El 2-0 ante la Sarriana refuerza las primeras sensaciones del proyecto de Marcos Pereiro, que pide paciencia con una plantilla muy joven y todavía en construcción
El nuevo Viveiro empieza a encontrar respuestas. Después de dos semanas de pretemporada y varios ensayos todavía irregulares, el conjunto celeste firmó ante la Sarriana su actuación más sólida del verano y dejó una sensación que va más allá del 2-0: el equipo comienza a reconocerse dentro de la idea de Marcos Pereiro.
El técnico insiste en una palabra por encima de todas: paciencia. La plantilla cuenta actualmente con 21 futbolistas y buena parte del proyecto se sostiene sobre jóvenes procedentes de categorías regionales, juveniles o estructuras de formación. El margen de crecimiento es amplio, pero también lo es el tiempo de adaptación que necesita un grupo muy distinto al de la pasada temporada.
La victoria frente a la Sarriana, resuelta en el tramo final por Jacobo y Sergio Cora, ya dejó una señal positiva. El Viveiro fue capaz de cerrar un partido muy igualado con dos golpes en los últimos minutos y conquistar el Trofeo Cidade de Viveiro ante un rival de su misma categoría.
Pereiro huye de los extremos
El entrenador celeste no quiere que una victoria cambie el diagnóstico de golpe. Ni el comienzo irregular justificaba el pesimismo que rodeó al equipo durante los primeros días ni el triunfo sobre la Sarriana convierte al Viveiro en un proyecto terminado.
La lectura interna es más sencilla: el equipo avanza, pero todavía está lejos de su techo. Pereiro considera que el trabajo y la actitud están siendo buenos y confía en que, con tiempo, pueda extraer mucho más rendimiento de una plantilla joven que todavía está definiendo jerarquías, roles y automatismos.
Ese proceso encaja con la nueva filosofía que el club ha elegido para esta temporada. Como ya analizamos en M90, el Viveiro ha cambiado de piel apostando por juventud, jugadores de la zona y perfiles con margen de crecimiento, una fórmula que rebaja experiencia inmediata pero puede dar más recorrido al proyecto.
Una plantilla todavía condicionada por las molestias
El trabajo de pretemporada tampoco está siendo completamente limpio. Júnior se incorporó más tarde por una lesión en el hombro, Juan continúa progresando poco a poco, Xoel Rodríguez vuelve después de un año sin competir y tanto Huguito como Peli también han arrastrado problemas físicos.
Ese contexto explica parte de la irregularidad inicial. Pereiro está utilizando los amistosos como sesiones de trabajo exigentes, buscando rivales que obliguen al equipo a mostrar sus carencias y acelerar el aprendizaje en lugar de construir una pretemporada cómoda a base de adversarios de menor nivel.
La apuesta ya ha dejado resultados de todo tipo: empate sin goles ante el Alfoz y eliminación en los penaltis en el Memorial Kubala, goleada al Folgueiro, derrota frente al Pol y, finalmente, el 2-0 ante la Sarriana. Más que la secuencia de marcadores, lo que preocupa al cuerpo técnico es cómo responde el equipo a situaciones cada vez más cercanas a las que encontrará en Tercera Federación.
Arzúa y Sigüeiro, los siguientes exámenes
El calendario inmediato vuelve a ofrecer dos pruebas. El Viveiro visita este miércoles al Arzúa a las 19:00 horas y recibirá el sábado al Sigüeiro a las 12:00. Después llegarán el Racing Villalbés, el miércoles 26, y el Ribadeo en el Memorial Antonio Tarrío, el domingo 30 en el Kiko Rey.
El gran objetivo está fijado en el 6 de septiembre, cuando el Viveiro abrirá la liga de Tercera Federación ante el Antela. Hasta entonces, cada partido seguirá funcionando como una pieza más del laboratorio de Pereiro.
El mercado sigue abierto, pero sin urgencias
Con 21 jugadores en plantilla, el club no considera imprescindible acudir al mercado, aunque tampoco da el grupo por cerrado. La dirección deportiva seguirá atenta por si aparece una oportunidad que encaje tanto deportiva como económicamente.
La idea no es fichar por acumular nombres, sino añadir alguna pieza que realmente mejore lo que ya existe. Pereiro está satisfecho con el grupo actual y no tendría problema en afrontar el comienzo de Liga con estos 21 futbolistas si no aparece una opción que eleve el nivel.
El Viveiro todavía está en construcción, pero ya empieza a enseñar una versión más reconocible. La victoria ante la Sarriana no cambia el proyecto; simplemente ofrece la primera evidencia de que la apuesta por juventud, paciencia y crecimiento puede empezar a traducirse también en fútbol.