Hace poco más de un año, el futuro de Bil Nsongo en el Deportivo no estaba asegurado. Hoy es jugador del primer equipo, tiene contrato hasta 2030, ya ha debutado en Primera y forma parte de una de las historias más potentes que ha dejado Abegondo en los últimos tiempos. Entre ambos puntos hay goles, paciencia, una continuidad que llegó a estar en duda y una noche en Valladolid que cambió para siempre su lugar dentro del club.
El delantero camerunés llegó a A Coruña en 2024 procedente del Canon Yaoundé. Su primera temporada con el Fabril fue de adaptación: disputó 31 partidos y marcó cinco goles, según recoge el propio Deportivo. No fue un curso de explosión inmediata, pero sí el punto de partida de una progresión que acabaría acelerándose mucho más de lo previsto.
Cuando seguir en A Coruña no estaba asegurado
El verano de 2025 pudo cambiar por completo la historia. Ismael Arilla, director de fútbol formativo del Deportivo, explicó entonces en DXT Campeón que la continuidad del camerunés estaba «en el aire» y que inicialmente el club no tenía previsto ejecutar la opción para ampliar su vinculación.
La voluntad del propio futbolista terminó siendo determinante. Bil quería continuar en A Coruña, estaba cómodo en la ciudad, en la residencia y con sus compañeros, y trasladó ese deseo tanto al Deportivo como a su entorno. El club buscó una solución con el Canon Yaoundé y finalmente el delantero siguió.
Aquella decisión adquirió otra dimensión apenas unos meses después.
Doce goles con el Fabril y el salto que ya no tuvo vuelta atrás
Bil arrancó la temporada 2025/26 con el Fabril y pasó de promesa a referencia. Firmó 12 goles y una asistencia en 20 partidos con el filial antes de instalarse definitivamente en la dinámica del primer equipo. El 4 de diciembre debutó con el Dépor en Copa del Rey ante el Sabadell y a partir de ahí su crecimiento ya no se detuvo.
Antonio Hidalgo encontró en él un delantero capaz de atacar el espacio, fijar centrales, correr sin balón y sostener esfuerzos que no siempre aparecen en las estadísticas. Esa faceta sigue siendo esencial ahora en Primera, como ya analizamos en M90 al explicar el trabajo invisible de Bil junto a Aubameyang.
En Segunda terminó disputando 17 partidos de Liga con el primer equipo, con seis goles y una asistencia. Ninguno, sin embargo, tuvo el peso de los dos que marcó en el José Zorrilla.
Valladolid: dos goles que cambiaron su historia y la del Dépor
El Deportivo llegó a Valladolid con la posibilidad de certificar matemáticamente el regreso a Primera División. Bil Nsongo marcó los dos goles del 0-2. El primero abrió el camino; el segundo cerró una espera de ocho años.
Desde entonces, su nombre quedó ligado para siempre a aquel ascenso. No fue únicamente el delantero joven que había irrumpido desde el Fabril: fue el futbolista que firmó los tantos con los que el Deportivo recuperó su sitio en la máxima categoría.
La respuesta del club llegó semanas después. En junio, el Deportivo amplió su contrato hasta 2030 y confirmó definitivamente su incorporación al primer equipo. Una renovación que parecía natural después de lo ocurrido, pero que cobra otra dimensión cuando se recuerda que solo un año antes su continuidad ni siquiera estaba garantizada.
De una oportunidad a la selección absoluta de Camerún
La progresión no se detuvo con el ascenso. Bil ha iniciado la temporada 2026/27 dentro de la rotación de Hidalgo y ya suma minutos como titular en Primera. Su crecimiento también ha encontrado reconocimiento internacional: Camerún lo ha citado por primera vez con la selección absoluta.
Es el siguiente paso de un recorrido que hace apenas un año parecía mucho menos claro. Del Fabril a Primera. De una renovación dudosa a un contrato largo. De cinco goles en una temporada de adaptación a decidir un ascenso.
El compromiso que no aparece en las estadísticas
Hay además una parte de la historia que ayuda a entender por qué Bil ha conectado tan rápido con el deportivismo. Su implicación con el club no termina cuando acaba el entrenamiento o el partido del primer equipo. Es habitual verlo siguiendo encuentros del Fabril, del Dépor ABANCA o de los equipos de cantera, tanto en Abegondo como en Riazor.
Ese sentimiento de pertenencia ya estaba detrás de su insistencia por continuar en A Coruña en 2025. El Deportivo le ofreció una oportunidad cuando todavía era un delantero por hacer y Bil respondió convirtiéndose en una de las grandes historias recientes del club.
Ahora todavía tiene 21 años. Su carrera está lejos de estar escrita y en Primera tendrá que seguir ganándose cada minuto. Pero hay una parte que ya nadie puede quitarle: cuando su futuro estaba en el aire, eligió quedarse; cuando apareció la oportunidad, la aprovechó; y cuando el Deportivo necesitó un héroe para volver a Primera, Bil Nsongo marcó dos veces.