La canción compuesta por Xoel López para el 120 aniversario del Deportivo ha recibido numerosas críticas desde su presentación. Parte del deportivismo cuestiona que tenga fuerza suficiente para funcionar como himno, aunque otros aficionados piden esperar a escucharla este miércoles con Riazor lleno.
El Deportivo presentó este martes “Voa”, su nuevo himno oficial, una pieza llamada a acompañar al club en una etapa especialmente simbólica, coincidiendo con el 120 aniversario y el regreso del equipo a Primera División. Sin embargo, las primeras horas después de su publicación han estado bastante lejos de la recepción entusiasta que probablemente esperaba la entidad.
La reacción en redes sociales ha sido especialmente intensa. Entre los comentarios de aficionados blanquiazules se repiten las críticas hacia una canción que muchos consideran demasiado pausada, con poca épica y difícil de trasladar a una grada de fútbol. La discusión no gira tanto alrededor de la calidad musical de la composición como de una pregunta mucho más concreta para cualquier deportivista: ¿funciona realmente como himno para cantar en Riazor?
M90 ya había avanzado los detalles de “Voa” y la ambiciosa producción coral preparada alrededor del nuevo himno, pero una cosa era conocer el proyecto y otra comprobar la respuesta una vez publicada la canción completa. De momento, buena parte de las primeras reacciones han llegado acompañadas de bastantes más dudas que entusiasmo.
Una apuesta ambiciosa alrededor de la identidad deportivista
“Voa” nace como un proyecto considerablemente más ambicioso que una simple canción encargada para una campaña institucional. Xoel López ha construido la pieza rodeándose de diferentes representantes de la música y la cultura gallega, en una producción en la que participan Kilomberos de Monte Alto, Xacarandaina, el Coro Cantábile, la Orquesta Sinfónica de Galicia, Caamaño & Ameixeiras, Belém Tajes y Susana Seivane, entre otros.
La intención del nuevo himno presentado oficialmente por el Deportivo es conectar el pasado y el presente del club mediante un canto colectivo. El propio nombre recupera además una expresión muy reconocible dentro del deportivismo, “Voa Dépor, voa”, cargada de simbolismo y utilizada desde hace años alrededor del equipo.
Sobre el papel, los ingredientes parecían reunidos para construir una canción destinada a crecer con el paso del tiempo. La primera escucha pública, sin embargo, ha abierto inmediatamente el debate sobre si esa ambición artística se corresponde con lo que una parte de la afición espera de un himno futbolístico.
La falta de fuerza, principal reproche en las redes
Las críticas más repetidas apuntan al ritmo y a la capacidad de la canción para generar un momento de comunión en el estadio. Muchos aficionados esperaban un estribillo más contundente, sencillo de aprender y con suficiente pegada como para que miles de personas pudieran apropiárselo rápidamente.
Ese es probablemente el principal reto al que se enfrenta “Voa” después de sus primeras horas de vida. Un himno de fútbol no depende exclusivamente de su calidad musical. Necesita también una estructura capaz de sobrevivir al ruido de una grada, permitir que miles de gargantas entren juntas y generar ese punto de electricidad que convierte los minutos anteriores a un gran partido en algo diferente.
Entre las reacciones aparecen incluso seguidores que valoran muy positivamente la trayectoria de Xoel López y que, pese a ello, reconocen haberse quedado fríos con esta primera escucha. Otros consideran que la pieza puede funcionar mejor como canción vinculada al Deportivo que como un himno concebido específicamente para levantar Riazor antes de que empiece a rodar el balón.
El verdadero himno lo acaba eligiendo la grada
Hay además un elemento que condiciona cualquier intento de introducir una nueva canción en la cultura del Deportivo: el deportivismo no parte de cero. Riazor acumula décadas de cánticos, melodías y referencias musicales que han terminado asociadas a diferentes generaciones y momentos de la historia blanquiazul.
Un club puede encargar una composición, presentarla como himno oficial y darle toda la producción necesaria, pero convertirla realmente en parte del patrimonio emocional depende de algo bastante más difícil de controlar. Son los aficionados quienes terminan decidiendo qué canción permanece, qué frase se convierte en cántico y qué melodía empieza a acompañar espontáneamente al equipo.
