El técnico del Deportivo destacó que su equipo apenas sufrió cuando fue a pares en la primera parte, explicó el ajuste que acercó a Aubameyang al gol y asumió que el desgaste permitió al Elche crecer tras el descanso.

Antonio Hidalgo puso el foco en la pérdida de frescura para explicar por qué el Deportivo no pudo conservar la ventaja ante el Elche en su regreso a Primera División. El entrenador blanquiazul valoró el empate 1-1 en Riazor desde una lectura distinta a la del técnico visitante y defendió el plan con el que su equipo trató de neutralizar la acumulación de futbolistas por dentro del conjunto ilicitano.
Para Hidalgo, el Dépor tuvo controlado el encuentro durante buena parte del primer acto. «Sabíamos que era un equipo que iba a meter gente por dentro, teníamos que emparejar en primera línea. Tienes la duda de si hacerlo al principio o al final; hemos decidido ir a pares en la primera parte y no sufrimos en exceso. Tuvimos la de Bil, el gol de Auba».
El escenario cambió con el paso de los minutos. «El comienzo de la segunda no ha sido malo, pero nos ha empezado a faltar algo de frescura. Esto va de sumar, el primero del año, con la dificultad que tienen todo tipo de partidos. Es un equipo que va a tener la posesión todo el año. Tenemos que saber vivir con ese estrés», explicó el entrenador.
Altimira, Asp Jensen y la necesidad de meter piernas
Las bajas en posiciones exteriores condicionaron también las decisiones del cuerpo técnico. Hidalgo explicó que el once buscaba compensar esas ausencias y valoró de forma positiva el rendimiento de Altimira y la aportación de Asp Jensen.
«Teníamos esos problemas por fuera que nos estaban condicionando. Hemos intentado equilibrar esos minutos con la gente disponible. Alti ha rendido a un nivel bueno; Jony nos ha dado esos movimientos entre líneas y picadas, pero se le nota esa falta de frescura. Hemos metido piernas con los cambios, que en esta categoría es fundamental».
Ese último matiz enlaza con una de las ideas que Hidalgo ya había dejado antes del estreno, cuando advirtió de que el Deportivo tendría que aprender a convivir con fases de sufrimiento en Primera. El técnico había pedido normalizar ese estrés competitivo y el primer partido le dio una muestra inmediata de lo que exige la categoría.
Un debut especial en Primera, pero sin conformismo
El encuentro también tuvo un componente personal para Hidalgo, que debutó como entrenador en Primera División y pudo hacerlo en Riazor, con el Deportivo de vuelta en la élite.
«Contento de poder hacer el debut, sobre todo en casa con nuestra gente. Las sensaciones siempre son positivas cuando se suma en esta categoría. Todo el mundo quiere sumar de tres, pero esa falta de frescura nos ha pasado factura», señaló.
El club renovó recientemente la confianza en el técnico hasta 2028, una apuesta por la continuidad del entrenador que condujo al equipo hasta la máxima categoría. La ampliación de contrato de Hidalgo refuerza un proyecto que ahora entra en un escenario competitivo completamente distinto.
El ajuste que liberó a Aubameyang
Hidalgo también explicó una de las claves ofensivas del partido: la posición de Pierre-Emerick Aubameyang. El gabonés estrenó su cuenta oficial como deportivista y lo hizo después de un movimiento táctico diseñado para acercarlo a la zona donde puede marcar diferencias.
«Sabemos el talento; hemos intentado modificarle esa posición para que esté más cerca del gol. Esa última línea la hemos empezado a encontrar con Bil y hemos podido liberar a Auba. Gran pase de Amatucci y definición de Auba, no voy a descubrirlo yo ahora».
El primer punto deja al Deportivo con sensaciones mixtas: capacidad para competir y golpear en su estreno, pero también la evidencia de que sostener el ritmo durante noventa minutos será uno de los primeros peajes del regreso a Primera. Hidalgo salió de Riazor con esa idea muy clara: sumar cuenta, pero la categoría no concede un segundo de tregua.