Augusto César Lendoiro sigue mirando al Deportivo con los ojos de quien pasó 25 años al frente del club. El expresidente blanquiazul, una de las figuras centrales de la etapa más gloriosa de la entidad, ha explicado que actualmente sigue los partidos desde casa y ha desvelado el motivo por el que ya no acude al palco de Riazor.
«En un momento determinado se tomó la decisión de que los expresidentes no podíamos ir al palco», asegura Lendoiro en una entrevista concedida a El Mundo. El histórico dirigente mantiene su asiento como socio, aunque ahora tampoco puede utilizarlo con normalidad por una limitación de movilidad. «Tengo mi asiento normal de socio. Pero, en estos momentos veo los partidos desde casa», explica.
Una caída le obliga a guardar reposo
Lendoiro, de 81 años, cuenta además que hace alrededor de un mes sufrió una caída al salir de un taxi junto a uno de sus hijos. El accidente le ha provocado problemas para caminar y le obliga a llevar una vida más casera de la habitual.
Eso no le impide seguir muy pendiente del Dépor. El expresidente ve con ilusión el regreso del equipo a Primera División y considera que el conjunto de Antonio Hidalgo tiene argumentos para mirar más arriba de la permanencia. El Deportivo llega a este fin de semana invicto y con ocho puntos antes de visitar al Getafe, en un arranque que ha elevado el nivel de expectación alrededor del equipo.
«Este año hay un buen entrenador y jugadores que ilusionan»
La valoración de Lendoiro sobre el proyecto actual es positiva. «Es una etapa muy ilusionante, porque además es un buen equipo, que puede aspirar a algo más que mantener la categoría», señala. También destaca el trabajo del banquillo y la confección de la plantilla, precisamente uno de los aspectos que más elogios ha recibido en las últimas semanas. El propio José Bordalás aseguró antes del Getafe-Dépor que el club coruñés había realizado «incorporaciones increíbles».
Lendoiro también pone el foco en la relación entre el club y su gente. Recuerda la polémica por la subida de los abonos y reivindica lo que denomina «el alma de Riazor», una expresión con la que resume el peso de la afición en la identidad del Deportivo.
Del «capitalismo popular» al actual modelo de propiedad
El expresidente mantiene una visión crítica sobre la evolución accionarial de la entidad. Durante su mandato defendió el modelo que él mismo bautizó como «capitalismo popular», con una propiedad muy repartida entre los socios. Ahora lamenta que el control del club esté concentrado y recuerda que el pequeño accionista tiene un margen de influencia mucho menor que en aquella etapa.
Su vínculo con el Deportivo, en cualquier caso, continúa intacto. Sigue reuniéndose cada mes con antiguos miembros de sus juntas directivas y prepara unas memorias en las que repasará su trayectoria familiar, política y deportiva. Una historia inseparable del club al que presidió entre 1988 y 2014, periodo en el que el Dépor pasó de pelear por evitar la Segunda B a conquistar una Liga, dos Copas del Rey y tres Supercopas de España.
La propia historia oficial del Deportivo sitúa a Lendoiro al frente de la entidad durante todo ese ciclo. Bajo su presidencia llegaron algunas de las páginas más recordadas del fútbol coruñés, desde el ascenso de 1991 hasta la Liga de 2000 y las grandes noches europeas.
Un Dépor distinto, pero con el mismo sentimiento
Más de una década después de dejar la presidencia, Lendoiro sigue opinando sobre cada giro del club y sobre una plantilla que vuelve a competir en la élite. El contexto ha cambiado por completo, tanto en lo económico como en lo deportivo, pero el viejo presidente mantiene una idea que atraviesa toda la entrevista: el Deportivo pertenece emocionalmente a su gente, más allá de quién tenga las acciones.
Ese vínculo también se alimenta de nuevas historias. La irrupción de jóvenes como Bil Nsongo, que ha pasado de tener su futuro en el aire a debutar con el primer equipo en Primera, conecta el presente con una tradición de cantera y pertenencia que Lendoiro siempre consideró esencial.