El Viveiro CF afronta la nueva Tercera Federación con una realidad muy distinta a la del curso pasado: más jugadores, más competencia interna y bastante más margen para gestionar una temporada larga. Marcos Pereiro dispone de una plantilla amplia, reforzada con juventud y futbolistas de la zona, aunque la preparación también ha dejado un contratiempo importante con la lesión de Antón Núñez.
El mediocentro lucense sufrió una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho y estará fuera entre dos y tres meses. Es una baja sensible para un futbolista llamado a tener peso en la medular y que había llegado este verano procedente de la estructura del Lugo.
De una plantilla corta a más de veinte jugadores
El cambio de contexto respecto al último campeonato es evidente. El Viveiro sufrió entonces varios momentos de la temporada con una plantilla muy corta y pocas alternativas para repartir cargas. Ahora el cuerpo técnico trabaja con más de veinte futbolistas del primer equipo, además de los juveniles que están entrando en dinámica sénior.
Esa profundidad permite competir mejor en los entrenamientos y reduce el riesgo de que dos o tres ausencias obliguen a rehacer medio once. La idea de Marcos Pereiro pasa por construir un equipo rocoso, incómodo en Cantarrana y capaz de adaptarse a partidos diferentes sin renunciar a ser protagonista cuando el contexto lo permita.
La columna vertebral mantiene nombres como Ayoub, Esquerdeiro, Diego, Jacobo, Rolle, Arturo o Sergio Cora, mientras varios jóvenes han ido ganando espacio durante la pretemporada.
Kike Paredes, otra apuesta de 19 años
El último movimiento refuerza precisamente esa línea. El Viveiro ha incorporado a Kike Paredes, extremo izquierdo ferrolano de 19 años procedente del juvenil de División de Honor del Racing de Ferrol. La pasada temporada disputó 26 partidos, 19 de ellos como titular, acumuló 1.722 minutos y marcó un gol.
Paredes llegó a trabajar durante parte del verano con el primer equipo racinguista y posteriormente pasó unos días con el Somozas antes de incorporarse al proyecto mariñano. Su llegada amplía las alternativas exteriores de un plantel construido con bastante más fondo de armario que hace un año.
El mercado también permitió al Viveiro aprovechar la desaparición del Lugo B para incorporar piezas como Antón Núñez e Izan Serrano. Precisamente por eso la lesión de Antón duele doble: era uno de los jugadores llamados a elevar el nivel competitivo del centro del campo desde el inicio.
Buenas señales entre los golpes de pretemporada
El verano está dejando una mezcla razonable de avances y avisos. El Viveiro venció 2-0 a la Sarriana en el Trofeo Cidade de Viveiro, cayó después 2-1 en Arzúa y volvió a reaccionar con una remontada por 2-1 frente al Sigüeiro en el Kiko Rey.
Ese último encuentro confirmó además la capacidad de varios jóvenes para entrar y cambiar partidos, con Rolle e Izan como protagonistas de la remontada. La construcción todavía está en marcha, pero el Viveiro ya ofrece una imagen distinta: hay competencia, hay piernas y hay más soluciones desde el banquillo.
El objetivo ahora será convertir esa profundidad en regularidad cuando empiecen a repartirse puntos. Cantarrana debe volver a ser el ancla del proyecto y la plantilla, esta vez sí, parece tener suficiente cuerpo para aguantar el viaje.