Jesús Bernal quiere un Racing que salga a ganar en cualquier campo. Después de la derrota ante el Lugo en el Anxo Carro, uno de los capitanes del conjunto ferrolano defendió la evolución del equipo, pero dejó clara la exigencia del vestuario antes de recibir al Pontevedra: las buenas sensaciones deben acabar acompañadas de puntos.
«Este equipo tiene que ganar en casa, ganar fuera, ganar un fin de semana, ganar al siguiente», afirmó el centrocampista en su comparecencia ante los medios. Y llevó la idea hasta el último día del calendario: «Cuando vayamos en la jornada 37, ganar la 38, y si acaba y tenemos un amistoso, pues ganar el amistoso».
La rabia de Lugo y el tiempo que necesita el Racing
Bernal rechaza acomodarse en la lectura de una victoria moral. «Una derrota nunca es buena», subrayó. Aun así, distingue lo ocurrido en Lugo del tropiezo de Extremadura: considera que esta vez el equipo hizo méritos para obtener algo más y percibe pasos adelante en su juego.
«En el vestuario estamos convencidos de que estamos haciendo las cosas bien», explicó, sin esconder el margen de mejora. Su argumento combina confianza y perspectiva: el Racing está en la quinta jornada, trabaja con un cuerpo técnico nuevo y ha incorporado numerosos futbolistas a una propuesta que define como ambiciosa.
El mediocentro pide tiempo para asentar esa idea, siempre con la obligación de buscar resultados. Las dos victorias en A Malata ofrecen una base, pero no reducen el objetivo a hacerse fuerte como local. «No somos un equipo que vayamos fuera y digamos: nos vale un empate, nos vale dar la cara», insistió.
Lo que espera del Pontevedra
El siguiente examen será otro derbi. Bernal espera un encuentro disputado ante un Pontevedra al que reconoce buen trato de balón. Su previsión es la de dos equipos que intentarán controlar el juego, con las transiciones como otra de las armas del Racing.
Ese pulso encaja con la capacidad del conjunto granate para adaptar su plan. Para el capitán racinguista, el apellido del rival no modifica el compromiso: jugar bien, crecer y competir para ganar deben ser obligaciones de cada jornada.
La despedida de la afición que todavía le emociona
La reacción de los seguidores desplazados a Lugo dejó huella en Bernal. «Fue una auténtica barbaridad acabar un partido en el que no has ganado y que te despidan así», agradeció. El apoyo aumentó también la frustración por no haber podido devolverles una victoria.
Por eso, cuando le preguntaron qué pediría a la grada para el Pontevedra, su respuesta fue inmediata: «Nada, nada. No podemos pedirles nada después de lo vivido el otro día». Entiende que ahora le corresponde al equipo ofrecer motivos para repetir esa comunión con un resultado diferente.
El futbolista también advirtió de que la rabia necesita control. Puede servir de estímulo, pero mal gestionada conduce a decisiones equivocadas o entradas a destiempo. La tarea consiste en transformar la frustración del derbi en una respuesta sobre el césped.
Bernal explica su papel: del doble pivote a jugar más arriba
Su comparecencia dejó además una lectura táctica. Javi Vázquez ya había explicado la utilización de Bernal en posiciones más adelantadas durante algunos tramos de partido. El aragonés recordó que ese papel no le resulta ajeno: a lo largo de su trayectoria ha actuado como mediapunta, mediocentro e incluso central.
Con Fabio comparte responsabilidades de equilibrio en un equipo cuyos laterales buscan altura. Bernal afronta esas tareas con ambición y se ofrece para lo que necesite el entrenador. El límite lo puso entre risas: «De portero no me veo aún, la verdad. Hacia un lado no me sé tirar».
El diagnóstico final es el de un vestuario unido y con ganas de más. Bernal admite que esperaban sumar más puntos, pero mantiene la confianza en el proceso. Frente al Pontevedra, el Racing tendrá otra oportunidad para respaldar ese discurso.