años. El capitán celeste ha enviado un mensaje de resistencia después de cinco jornadas sin victoria, con tres empates fuera de casa y dos derrotas en Balaídos.
«No se dio el resultado deseado ni esperado, pero esto no nos va a hacer bajar los brazos», escribió el moañés en sus redes sociales tras el empate del Celta en Getafe. Aspas insistió en que el equipo sigue trabajando «con más ganas todavía» y apeló directamente al celtismo de cara al próximo partido.
El capitán pide respuesta en Balaídos
El Celta recibirá este domingo al Málaga a las 14:00 horas con un objetivo muy claro: lograr por fin la primera victoria del curso y, además, estrenar su casillero de puntos como local. Aspas cerró su mensaje con una llamada a la afición: «Os esperamos el domingo en Balaídos todos juntos».
El mensaje llega en un momento en el que el equipo de Claudio Giráldez necesita resultados para acompañar algunas señales positivas de juego. El crecimiento de futbolistas como Miguel Román, cada vez más importante en la dirección del equipo, contrasta con una producción ofensiva todavía muy escasa.
Un inicio que exige paciencia, pero también reacción
El Celta aún no ha ganado después de cinco partidos y sigue teniendo el gol como uno de sus grandes problemas. De hecho, el equipo ha firmado su peor arranque ofensivo del siglo, un dato que ayuda a explicar por qué cada punto está costando tanto.
En ese contexto, la voz de Aspas vuelve a tener un peso especial. El delantero encara su última temporada como futbolista profesional y sabe que, más allá de los discursos, el equipo necesita sostenerse anímicamente hasta que lleguen los resultados.
Un gesto con Iván Villar
La publicación de Aspas dejó además una imagen especialmente significativa. Entre las fotografías del partido ante el Getafe incluyó una en la que aparece mostrando su cariño a Iván Villar durante un entrenamiento reciente, después del fallecimiento de la madre del guardameta.
Sin añadir palabras sobre ese momento, el capitán dejó otro mensaje de vestuario. En un inicio complicado, Aspas quiso insistir en dos ideas: el grupo no se va a rendir y el equipo necesita mantenerse unido.