Bruno Gómez mantiene la columna vertebral del equipo que ha encadenado dos ascensos y refuerza un bloque que, antes incluso de debutar en Tercera, ya ha eliminado al Ourense CF y se ha metido entre los cuatro mejores de la Copa Federación gallega.
Hay proyectos que llegan a Tercera Federación después de años de intentos y otros que irrumpen casi sin dar tiempo a asimilar el salto anterior. El Antela pertenece claramente al segundo grupo. En apenas dos temporadas ha pasado de Primera Futgal a Preferente y de ahí al fútbol estatal, culminando en junio el primer ascenso a Tercera de sus 107 años de historia. Lo que parecía una aventura extraordinaria empieza a convertirse en una dinámica competitiva difícil de ignorar.
El mérito principal está en que el club no ha desmontado el equipo que lo trajo hasta aquí. Bruno Gómez continúa al frente del banquillo y buena parte de la columna vertebral también seguirá en A Moreira: Adrián Cole, Pucho, Álex Boán, Couto, Constela, Tiago Teixeira, Xabi Lamas, Mauro Sabucedo, Pedro, Carlos González, Nico Peruzzo, Charly y el guardameta Bruno Pío forman parte de una base que conoce de memoria el modelo y que ha crecido junta desde categorías inferiores.
El mercado ha servido para subir el nivel sin romper esa identidad. Sandro Raposeiras, Kevin Tumbeiro y Raúl Gallego llegaron desde el Atlético Arnoia para reforzar medio campo y ataque, mientras que Selas y Gastón Jano añadieron competencia en portería y defensa. El mensaje es bastante claro: el Antela no quiere celebrar durante un año su presencia en Tercera, sino construir una plantilla capaz de permanecer y competir desde el primer día.
La conexión con Xinzo de Limia también se ha convertido en una de las grandes fortalezas del proyecto. El playoff dejó imágenes de A Moreira abarrotada, más de 200 aficionados acompañaron al equipo en el partido decisivo frente al San Tirso y el ascenso terminó celebrándose con una rúa multitudinaria por la villa. Ese empuje social no garantiza puntos, pero convierte cada partido en casa en algo bastante más incómodo para el rival y proporciona al club una energía que no todos los recién ascendidos tienen.
Además, el Antela ya ha dejado de comportarse como un debutante. En la Copa Federación eliminó primero al Gran Peña y después derribó por 1-0 al Ourense CF, vigente campeón nacional, para instalarse en semifinales. Allí le espera el Boiro, en una eliminatoria que puede colocar al conjunto limiano a un solo partido de representar a Galicia en la fase nacional. El cuadro ya se ha reducido a cuatro equipos y el Antela es el único recién ascendido que sigue en pie.
El estreno liguero tampoco permitirá esconderse demasiado: el calendario coloca al Antela ante el Viveiro en Cantarrana en la primera jornada. Será el comienzo real de una temporada histórica, aunque la sensación alrededor del equipo es que la historia ya empezó hace tiempo. La nueva Tercera gallega presenta proyectos con más presupuesto y experiencia, pero pocos llegan con la inercia emocional y competitiva de un equipo que ha aprendido a ganar mientras ascendía.
En Xinzo ya saben que la categoría será otra cosa, que habrá semanas difíciles y que el margen de error será menor. Pero después de dos ascensos consecutivos, una afición entregada y un verano en el que ya ha tumbado a un rival de categoría superior, pedirle al Antela que tenga miedo empieza a parecer bastante poco realista.