Se cumplen ocho meses desde que el Racing de Ferrol anunciara oficialmente el inicio de las obras de su Ciudad Deportiva en Mandiá, y el club todavía no puede dar una fecha exacta para que el primer equipo entrene sobre el primer campo, prometido para este mismo mes de julio, coincidiendo con el arranque de una pretemporada que Javi Vázquez inició el pasado 16 de julio en A Gándara, la instalación de siempre.
Noviembre de 2025: el anuncio que rompía 106 años de historia
Todo arrancó a mediados de noviembre de 2025, cuando el club hizo oficial el inicio de las obras en los terrenos de la antigua estación de radio Muiño do Vento, en la parroquia de Mandiá. El propio comunicado del Racing definía el proyecto como un hito histórico: por primera vez en 106 años de vida, la entidad dispondría de patrimonio inmobiliario propio. La primera fase, con una inversión superior a los cinco millones de euros dentro de un proyecto global de más de doce millones repartido en cuatro fases, contemplaba la construcción de dos campos de entrenamiento —uno de césped híbrido para el primer equipo y otro sintético para la cantera— además de la rehabilitación de un edificio existente con vestuarios, gimnasio y otras dependencias. Las empresas Prace y Calfensa, colaboradoras históricas del club, se encargarían de ejecutar los trabajos sobre una parcela de más de 120.000 metros cuadrados que la Fundación Racing había comprado al Concello un año antes por algo más de 550.000 euros.
Abril: la primera promesa concreta de Ansede
La primera fecha concreta llegó de la mano del presidente Manuel Ansede, que el 9 de abril, durante la presentación de un amistoso ante el Real Madrid Castilla, aseguró que los dos primeros campos estarían operativos a finales de junio, listos para acoger la pretemporada de julio. «Estamos seguros de que se conseguirá», afirmó entonces, añadiendo que la financiación de esta primera fase ya estaba garantizada. Un mes después, en el acto de clausura de la temporada de cantera, el presidente insistió en el mismo mensaje, defendiendo que a partir de julio el club contaría con parte de esa ciudad deportiva.
Mayo y junio: las imágenes que empezaron a sembrar dudas
Las primeras grietas en ese calendario aparecieron a finales de mayo, cuando las fotografías del recinto mostraban maquinaria y movimiento de tierras en el campo principal, pero también maleza, edificios deteriorados y una sensación general de obra muy abierta para lo que quedaba de plazo. El diagnóstico entonces era claro: había avance real, pero el proyecto estaba en el minuto 60 del partido, no en el descuento. La pregunta que empezaba a instalarse entre la afición no era si Mandiá se haría, sino si llegaría a tiempo para julio, aunque fuera de forma parcial.
Julio: pretemporada en A Gándara, otra vez sin Mandiá
El primer varapalo real llegó el 12 de julio, cuando el club confirmó que Javi Vázquez arrancaría su primera pretemporada al frente del Racing en A Gándara, sin que el primer campo de hierba natural tuviera ni el drenaje terminado, ni la superficie allanada, ni el tepe colocado. Dos días después, presionado por semanas de reclamaciones de la afición en redes sociales, el club rompió su silencio con un comunicado extenso en detalle técnico —más de 8.300 metros cúbicos de tierra movidos, canalizaciones, drenaje, sistema de riego— pero que volvía a evitar comprometerse con una fecha concreta de apertura. Ya el 18 de julio, con la pretemporada en marcha, el club informó de que el campo principal entraba en su última fase, con la extensión de arena y la colocación de los tepes de césped híbrido como siguientes pasos, un proceso de enraizamiento que el propio club califica de especialmente delicado y que depende de un pozo todavía por excavar para garantizar el riego necesario.
Por qué esto no es solo una obra que se retrasa
Para entender por qué la afición sigue el proceso con tanta atención, hay que mirar atrás. El Racing lleva años entrenando en instalaciones que no son suyas, cedidas por el Concello en el Complejo Deportivo de A Malata. Y cuando esas instalaciones no han estado en condiciones, el club se ha visto obligado a peregrinar por campos de toda la comarca: en la temporada 2024-25, en plena lucha por la permanencia en Segunda División, el deterioro de A Gándara llevó al equipo a entrenar en el artificial de O Pote, en Fene, y en otras campañas en Río Seco, en Narón, con jugadores desplazándose en sus propios coches entre instalaciones, una estampa impropia de un club profesional que el entonces director general, Carlos Mouriz, resumió reconociendo que en materia de infraestructuras el Racing estaba muy lejos del fútbol profesional. Es precisamente ese historial el que convierte a Mandiá en algo más que un campo nuevo: es la primera vez que el club tendrá una casa propia, estable, pensada para competir en serio.
Un proyecto que merece paciencia, pero también rigor
Nada de lo anterior pone en duda que Mandiá vaya a existir, ni que la inversión sea real: la obra avanza, las fases se van completando y el proyecto a varios años que describe Ansede tiene coherencia técnica y financiera de la mano del Grupo Élite. El problema no es el proyecto en sí, sino la gestión de las expectativas alrededor de él. Cada fecha incumplida —finales de junio, julio, la propia pretemporada— desgasta un poco más la credibilidad de un club que, paradójicamente, está construyendo el activo más importante de su historia reciente. Ferrolterra necesita esa ciudad deportiva tanto como el propio Racing: será la base de la cantera, un posible referente social y deportivo para toda la comarca, y la prueba tangible de que el proyecto del Grupo Élite va más allá de los fichajes de cada verano. Precisamente por eso, lo más constructivo que puede hacer el club a partir de ahora es lo que no ha hecho hasta el momento: dar una fecha concreta y cumplirla, en lugar de repetir la fórmula de explicar mucho el proceso sin comprometerse nunca con el calendario.