El técnico del Deportivo pide asumir el sufrimiento de Primera, confirma una baja importante y mantiene abierta la incógnita sobre el estado de Yeremay antes del estreno ante el Elche
Antonio Hidalgo ha dejado un mensaje muy claro a pocas horas del regreso del Deportivo a Primera División: la categoría va a exigir paciencia, resistencia y capacidad para convivir con momentos de estrés. El entrenador blanquiazul quiere rebajar la euforia lógica que rodea al estreno ante el Elche y ha insistido en que el equipo tendrá que aprender a sufrir mucho más que durante el curso del ascenso.
La comparecencia dejó también dos novedades médicas relevantes. Noé estará varias semanas de baja, una ausencia que condiciona la rotación en este inicio de campeonato, mientras que Yeremay continúa en la fase final de su recuperación y su presencia en el estreno sigue dependiendo de las sensaciones definitivas. El club, que en los últimos días ha reiterado que no tiene intención de desprenderse del atacante, afronta así la víspera con una de sus grandes referencias todavía entre algodones.
Primera obliga a cambiar el chip
Hidalgo ha insistido en que el regreso a la élite no puede interpretarse como una prolongación del tramo final del pasado campeonato. El contexto cambia por completo: rivales con mayor pegada, menos margen de error y partidos en los que cualquier pérdida puede convertirse en una ocasión clara. De ahí que el entrenador ponga tanto énfasis en la gestión emocional como en la táctica.
El Deportivo llega al estreno después de una pretemporada en la que ha ofrecido buenas señales defensivas y competitivas. En M90 analizamos el dato de apenas cuatro goles encajados en siete amistosos, una base sobre la que Hidalgo pretende construir el salto de categoría.
Riazor vuelve a medirlo todo
El primer examen será este lunes ante el Elche en un Riazor que vuelve a Primera nueve años después. La cuenta atrás ya es de horas y las últimas decisiones del técnico pasan ahora por la convocatoria, el estado real de Yeremay y la elección de un once que deberá competir desde el primer minuto con una exigencia completamente distinta.
Hidalgo afronta además el estreno con su continuidad reforzada tras la ampliación de contrato hasta 2028, aunque el propio técnico ha reconocido que el vínculo está ligado a la permanencia. Un detalle que resume bien el escenario: ilusión máxima, pero también una temporada en la que cada punto pesará.