La UD Carral afronta la temporada 2026/27 con una mezcla muy reconocible: continuidad, gente de la casa y un cambio importante en el banquillo. Trece años después de su última presencia en Preferente, el conjunto de O Castro regresa a la máxima categoría autonómica con la intención de asentarse y competir desde el primer día.
El ascenso quedó sellado el pasado mes de mayo con el 0-1 ante el Eume en A Gándara, un triunfo que dio además el título de Primera Futgal. Jony firmó el gol decisivo y cientos de aficionados carraleses acompañaron al equipo en una tarde que puso fin a más de una década de espera.
Guille Ríos cambia la defensa por el banquillo
La principal novedad está en la dirección técnica. Tras la salida de Jairo Bello, el Carral ha apostado por Guille Ríos, hasta ahora central del primer equipo. A sus 35 años, deja el terreno de juego después de cuatro temporadas defendiendo la camiseta carralesa para asumir el mando de un vestuario que conoce al detalle.
El nuevo entrenador llega, además, con experiencia propia en Preferente tras haber competido en la categoría con equipos como Mesón do Bento, Xallas o San Tirso. Su discurso encaja con el momento del club: reducir errores, competir cada detalle y mantener la constancia incluso cuando lleguen los tramos complicados de la temporada.
Según explicó el propio Ríos a DXT Campeón, el objetivo pasa por “mantener la categoría lo antes posible” y, a partir de ahí, consolidar al Carral en Preferente sin perder su identidad.
El bloque del ascenso, prácticamente intacto
El club ha optado por conservar la columna vertebral que logró el ascenso. La plantilla cuenta actualmente con 22 jugadores. En portería continúan Iván López y Adrián Mallo; en defensa aparecen Rumbo, Erick Orozco, Álex López, Álex Boado, Adrián Cortés, Víctor Pena, Macar y Nico Barizo.
El centro del campo reúne a Chaka, Tabo, Morán, Rubi, Jacobo Eibe, Migui, Álex Gallego, Santi Parente y Joaquín, mientras que la parcela ofensiva queda formada por Jony, Sergio Iglesias y Pablo Calviño.
Las incorporaciones se concentran en defensa y mediocampo. Han llegado Erick Orozco, procedente del Montañeros Juvenil; Mykyta Makarenko ‘Macar’; Nico Barizo, desde el Orillamar; y los centrocampistas Álex Gallego y Santi Parente, ambos procedentes del Victoria.
O Castro, una de las grandes bazas
La fortaleza como local será una de las claves del curso. El Carral ha construido en los últimos años un vínculo fuerte entre primer equipo, cantera y grada. El crecimiento de las categorías inferiores ha alimentado también la presencia de niños y jóvenes en O Castro, un campo que se ha convertido en uno de los puntos de apoyo del proyecto.
La temporada pasada ya dejó una muestra de ese peso ambiental. El equipo llegó al tramo decisivo del campeonato apoyado por una afición que también respondió lejos de casa, especialmente en el partido del ascenso en Pontedeume.
Ese contexto casa con la idea de Ríos: ser competitivos y hacerlo con la mayor cantidad posible de jugadores ligados al club. El reto será mayor que en Primera Futgal, donde el margen de error es más amplio. En Preferente, cada pérdida, cada balón parado y cada duelo puede terminar inclinando un partido.
Debut ante el Arzúa
El Carral abrirá la liga el 5 de septiembre ante el Arzúa en O Castro. Después llegarán Paiosaco, Chantada, San Tirso y Betanzos en las primeras semanas de una competición que volverá a exigir regularidad desde el arranque.
El equipo ya ha empezado a acumular minutos de preparación. En uno de sus primeros amistosos cayó por 3-4 ante el Victoria pese a los tantos de Sergio Iglesias, Migui y Jacobo. Más allá del marcador, la pretemporada servirá para adaptar al grupo a la nueva exigencia y para que Guille Ríos empiece a trasladar su idea desde el banquillo.
El Carral vuelve a Preferente trece años después. Lo hace sin romper con lo que le llevó hasta allí: bloque, cantera, afición y una identidad muy marcada. Ahora empieza otra pelea: demostrar que el regreso no es una visita de paso.
La composición del Grupo 1 de Preferente Futgal 2026/27 ya deja claro el nivel de una categoría con numerosos derbis y rivales acostumbrados a moverse en la zona alta.