Más allá del empate ante el Braga, el amistoso dejó un mensaje claro de Claudio Giráldez: hasta seis futbolistas saben ya que no entran en sus planes para la 2026/27. Junto a Iván Villar, sin minutos en Portugal, el técnico también dejó fuera de la fiesta a Manu Fernández, Unai Núñez, Carles Pérez, Manu Sánchez y Carlos Dotor, seis nombres que ilustran bien el tipo de verano que está gestionando la dirección deportiva celeste: no tanto de grandes fichajes como de ajuste fino de una plantilla que necesita hacer sitio.
Manu Fernández, con media Segunda pendiente de él
El central canterano sabe desde hace semanas que puede buscar equipo, al igual que le ocurrió a Carlos Domínguez, que sí viajó a Braga y llegó incluso a marcar el gol del empate en el descuento. Fernández no vería con malos ojos un cambio de aires y maneja el interés de varios clubes de Segunda División y de la Primeira portuguesa. En el Celta dan por hecho que acabará saliendo este verano y estarían dispuestos a darle la carta de libertad si hiciera falta, aunque lo más probable es que la operación se resuelva con una cesión que le permita seguir sumando minutos de nivel antes de volver a intentarlo en Vigo más adelante.
Unai Núñez y Carles Pérez, el problema del sueldo
Ninguno de los dos viajó a Braga, y en su caso el obstáculo no es tanto deportivo como económico. Ambos manejan dos de las fichas más altas del vestuario celeste, lo que complica encontrarles acomodo pese a que ya saben que no cuentan para Giráldez. En el club creen que la solución pasará por una nueva cesión en la que el Celta asuma parte del salario, aunque de momento ninguno de los dos tiene ofertas concretas sobre la mesa. Núñez, central de 29 años, ya arrastra un curso complicado en el que ha encadenado cesiones fuera de Vigo sin terminar de asentarse, mientras que Pérez, extremo formado en la cantera del Barcelona y con paso por la Roma antes de recalar en Celta en 2022, vio cómo su buen rendimiento inicial en Balaídos le valió la renovación hasta 2027, un contrato que ahora pesa más de lo que aporta sobre el césped tras dos cesiones seguidas, primero al Getafe y después al Aris de Salónica griego.
Manu Sánchez y Carlos Dotor, salida más sencilla y cercana
El resto de descartes tiene un horizonte más despejado. Manu Sánchez y Carlos Dotor, ambos cedidos la pasada campaña en distintos equipos, tampoco entraron en la convocatoria de Braga, aunque en su caso no hay grandes sorpresas: en Vigo se da casi por hecho que ambos saldrán sin complicaciones en las próximas semanas. Sánchez, lateral izquierdo madrileño de 25 años que llegó a Celta en 2023 como parte del pago del Atlético de Madrid por Javi Galán, encadena ya varias cesiones consecutivas y sin fisuras: primero al Deportivo Alavés, con permanencia incluida, y después al Levante, donde disputó 33 partidos y más de 2.800 minutos la pasada temporada sin que eso le haya bastado para hacerse un hueco en los planes de Giráldez. El caso de Dotor está especialmente encarrilado, con su regreso al Málaga, club en el que jugó cedido el curso pasado, descrito como inminente.
Un club que necesita vender antes de comprar
La suma de las seis salidas responde a una misma necesidad estructural: liberar masa salarial y hacer hueco, tanto en el vestuario como en el límite salarial que marca LaLiga, a los fichajes que todavía busca la dirección deportiva. La portería es la carpeta más urgente, con el club detrás de un guardameta contrastado que le dispute el puesto a Radu y deje a Villar como tercera opción, un rol similar al que el curso pasado desempeñó Marc Vidal. Pero el ajuste de plantilla no se limita a esa posición: cada salida que se resuelve en las próximas semanas condiciona directamente qué margen económico real tendrá Giráldez para completar sus objetivos antes del estreno liguero.
Un vestuario que ya ha visto este patrón antes
No es la primera vez que el Celta recurre a este mecanismo de cesiones encadenadas para cuadrar sus cuentas sin sacrificar el proyecto deportivo. Jugadores como el propio Manu Sánchez o Carlos Domínguez ya pasaron por procesos similares en veranos anteriores, saliendo a préstamo para volver después con más rodaje o, directamente, para no regresar nunca a Vigo con ficha del primer equipo. Giráldez, que ya dejó claro en su primera etapa como técnico celeste que prefiere plantillas cortas y bien definidas antes que vestuarios sobrecargados, vuelve a aplicar ese criterio: mensaje contundente, sin necesidad de explicarlo en rueda de prensa, a seis futbolistas que ya saben que su futuro está lejos de Balaídos.