El equipo de Jairo Arias dejó atrás su condición de recién ascendido, mantuvo una base reconocible y ha construido una de las delanteras con más nombres propios de la Tercera gallega.
El Atlético Coruña Montañeros ya no puede presentarse únicamente como el recién ascendido que intenta hacerse sitio. Su primera temporada de regreso a Tercera Federación fue suficientemente estable como para pasar buena parte del curso lejos del peligro y rondar la zona noble, y el mercado de este verano confirma que en Elviña quieren dar un paso más. Jairo Arias continúa al frente después de despertar interés de otros proyectos y el club ha aprovechado esa continuidad para elevar claramente el nivel de la plantilla.
La apuesta se ve sobre todo de medio campo hacia delante. Pape Gaye continúa después de firmar 13 goles la pasada temporada, mientras que Adri Otero llega tras destacar con el Arteixo y convertirse en uno de los delanteros más determinantes del grupo. A ellos se suma Iago Pérez, que cambia el Silva por Elviña, y un nombre de enorme recorrido en el fútbol gallego: Jesús Cañizares “Cañi”, que aterriza después de ascender a Segunda Federación con el Compostela y marcar seis goles durante el curso.
La lista de recursos no termina ahí. Jorge Otero, Diego Rodríguez, Antón Garda, Diego Enjamio o Adri Ogando ofrecen variantes para un ataque que puede jugar de muchas maneras y que mezcla velocidad, experiencia y gol. Enjamio, además, regresa después de una cesión en el Órdenes en la que firmó siete tantos en Preferente, mientras el club sigue dando espacio a futbolistas formados en su propia estructura como Xoel Vilariño o Pablo Fernández.
El mercado ha sido agresivo sin renunciar a la base del año anterior. Samu Rey, Jorge Longueira, Dani Fernández, Jorge Otero y varios de los jugadores que sostuvieron al equipo durante la pasada campaña continúan, mientras que perfiles como Brais Moreta o Pablo Martínez añaden energía y recorrido. El resultado es una plantilla que parece diseñada para competir con más registros y que no depende únicamente de una buena racha para mirar hacia arriba.
El primer examen oficial ya dejó una advertencia útil. El Montañeros cayó 1-3 frente al Bergantiños en la Copa Federación, en un partido en el que el rival de Segunda RFEF impuso su mayor pegada. La eliminación ante el conjunto de Carballo no invalida la construcción del nuevo bloque, pero sí recordó que el salto entre tener buenos nombres y funcionar como un equipo todavía debe recorrerse durante agosto.
La diferencia respecto al curso pasado está en las expectativas. Entonces el objetivo razonable era consolidarse tras el ascenso; ahora, con una segunda temporada consecutiva en Tercera, una base estable y una delantera de este nivel, el margen para conformarse se reduce. El Grupo 1 gallego vuelve a presentar una igualdad enorme, pero también pierde a dos referencias recientes como Arosa y Compostela, lo que abre espacio para nuevos aspirantes.
El Montañeros todavía tendrá que demostrar que puede sostener ese potencial durante 34 jornadas, especialmente fuera de casa y en partidos cerrados. Pero el mensaje del mercado ya está enviado. Cañi, Pape, Adri Otero e Iago Pérez no llegan para completar una plantilla de supervivencia: llegan a un equipo que quiere dejar de mirar de reojo el descenso y empezar a acostumbrarse a mirar la clasificación desde bastante más arriba.