Claudio Giráldez no esconde que su crecimiento en el Celta ha despertado interés fuera de Vigo, pero tampoco parece tener prisa por marcharse. El entrenador celeste reconoció en una entrevista concedida a AS que ha recibido llamadas y sondeos de otros clubes, aunque su respuesta actual es clara: «Estoy donde quiero estar».
La declaración llega apenas seis meses después de que el Celta renovase oficialmente a su entrenador hasta junio de 2028, consolidando un proyecto que gira alrededor de la cantera, una identidad de juego muy reconocible y una relación cada vez más estrecha entre técnico y club.
“No me veo en otro lado que no sea aquí”
Giráldez admitió en AS que varios equipos se han interesado por él durante estos dos años y medio de crecimiento al frente del Celta. No quiso dar nombres ni entrar en detalles, pero sí dejó una declaración de enorme peso sobre su futuro inmediato.
«He tenido interés de equipos, pero estoy donde quiero estar», explicó. Su posición va más allá de una simple respuesta diplomática: aseguró también que, por ahora, no se ve entrenando en otro sitio que no sea Vigo.
El técnico insistió en que para él la felicidad y sentirse cómodo en el lugar de trabajo tienen un valor especial. También reconoció, eso sí, la lógica inestable de los banquillos: si algún día una de las dos partes deja de estar satisfecha, será el momento de tomar otra decisión.
Una etapa larga no está descartada
La parte más llamativa de la entrevista llegó cuando se le planteó si podría imaginar una relación de muchos años con el Celta, al estilo de Simeone en el Atlético o de Ferguson en el Manchester United.
Giráldez no cerró esa puerta. «No lo descarto», respondió, aunque introdujo un matiz importante: tampoco se imagina entrenando durante muchísimas décadas. El desgaste mental de la profesión, explicó, hace muy difícil mantener durante tantos años el nivel de exigencia que se impone a sí mismo.
Su contrato actual le vincula al Celta hasta 2028. Su apuesta por los jóvenes y por determinados futbolistas formados en la casa se ha convertido en uno de los pilares del proyecto, algo que el propio técnico volvió a reivindicar en la entrevista.
Rueda, cantera y una idea compartida con el club
Giráldez también aprovechó la conversación para aclarar uno de los episodios que más ruido generó durante el verano: su oposición pública a una posible salida de Javi Rueda.
El entrenador negó que aquella rueda de prensa fuese un órdago al club. Según explicó, la dirección ya conocía su postura y él también sabía que la entidad estaba inclinada a rechazar la oferta. La intervención pública pretendía, según su versión, reforzar una decisión que ya estaba muy avanzada.
La lectura encaja con la línea que ha seguido el Celta durante los últimos meses: proteger activos de cantera y evitar ventas que puedan debilitar un bloque joven. El club ya rechazó este verano propuestas por Javi Rueda y otros jugadores de la plantilla.
La evolución del equipo también pesa
Giráldez vinculó su comodidad en Vigo al crecimiento del equipo. El Celta ha ganado solidez defensiva sin renunciar a su vocación ofensiva, un equilibrio que el técnico considera clave para competir en Liga y Europa.
El dato refuerza su argumento. El Celta atraviesa uno de sus mejores arranques defensivos de las últimas décadas, con solo seis goles encajados en el inicio liguero, algo que no sucedía desde 2002.
Para Giráldez, ese crecimiento no implica abandonar la identidad. Sigue defendiendo una idea de fútbol ofensiva y agresiva, pero admite que el equipo ha aprendido a sufrir mejor y a defender en bloque bajo cuando el contexto lo exige.
Un futuro que, hoy, sigue siendo celeste
Las palabras de Giráldez no equivalen a una promesa eterna, pero sí dibujan una situación muy estable.
Tiene contrato hasta 2028, reconoce que otros clubes han preguntado por él, no oculta que su nombre empieza a circular fuera de Vigo y, aun así, transmite exactamente lo contrario a una voluntad de salida.
En un fútbol donde los proyectos largos son cada vez menos habituales, el mensaje del entrenador tiene peso: el Celta no es ahora mismo un trampolín para Giráldez, sino el lugar en el que quiere seguir construyendo su carrera.