El fichaje de Sebastián Cáceres por el Celta tuvo bastante más suspense del que enseñó el comunicado final. El central uruguayo explicó durante su presentación que convivió durante un mes con una negociación cambiante, alternando días en los que la operación parecía encarrilada con otros en los que amenazaba con romperse. En medio de esa incertidumbre siguió entrenando y jugando con el América. Incluso disputó su último encuentro en México después de dormir apenas cuatro horas.
«Obviamente estaba cansado y desenfocado por la situación, pero cuando uno entra a la cancha tiene que cambiar el chip y competir con todo lo que tiene, sin escatimar ningún esfuerzo ni ninguna jugada», relató. Para Cáceres, aquella respuesta fue una cuestión de profesionalidad y respeto hacia el club al que todavía pertenecía.
Un mes de negociación y un final «cardíaco»
Marco Garcés puso cifras al suspense. El director de fútbol celeste explicó que los primeros contactos con el entorno del jugador y con el América se produjeron un mes antes del cierre. El acuerdo definitivo llegó cuando apenas quedaban cuatro horas para que bajase la persiana del mercado.
«Fue cardíaco», resumió Garcés, que agradeció públicamente la implicación del defensa para desbloquear cada fase de la operación. La llegada del internacional uruguayo puso el broche al mercado del Celta, cerrado con seis fichajes para el primer equipo, y resolvió la búsqueda de un central capaz de defender muchos metros lejos de su área.
Cáceres reconoció que la última semana fue la más difícil y que llegó a sentir ansiedad, aunque las conversaciones mantenidas con Garcés y Claudio Giráldez le transmitieron que todas las partes estaban remando en la misma dirección. «No sé por qué, pero sentía que iba a salir. Todos queríamos que saliera y estábamos haciendo fuerza para que las cosas se dieran», explicó.
La frase de Vecino que despejó las dudas
El uruguayo tenía claro que quería dar el salto a Europa, pero antes de comprometerse consultó a futbolistas que conocían bien Vigo. Matías Vecino fue uno de los primeros en llamarlo, incluso antes de que la negociación entrase en su fase decisiva. Su consejo fue contundente: que no se lo pensara.
Cáceres valoró especialmente esa recomendación porque Vecino le habló del vestuario y de la dimensión humana del club. También recibió informes positivos de Néstor Araujo, compañero suyo en el América y exjugador celeste, y de Álvaro Fidalgo. «Cuando alguien con esas características humanas te habla tan bien del lugar, del grupo y del club, te facilita la decisión porque sabes que puedes confiar en esa persona», señaló.
No era la primera vez que explicaba el peso de esas conversaciones. En sus primeras declaraciones como celeste ya había detallado por qué entendía que Vigo era el lugar adecuado para dar el salto. La presentación permitió conocer ahora el desgaste que acompañó a todo el proceso.
Un central preparado para defender a campo abierto
En el terreno de juego, Cáceres se definió como un futbolista competitivo, agresivo en la presión y acostumbrado a defender grandes espacios. Esa última cualidad encaja especialmente con una propuesta como la de Giráldez, que pretende instalar al equipo en campo contrario y necesita zagueros capaces de corregir lejos de su portería.
«Creo que puedo darle al equipo la tranquilidad de atacar con mucha gente sin preocuparse tanto por el espacio que quede atrás, porque es a lo que estoy acostumbrado y una de mis fortalezas», afirmó. Es precisamente el perfil que el Celta buscaba para aumentar la competencia de Javi Rodríguez y del resto de centrales.
Físicamente llega listo para competir. Hizo la pretemporada completa con el América y venía jugando cada tres o cuatro días, por lo que considera que su adaptación debe centrarse ahora en asimilar los mecanismos tácticos y las numerosas rotaciones de Giráldez. El técnico ya lo incluyó en la convocatoria ante el Getafe, aunque todavía no le dio minutos.
Del desorden mexicano al rigor táctico de LaLiga
Sus primeros entrenamientos también le han permitido detectar diferencias entre ambos campeonatos. Cáceres describe la liga mexicana como una competición con más transiciones y desorden, mientras que en España espera partidos más tácticos, cerrados y difíciles de romper.
El defensa llega con más de 200 encuentros oficiales en el América, tres Ligas MX consecutivas y experiencia internacional con Uruguay. El Celta lo ha contratado hasta junio de 2030 para aportar jerarquía inmediata y una costumbre competitiva que puede ser especialmente valiosa cuando llegue el calendario europeo. La propia información oficial del club destaca su anticipación, su salida de balón y su capacidad para defender espacios amplios.
Su fichaje cruzó la meta sobre la bocina, pero el uruguayo aterriza con una ventaja: mientras otros todavía buscan ritmo, él llega después de competir hasta el último día. Ahora le toca cambiar la ansiedad del mercado por la presión de defender a campo abierto. Ahí, asegura, se mueve como en casa.