Lupe Murillo ha salido al césped —esta vez, ante los micrófonos— para fijar la posición del Pontevedra CF sobre la crisis de Pasarón. La presidenta granate defendió la actuación de urgencia realizada durante el verano, confirmó que el drenaje original está colapsado y reclamó que el debate político no desvíe el foco de lo importante: ejecutar una reforma definitiva del terreno de juego.
El club considera que ha sido el principal perjudicado al verse obligado a disputar en Baltar su primer partido como local, con costes económicos y sociales añadidos. Murillo evitó entrar en una guerra abierta con el Concello y resumió la postura de la entidad en una frase: «Al Pontevedra le aporta que la solución llegue».
Un drenaje colapsado y una obra provisional
El informe técnico encargado durante el verano planteó dos caminos: sustituir por completo el sistema de drenaje o aplicar una solución provisional que permitiera afrontar la temporada hasta poder acometer la reforma integral. Concello y Deputación mostraron disposición para abordar la obra de fondo, pero no existía margen para ejecutarla antes del comienzo de la competición.
La alarma terminó de encenderse cuando Pasarón volvió a encharcarse tras las lluvias del 25 de julio. El Pontevedra contrató entonces a una empresa especializada para instalar un refuerzo superficial. Los trabajos comenzaron el 8 de agosto, incluyeron jornadas en fines de semana y festivos y obligaron a pedir unos días extra de recuperación para el césped. De ahí salió el traslado del encuentro ante el Arenas a Portonovo.
Murillo sostiene que el Concello estaba informado y dio luz verde a la intervención. El coste ha sido asumido inicialmente por el club, aunque la presidenta explicó que todavía no dispone de la factura definitiva. La obra no pretende cerrar el problema, sino ganar tiempo y mejorar la evacuación del agua hasta que pueda levantarse y renovarse el sistema completo.
El Pontevedra apunta al próximo verano
La intención es llegar al final de la temporada con el proyecto definitivo estudiado y las alternativas sobre la mesa, de forma que las obras puedan comenzar en cuanto termine la competición. La ventana prevista sería de unos tres meses, un calendario ajustado que obligará a coordinar al club con las administraciones.
El problema ya venía condicionando la planificación granate. M90 explicó en agosto cómo Pasarón afrontaba una carrera contra el reloj para llegar al estreno liguero. Finalmente no lo consiguió y el Pontevedra tuvo que mudarse a Baltar, donde respondió en lo deportivo con una goleada por 4-0 ante el Arenas.
O Vao fue el campo alternativo inicial
La presidenta reveló además que el escenario comunicado originalmente a la Federación para una eventual mudanza era O Vao, el campo del Coruxo en Vigo. El club solicitó modificar esa designación para jugar en Portonovo, una opción logísticamente más sencilla para el equipo y su afición. Ese trámite explica parte del retraso con el que se confirmó el cambio de escenario.
Murillo mostró comprensión hacia las peñas que decidieron no desplazarse como protesta, aunque puso especialmente en valor el respaldo de quienes sí acudieron a Baltar. El equipo encontró allí ambiente de casa pese a jugar fuera de la ciudad, un apoyo que ayudó a convertir una tarde incómoda en una victoria rotunda.
Videomarcadores y megafonía, todavía pendientes
La comparecencia también dejó espacio para otras mejoras prometidas en el estadio. El Pontevedra continúa esperando la licitación de los videomarcadores y del nuevo sistema de megafonía, actuaciones reclamadas desde hace aproximadamente un año.
Pasarón volverá a recibir fútbol oficial, pero el partido verdaderamente decisivo se juega ahora en los despachos. El césped ha mejorado con el parche de urgencia; la solución estructural, sin embargo, sigue necesitando calendario, financiación y coordinación. Tres líneas que deberán jugar juntas si el Pontevedra quiere dejar de mirar al cielo cada vez que aparecen nubes sobre la Boa Vila.