Ignacio Rivera, accionista mayoritario del Grupo Élite y máximo responsable económico del Racing de Ferrol, ha hecho balance de sus nueve años al frente del proyecto verde en una entrevista concedida a La Voz de Galicia. Un repaso que sirve para entender tres tiempos distintos del club: lo que ya se ha construido desde la llegada del grupo empresarial, la situación real de la plantilla y el vestuario de cara a la temporada que arranca en Primera RFEF, y el horizonte que se marca el club a medio plazo.
Lo hecho: de club amateur a entidad profesionalizada
En sus nueve años al frente del Racing, el Grupo Élite ha llevado al club a un nivel de estructura muy distinto al que encontró en 2017: profesionalización de la gestión, estabilidad económica, digitalización y una mayor implicación del tejido empresarial gallego en el día a día de la entidad. A ello se suma la renovación integral de A Malata -vestuarios, oficinas, césped y, próximamente, una nueva cubierta en colaboración con las instituciones- y, sobre todo, la primera propiedad inmobiliaria de los casi 107 años de historia del club: la ciudad deportiva de Mandiá.
El presente: una plantilla al 80% y la lección del fracaso
Con el 80% de la plantilla ya construida en Ferrol, Rivera respalda sin fisuras al director de fútbol, Álex Vázquez, en su segunda temporada al frente de la dirección deportiva, y confirma que todavía restan por llegar dos futbolistas de entidad para reforzar el centro del campo y la defensa. El dirigente no esquiva la autocrítica sobre el fracaso de la pasada campaña, en la que el equipo llegó a rozar el liderato antes de venirse abajo por la falta de liderazgo en el vestuario, y defiende que la clave no está solo en la inversión económica, sino en construir un grupo comprometido con la camiseta, humilde y unido, como sí ocurrió en la temporada del histórico ascenso de 2023.
El presente de la grada: más de 4.500 socios
El accionista repasa también el respaldo social del proyecto: más de 4.500 abonados esta temporada, después de haber llegado a los 9.000 socios en el mejor momento del club, una cifra que en su día situó al Racing entre los equipos españoles con mayor porcentaje de abonados respecto a su población, por delante incluso de clubes vecinos como el Deportivo. Rivera pide disculpas por una reciente campaña de socios que generó el efecto contrario al buscado y lanza un mensaje directo a la masa social: «Necesitamos todas las gargantas del mundo».
El futuro: Mandiá y el reto del agua antes del césped
Sobre la ciudad deportiva de Mandiá, cuyo primer campo sigue sin fecha oficial de entrega pese a las promesas iniciales, Rivera señala que el principal obstáculo actual no es constructivo sino hídrico: asegurar el suministro de agua suficiente para el mantenimiento del césped antes de instalar el tepe, una precaución que el club no está dispuesto a saltarse por mucha presión de calendario que exista. El dirigente describe el nuevo terreno de juego como una superficie de primer nivel europeo y confía en que las instalaciones aceleren el desarrollo de todas las categorías inferiores del club en cuanto entren en funcionamiento.
El futuro: volver a Segunda, pero para quedarse
El horizonte que traza Rivera pasa por regresar al fútbol profesional con la lección ya aprendida: la vía Somozas-Tondela, con el acuerdo de colaboración con la UD Somozas permitiendo rotar plantilla sin depender de tantos efectivos en el primer equipo, y la sinergia con el CD Tondela portugués, que funciona mejor cuanto más parecida es la categoría de ambos clubes. El objetivo declarado ya no es llegar rápido al fútbol profesional, sino hacerlo de forma sólida: consolidarse esta vez en Segunda, con más estructura, más paciencia y sin repetir los errores que llevaron al descenso tras el ascenso de 2023.