El descenso desde Primera Federación abre una etapa completamente distinta en O Couto, con una plantilla profundamente renovada, numerosos fichajes y un proyecto que busca recuperar estabilidad antes de pensar en volver a mirar hacia arriba.
El Ourense CF ha tenido que cambiar de pantalla mucho antes de lo que hubiese deseado. El descenso desde Primera Federación cerró una temporada complicada y abrió de inmediato un proceso de reconstrucción que tiene en Jorge Cuesta a su principal figura deportiva. El técnico vigués llegó con contrato para dos temporadas y con una idea definida: construir un equipo joven, intenso y con voluntad de asumir la iniciativa.
El mercado ha sido profundo. El club ha incorporado perfiles como Román Noya, Álex Lorenzo “Meli”, Iván Amandi, Jesús Cambil, Aarón Delgado, Facu Ballardo o Víctor Algisí, además de nuevas piezas ofensivas como Ihab Nurudeen y Peter Bomwinsum. La plantilla cambia de forma radical respecto al curso pasado, pero varias incorporaciones tienen un punto en común: futbolistas jóvenes, con margen de crecimiento y, en varios casos, conocidos por el propio cuerpo técnico.
La hoja de ruta ya estaba clara desde la presentación del entrenador. Cuesta habló entonces de fútbol ofensivo, hambre joven y un proyecto con tiempo para reconstruir el equipo. A partir de ahí, la dirección deportiva ha ido sumando piezas hasta formar un bloque prácticamente nuevo, con regresos como el de Facu Ballardo y movimientos recientes destinados a elevar la competencia en ataque.
El verano también ha dejado un aviso. Después de avanzar en la Copa Federación por la imposibilidad inicial del Arenteiro para disputar su eliminatoria, el Ourense CF quedó eliminado en cuartos al caer 1-0 frente al Antela en A Moreira. El conjunto de Xinzo se convirtió así en una de las grandes sorpresas de la competición autonómica y recordó al nuevo proyecto azulón que el proceso de ensamblaje todavía necesita tiempo.
La pretemporada entra ahora en una fase especialmente útil para medir ese crecimiento. El Ourense CF tiene por delante un amistoso frente al Pontevedra CF este fin de semana y cerrará su preparación el 21 de agosto en el Anxo Carro ante el CD Lugo, dos rivales de Primera Federación que deberían ofrecer una fotografía bastante fiable del punto en el que se encuentra el nuevo bloque.
El regreso a Segunda Federación comenzará en O Couto frente al Basconia. Será el primer examen oficial de una temporada en la que el Ourense CF necesitará combinar ambición con paciencia. El calendario de Segunda Federación no concede demasiado margen para los experimentos, pero el club parte con una idea clara: reconstruir bien primero para volver a crecer después.