Ahí está seguramente el examen más complicado de “Voa”. No basta con reunir músicos reconocidos, referencias a Galicia y una producción de gran formato. Tiene que conseguir que el deportivismo quiera cantarla, y ese tipo de conexión no siempre aparece en la primera escucha.
También hay quien pide paciencia antes de sentenciarlo
En medio de la catarata de críticas existe también una corriente bastante más prudente. Algunos aficionados reconocen que la canción no les ha impresionado inicialmente, pero consideran precipitado juzgar definitivamente un himno diseñado para el estadio después de escucharlo únicamente a través de un teléfono, unos auriculares o el vídeo promocional.
El argumento tiene sentido. Muchos himnos deportivos adquieren una dimensión completamente diferente cuando pasan de una grabación de estudio a una grada llena. El ritmo cambia, el estribillo gana volumen y determinadas partes que pueden resultar planas en una escucha individual encuentran otra fuerza cuando miles de personas las cantan a la vez.
También cabe la posibilidad de que “Voa” necesite rodaje. Las canciones que terminan formando parte de la cultura de un club no siempre generan adhesión inmediata y algunas necesitan repetirse durante semanas o asociarse a determinados momentos deportivos antes de adquirir verdadero significado.
Por eso, incluso entre quienes no han recibido con entusiasmo el estreno, aparece una idea recurrente: habrá que esperar a escuchar cómo suena realmente en Riazor.
El Dépor-Real Madrid será el examen que no puede reproducir un videoclip
No habrá que esperar demasiado. “Voa” tendrá este miércoles su primera gran prueba ante el público durante la 81ª edición del Trofeo Teresa Herrera, con el Deportivo enfrentándose al Real Madrid desde las 21:00 horas.
El escenario difícilmente podría ser más potente. La cita será uno de los Teresa Herrera de mayor expectación de los últimos años, reunirá a dos de los grandes protagonistas históricos del torneo y supondrá el último partido del equipo de Antonio Hidalgo antes de empezar la competición oficial.
Será ahí donde el nuevo himno pueda medirse por primera vez con aquello para lo que realmente ha sido creado: Riazor y su gente. Una cosa es escuchar una producción musical en Instagram, X o YouTube y otra muy distinta comprobar qué sucede cuando comienza a sonar por la megafonía y miles de aficionados intentan seguirla.
El resultado de esa primera experiencia puede modificar considerablemente la percepción inicial o, por el contrario, confirmar las dudas que están inundando las redes.
Un estreno además condicionado por el clima social
La prueba llega en un momento peculiar para el deportivismo. El Teresa Herrera estará rodeado de un importante foco deportivo por la presencia del Real Madrid, pero también de un clima social enrarecido por el conflicto entre el club y una parte de la afición organizada alrededor de las nuevas condiciones de Marathón Inferior.
La Federación de Peñas Deportivistas, Riazor Blues y Old Faces han llamado precisamente a no acudir al encuentro y a no liberar las localidades como medida de protesta. Esa circunstancia puede provocar que el estreno del nuevo himno se produzca en una atmósfera diferente de la inicialmente prevista.
Aun así, el partido conserva suficientes ingredientes para medir su capacidad real para funcionar como canto colectivo. El Deportivo ha preparado una gran puesta de largo ante el Real Madrid y “Voa” será inevitablemente uno de los elementos que estarán bajo la lupa antes incluso del saque inicial.
Riazor tendrá la última palabra
El Deportivo ha puesto música a una nueva etapa de su historia, pero ahora comienza la parte que ningún departamento de comunicación puede controlar. Un club puede elegir compositor, producción, músicos, videoclip y momento del estreno, pero no puede ordenar a sus aficionados que una canción les emocione.
“Voa” ha nacido rodeado de ambición y con una fuerte carga simbólica, aunque sus primeras horas han dejado una evidencia difícil de ignorar: una parte importante del deportivismo no ha conectado de entrada con el nuevo himno y las redes sociales se han convertido rápidamente en un enorme foro de críticas, decepción, bromas y debate.
Eso no significa necesariamente que la historia esté escrita. Los himnos también se construyen con partidos, victorias, derrotas y recuerdos compartidos. Una canción que hoy deja frío puede adquirir dentro de unos años un significado completamente diferente si termina asociada a grandes momentos del club.
De momento, “Voa” ha encontrado bastantes turbulencias nada más abandonar la pista.
Este miércoles será Riazor quien decida si consigue levantar el vuelo.