Pasarón lleva meses jugando un partido que nadie gana. El Concello señala a la Xunta y a la Deputación, el PSOE recuerda la responsabilidad provincial en la reforma de 2012, el PP ofrece colaboración y el Pontevedra CF termina pagando una actuación de urgencia para poder volver a su propio campo. Mientras tanto, el balón ha tenido que rodar en Baltar y la afición contempla una colección interminable de titulares, reproches y fotografías del césped.
La frase que circula estos días por las redes —«Hechos: cero. Nada»— resume bien el cansancio de una parte del pontevedresismo. No es literalmente exacta, porque algunas cosas sí se han hecho, pero acierta en lo esencial: la solución definitiva sigue sin fecha, sin financiación completa y sin una obra adjudicada. A estas alturas, Lupe Murillo ha pedido apagar el ruido y centrarse en que la solución llegue. El problema es que, para apagarlo, ya no bastan más declaraciones.
Lo que sí está hecho
Conviene separar los datos del barro político. El Concello encargó una auditoría técnica que diagnosticó un «fallo sistémico e irreversible» en el drenaje, el perfil constructivo y la cubierta vegetal. El informe concluyó que los tubos fueron instalados de una manera que favoreció la colmatación progresiva del sistema y planteó una reconstrucción integral valorada en cerca de 1,7 millones de euros.
También existe una consignación municipal de 570.000 euros, anunciada por Miguel Anxo Fernández Lores, y durante el verano se ejecutó una intervención provisional para mejorar el drenaje. Esa obra puente fue encargada y asumida económicamente por el Pontevedra CF. La presidenta granate sostiene que el Concello fue informado y dio luz verde; el alcalde, aunque respeta la decisión del club, ha dejado claro que no compartía esa vía y que prefería concentrar los recursos en la reforma definitiva.
Por tanto, no estamos ante un vacío absoluto. Hay diagnóstico, una reserva presupuestaria parcial y una actuación de emergencia. Incluso está confirmado que el Pontevedra regresará a Pasarón ante el Bilbao Athletic. Pero confundir esos avances con una solución sería como celebrar un empate cuando todavía queda toda la segunda parte.
Lo que sigue faltando
La gran pregunta no es ya quién pronunció la frase más contundente, sino cuándo comenzará la obra que elimine el problema de raíz. Hoy no hay un convenio cerrado entre Concello, Deputación y Xunta; tampoco una financiación completa de los 1,7 millones estimados, un proyecto definitivo licitado, una adjudicación o un calendario público de ejecución.
El Concello, como propietario, asegura que invertirá «o que faga falta» y reclama la participación de las otras administraciones. La Deputación ha ofrecido colaboración. El PSOE pide que la institución provincial corrija los defectos que atribuye a la reconstrucción impulsada bajo un anterior gobierno del PP. Y la Xunta aparece una y otra vez en el intercambio de responsabilidades. Todos dicen estar dispuestos a ayudar; el césped, por ahora, no entiende de siglas.
La posición pública del Concello apuesta por renovar por completo el drenaje y sitúa la intervención en el próximo verano. Es una orientación, pero todavía no constituye un plan ejecutable. Entre prometer una obra y poner las máquinas sobre el terreno hay varias áreas: proyecto, financiación, contratación, plazos y un campo alternativo para el equipo. Ninguna puede resolverse con una rueda de prensa.
El Pontevedra ya ha pagado la factura deportiva
El gran perjudicado no es un partido político. Es el Pontevedra CF. El club tuvo que sacar de la ciudad su primer partido como local, perdió la posibilidad de hacer taquilla en Pasarón, organizó desplazamientos y asumió el coste social de dividir a una afición que llevaba meses esperando el regreso a Primera Federación.
La goleada al Arenas convirtió Baltar en una fiesta sobre el césped, pero no borró la anomalía. El equipo respondió con un 4-1 y pleno de victorias; fuera del campo, en cambio, la pelota continúa pasando de un despacho a otro. El rendimiento deportivo ha conseguido tapar durante unos días una situación que sería mucho más ruidosa si los resultados no acompañasen.
Menos culpables y cuatro compromisos públicos
El debate de Pasarón necesita abandonar la fase de las acusaciones y entrar en la de los documentos. Concello, Deputación, Xunta y Pontevedra CF deberían sentarse y comunicar conjuntamente cuatro cuestiones: quién paga cada parte, cuándo estará terminado el proyecto, en qué fecha se licitará la obra y dónde jugará el equipo durante los trabajos.
Eso permitiría a la afición fiscalizar compromisos concretos en lugar de interpretar declaraciones cruzadas. También protegería al club, que no puede planificar cada verano pendiente del parte meteorológico ni asumir en solitario actuaciones provisionales sobre una instalación municipal.
Pasarón no necesita otro culpable para la hemeroteca. Necesita un calendario, una financiación firmada y una obra que llegue hasta el fondo del problema. Cuando existan esas tres cosas, la política podrá adjudicarse el mérito que quiera. Hasta entonces, cada nuevo reproche será otra vuelta al mismo rondo: muchos pases, ninguna llegada al área.